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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Huachicol, herencia y consecuencia

Trastoques de la administración pasada. El huachicol, espejo de esos abusos. Gali debe romper eso.

Juan Carlos Espina

Regidor del Ayuntamiento de Puebla, preside la Comisión de Asuntos Metropolitanos (2014, a la fecha).

Fue Diputado de la LVIII Legislatura en el Congreso del Estado de Puebla donde presidió la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales. (2010–2013).

Fue delegado Estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tlaxcala (2006-2010).

Fungió como asesor del Secretario de Gobernación Federal (2004-2005).

Ha sido Diputado Federal en la LVII Legislatura (1997-2000).

Ocupó el cargo de Presidente del Comité Directivo Estatal en Puebla  (1994 y 2001-2004).

Es catedrático de Derecho Parlamentario en  la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2012 a la fecha).

Impartió la cátedra de Derecho y Geopolítica Electoral en  la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2010-2011).

Juan Carlos Espina Von Roehrich es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Cursó un diplomado en Doctrina Social. CISAV Querétaro 2013 y un diplomado de Organización de un Partido Político Moderno, en la Fundación Konrad Adenauer. Bonn, Alemania (1995).

Martes, Mayo 9, 2017

En el sexenio pasado se generó un grave daño a las instituciones de la sociedad poblana por la intromisión del Gobierno del Estado en su vida interna: en su toma de decisiones, en la designación de sus representantes, en la orientación de su actividad, para que siempre fuera apegada, cercana y de respaldo al “señor gobernador”.

Este daño, aparentemente o en un primer momento, no es tan visible, no se percibe, pero como un volcán va guardando su fuerza hasta que, tarde o temprano, estalla con gran virulencia y deja en evidencia los daños y los agravios que generó en la sociedad.

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Así, por ejemplo, en el sexenio pasado se afectó gravemente la vida de los medios de comunicación cuando, por presión, por amenaza o por cooptación, abandonaron su naturaleza y su misión de servir e informar a la sociedad.

En el ámbito de los llamados cuerpos intermedios de la sociedad, todos aquellos que tienen alguna voz, alguna representatividad o generan opinión pública, sufrieron el embate del propio gobierno estatal y, por ello, una desviación en su razón de ser, pues ya no se preocupaban por sus propios fines o en representar a su agremiados, sino en buscar una cercanía redituable con el gobierno del estado.

Qué decir de los propios partidos políticos cuando todos, y aquí sí sin excepción, todos los partidos políticos fueron cooptados, fueron orientados políticamente a servir al régimen. Todos los partidos políticos dejaron de tener una vida institucional y dejaron de tomar decisiones en el seno de sus propios órganos de dirección, para servir obedientes los mandatos del gobierno del estado. Hoy no hay un sistema de partidos políticos sólidos, autónomos e independientes en el estado de Puebla. Y  así pudiéramos hablar de las diferentes instancias que conforman el entramado social.

Finalmente hablar de los propios órganos que conforman el Estado, los dos poderes supuestamente igual de soberanos que el Ejecutivo, los órganos autónomos, la autoridad electoral, todos vinculados, todos organizados, todos orquestados para seguir a una sola batuta. No hay poder judicial autónomo, no hay congreso autónomo, no hay comisión de derechos humanos autónoma, no hay organismo garante de la rendición de cuentas y de la transparencia autónomo en el estado de Puebla, ni siquiera hay autoridades electorales autónomas.

Quizá las únicas instituciones que lograron mantenerse ajenas a esta pretensión gubernamental de controlarlo, seguramente por su solidez, fueron las universidades privadas del estado de Puebla, que han mantenido su autonomía, su propio criterio y su libertad de acción. Son estas instituciones las que han logrado sostener una posición crítica, mantener su capacidad de análisis, de investigación, de búsqueda de la verdad como instituciones que tienen clara su misión en la sociedad.

No es el caso de la universidad pública la cual sí, sin rubor y sin vergüenza, se sometió a los designios del régimen morenovallista. El gobierno anterior pervirtió profundamente a la sociedad poblana impidiendo que las diferentes instituciones que conforman el entramado social cumplieran su misión, contribuyeron al bien común y, por tanto, pasaron a ser simplemente comparsas del régimen.

Todo esto lo menciono hoy ante la explosión del problema del robo de combustible en el estado de Puebla. Pareciera que es un asunto que a todos nos sorprende. La inseguridad, el crecimiento de la delincuencia organizada, la  incapacidad del estado para responder con agilidad a este problema, no se explican sin el daño institucional del que hemos hablado, generado por la administración pasada y que subsiste en la actual administración de Antonio Gali Fayad.

La castración de las diferentes instancias sociales no sólo daña a las instituciones afectadas sino al propio entramado social. Hoy el problema de inseguridad que estalla con toda su virulencia en las últimas semanas es un reflejo del daño institucional silencioso pero constante que sufrió Puebla bajo las manos de Rafael Moreno Valle.

Si el Gobierno de Gali no rompe con el gobierno pasado, y romper significa desconocer sus prácticas, sus políticas y sus personeros, no podrá realmente con eficiencia, combatir el problema de seguridad pública ni empezar a corregir el grave daño institucional.

[El autor es regidor del H. Ayuntamiento de Puebla

juan.espina@pueblacapital.gob.mx

@juancespina

FB JuanCarlosEspina.90]

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