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OPINIÓN

15 de mayo y el Observatorio Ciudadano de la Educación

La herencia de Pablo Latapí Sarre. El observatorio ciudadano. Apertura a más participación ciudadana

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Sábado, Mayo 13, 2017

Para mi mamá,

una maestra ejemplar…

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Intentar escribir sobre el día del maestro no es una tarea fácil, sobre todo si se intenta poner en   unas líneas lo importante que debe ser  la educación y los maestros en la conformación de una sociedad.

Me incliné por recordar el trabajo iniciado por Pablo Latapí Sarre a finales de 1998, dentro de un inmenso legado histórico que aún ahora, en la complejidad del entorno educativo, sigue vigente por su  visión humanista, sus valores, congruencia y enseñanzas que han transcendido y seguirán trascendiendo a muchas más generaciones.

Muchos de los  rasgos positivos que tiene hoy la educación mexicana se deben  al trabajo de Latapí. Por él sabemos que, si bien las exigencias de la toma de decisiones no son idénticas en la investigación educativa y en las políticas públicas, estos dos ámbitos puedan enriquecerse mutuamente como resultado de una interacción respetuosa, guiada por esa preocupación común por el bien de los estudiantes  y  de la sociedad.

Latapí fundó el Observatorio Ciudadano de la Educación A.C (OCE)  como una instancia  de participación y análisis de los temas vinculados con el desarrollo educativo. Tuvo cuidado que  los miembros iniciales  que lo conformaron,  fueran  en su mayoría investigadores que procedían de distintas universidades u otras instituciones educativas para que,  conformando así un grupo de ciudadanos comprometidos con el desarrollo de la educación nacional, se promoviera  la reflexión, la discusión y la responsabilidad pública sobre la educación.

Varias fueron las actividades realizadas por los miembros de OCE: foros, debates comunicados, artículos educativos, mesas de análisis, investigaciones y más. En 1999 aparece el primero de los muchos  “Comunicados” que durante mucho tiempo fueron publicados en la “Jornada”,  escritos por un grupo de redacción muy bien integrado, con  el objetivo de abrir un nuevo canal de interlocución con la sociedad y las autoridades educativas. Por el impacto obtenido, a esta iniciativa  se sumaron  también maestros de escuelas públicas y particulares, periodistas y comunicadores, padres de familia, líderes sociales y ciudadanos en general.
Así, OCE difundió  desde diversas miradas, el estado que guardaba la educación en México, buscando que los resultados de las   investigaciones educativas fueran  tomados en cuenta, no solamente en  las decisiones políticas relacionadas con la educación, sino  especialmente   en la práctica educativa. Este espacio social toma su particularidad e importancia a través de  la observancia crítica y el análisis de la política educativa, que contribuyó  en  la formación de una opinión pública,  promoviendo la participación activa en la discusión de asuntos relacionados con la educación nacional, así como el acercamiento con las diversas autoridades educativas demandando muchas veces, el  esclarecimiento de sus políticas y acciones.

Poco a poco OCE se fue posesionando con el liderazgo de Pablo Latapí, consecuencia de su experiencia personal como como formador de opinión, primero en las páginas de Excelsior y luego en las de Proceso. Sus textos, al igual que los de OCE, trataban temas coyunturales y otros constituían reflexiones sobre las dimensiones más profundas del trabajo educativo, aquellas  que nos siguen inquietando a los que nos dedicamos a él y a las que muchas veces, no conseguimos dar respuestas que nos satisfagan del todo.

Ahora, sin Observatorio Ciudadano, muchos de sus miembros intentamos seguir adelante  ante la necesidad creciente de seguir  creando  conciencia de la necesidad de participar desde sectores cada vez más diversificados y complejos del ámbito educativo.

No creo que no  exista consenso ante la necesidad actual de generar  espacios para impulsar la participación de ciudadanos de escucha e influencia, de propuesta e innovación, de crítica y exigencia de rectificación dentro de todo lo relacionado con la educación. Es evidente que debemos seguir con la propuesta de OCE  e insistir en la necesidad de solucionar  los principales problemas que nos atan a la desigualdad, a la falta de equidad y a la   mala calidad en educación, con la participación de los diversos actores sociales.

Dentro de este  contexto cada maestro tiene el reto profesional de,  primero, escoger si prefiere la cara luminosa de la luna  o  la oscura, esas de las que magistralmente  Latapí describe en su carta al maestro “con una actitud realista que relativice lo negativo y valore sin fantasías lo positivo” y segundo, para añadir más luces a su labor de vida, con el lenguaje insustituible de cada una de las  experiencias vividas.

Va un recuerdo para don Pablo, por haber sido  uno de los seres  humanos, más amable y generoso que he conocido y con el que pude compartir proyectos y acciones dentro del  Observatorio Ciudadano de la Educación A.C. y mi reconocimiento sincero y honesto para los maestros y maestras que toda su vida  han dignificado esta bella profesión.

 

Y por último, disfruten como yo, esta singular carta del maestro Pablo Latapí Sarre.

http://www.tutoria.unam.mx/sitetutoria/ayuda/14-6pablol.pdf 

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