Debo reconocer al iniciar la escritura de éstas líneas, que soy apenas una lectora dispersa y distante de la obra de Giovanni Sartori. Aun así, me atrevo a compartir algunas de las gratas e inquietantes impresiones que la lectura no sistemática de algunas de sus obras ha motivado en mí, como con seguridad lo han hecho todos aquellos que se hayan acercado a la vasta producción de ensayos, artículos y libros que conforman su legado. Esto, en gran parte por la accesibilidad de su propuesta y lo didáctico de la exposición, sobre todo, en el libro "La Democracia en 30 lecciones", que con todo y su carácter básicamente divulgador, concita la curiosidad y la inquietud por profundizar en sus implicaciones.
Seguramente para hablar de Sartori pudieran requerirse cualquier cantidad de hojas de escritura por lo mucho que habría que decir y palabras que con mayor elocuencia se utilicen y plumas mejores para la descripción de su obra, pero mi verdadera intención seria el expresar la emoción, mi emoción por Sartori a manera de homenaje. En primer término observo en Giovanni Sartori a un hombre que renueva y refresca la Academia, poniéndose en el centro de la realidad, transformándola con ideas argumentadas, dejando en la mesa del debate a otros, con su clásico estilo, que a veces pudiera ser hasta provocador, irónico o irreverente.
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Su conocimiento y análisis no se detiene sólo en la Cátedra, sino que permea a los sistemas políticos y sociales. Un enamorado del Sistema Democrático; no solamente un estudioso de la democracia, sino él mismo un demócrata, lo que no es poco decir. Un pensador generoso que nos comparte las bondades de su lucidez al mismo tiempo que nos alerta de las amenazas al sistema como tal. Un hombre que avanza en sus investigaciones y nos colma de conocimiento, a la vez que, haciendo honor a la verdad, nos dice que aun con todo lo que se haya avanzado en su análisis y en su construcción, la Democracia está inacabada, advirtiendo que su elaboración bien puede ser una tarea como la de Sísifo. Además, cabe resaltar que estamos frente a un autor que toma a México como sujeto de un especial estudio y que hace, si se me permite, a un Sartori mexicano (fue condecorado, en su momento, con la Orden del Águila Azteca), que denota desde su circunstancia la viabilidad o no de sus decisiones observando sus alcances.
La riqueza contenida en sus textos nos da la posibilidad de caminar, entendiendo los tiempos, nuestros tiempos, adecuando el pensamiento a la circunstancia que reconceptualiza y define desde su perspectiva con el alcance de la realidad social y adjetivando a la Democracia como únicamente él la concibe: Liberal o dándole niveles de mayor o menor expresión democrática, que abre un camino en su avance y da tiempo para empatar otros procesos que se conjuntan, como la Calidad.
El encuentro con uno y la definición clara del por qué y para qué estamos y existimos, es una asignatura de vida, compleja, que él resuelve muy bien al convertirte en referente necesario en el análisis politológico, definiendo con sus conocimientos una escuela y firmando la época del Filosofo Político de la modernidad, que concluye en lo físico, pero no en el tiempo, donde prevalecerán las letras de sus libros. Y lo digo así de convencida porque sólo alguien completamente identificado con lo que hace puede ser tan prolífico en su obra y tan bondadoso para compartir conocimiento.
Y, si este escrito hubiera sido una carta, bien pudiera finalizarla, perdonando la confianza, diciendo que deseo de todo corazón, maestro, que allá, a donde quiera que te encuentres, puedas seguir teorizando con otros autores con los que probablemente te reúnas --como Bobbio-- y envíes a través de quienes fueron tus alumnos, propios o no, las ideas que tanto nos han aclarado la comprensión de la política. Hasta siempre, maestro.
[La autora es maestra en Gobierno, Gestión y Democracia, tiene la especialidad en Tecnología de Buen Gobierno y certificación en Métodos Alternativos de Resolución de Controversias, además un diplomado en Administración Pública y Derecho Parlamentario].
Maestra en Gobierno, Gestión y Democracia, con Especialidad en Tecnología de Buen Gobierno. Certificada en Métodos Alternativos de Resolución de Controversias. Diplomada en Administración Pública y Derecho Parlamentario.