Estamos presenciando cosas increíbles, pero la vorágine de información nos impide ser totalmente conscientes de ello. Desde la investidura de Donald Trump a la fecha, han vapuleado al Presidente de Estados Unidos con filtraciones a los medios y redes sociales sobre las reuniones con el embajador ruso, por parte de algunos de sus allegados. Todo ello mientras arreciaba la tormenta de señalamientos contra Vladimir Putin por los ciberataques al proceso electoral. Tiraron al General Flynn y cimbraron a Sessions y al propio yerno del Trump. Lo curioso ha sido la ruta seguida por Julian Assange y la cantidad de documentos difundidos por WikiLeaks, en aparente sintonización a favor de Donald Trump. Ahora no ha sido la excepción. Lo publicado sobre un presunto sistema de espionaje de la CIA, ocurre en el contexto de la última zarandeada al Presidente estadounidense…
¿Qué está pasando? Donald Trump acusó a Obama de haber intervenido su teléfono, sin mostrar pruebas. Suponiendo que tuviese razón, ¿cómo lo supo? Si fue por sus propios medios, Trump cuenta con un aparato de inteligencia personal desde antes de asumir la Presidencia. Si alguien se la proporcionó, ¿quién fue? ¿Vladimir Putin? El asunto es delicado y por momentos, Donald Trump parece no sopesar debidamente los alcances de la confrontación por el poder. Por las razones que sean, está quedando en vilo la seguridad del aparato de seguridad de Estados Unidos, valga la expresión…
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El desencuentro con la UE es evidente y el Parlamento Europeo decidió solicitar a la Comisión Europea volver a exigir visa a los ciudadanos estadounidenses que deseen viajar a cualquier país de ella. Pero el que está sacando la peor parte es México, sobre todo porque es fácil comprobar la falta de una estrategia viable ante Trump…
Resulta tragicómico centrarse en auxiliar a los mexicanos con problemas migratorios, cuando esa es una responsabilidad habitual en el servicio diplomático. Sería como si en una planeación universitaria, el profesor se pone como meta impartir bien sus clases, siendo esa una obligación por la naturaleza del trabajo que desempeña…
“La seguridad en la Guerra Fría…”
En el Foro de Oslo de diciembre pasado, que abordamos en una de nuestras entregas, Zbigniew Brzezinski hizo una reflexión muy interesante que podría servirnos. Precisó que Estados Unidos pudo recomponer algunos aspectos de los acuerdos que dieron por terminada la Segunda Guerra Mundial, gracias a su supremacía atómica. Pero eso le duró menos de una década. Gracias a su sistema de inteligencia y espionaje, la URSS pudo hacerse con varios secretos bélicos de Estados Unidos, que perdió su ventaja estratégica. Eso le obligó a desarrollar sus potencialidades en otras áreas…
Aunque ambas potencias se amenazaban con una guerra de dimensiones nucleares, en los hechos sirvió para mantener la paz y cierto equilibrio mundial. Pero dejó de ser efectiva conforme otros países pudieron competir en el mismo terreno. Como sea, la URSS no pudo sacar a Estados Unidos de Berlín en los años cincuenta, dice Brzezinski, pero Kennedy si logró que Nikita diese marcha atrás en Cuba en los años sesenta. Pero, al contrario de lo que podría pensarse, no fue un triunfo unilateral de Estados Unidos, sino un compromiso mutuo, sobre la base de temores compartidos…
Es decir: cada parte debía tomar en cuenta las preocupaciones del otro. Las armas nucleares ayudaron a mantener la paz porque las dos superpotencias tenían el monopolio. Lograron entenderse partiendo de la responsabilidad compartida y ninguno empujó a la guerra…
“Eurasia y el gigante de Asia…”
En opinión de Brzezinski, que Estados Unidos haya estrechado sus lazos con China fue clave en el equilibrio global, sobre todo a partir del gobierno de Deng Xiaoping. Fueron ambos los que acordaron hacer costosa la presencia soviética en Afganistán, lo que a la postre fue un fracaso muy doloroso para los soviéticos. Todo se calculó para evitar una guerra devastadora para el mundo…
Fue una alianza sobre puntos estratégicos. Hoy, la seguridad global depende de asumirla como corresponsabilidad de Estados Unidos, China y Rusia…
El proyecto de Eurasia de Vladimir Putin y Alexander Dugin enfrenta muchos obstáculos para realizarse. Zbigniew Brzezinski y Dugin ya tuvieron un encuentro donde discutieron estos temas. Brzezinski considera que Rusia está rodeada de nacionalismos no rusos, de religión islámica, que no desean volver al pasado. Tampoco Ucrania y Bielorrusia. Unos quieren autoafirmarse y otros, acercarse a la UE. China, a su vez, ha ido desplazando a Rusia en economía y comercio de Asia Central. China busca un pasadizo rumbo a Europa y Rusia teme que eso termine minando su poderío geopolítico en la zona…
La perspectiva de futuro por parte de China pasa por recuperar territorio que la Rusia zarista le arrebató. ¿Saben lo que eso podría significar para el proyecto de Putin? Por eso Brzezinski cree que el pretendido conflicto de Trump con Xi Jinping es absurdo…
En opinión de Brzezinski, está en ciernes un conflicto geopolítico entre China y Rusia, que Estados Unidos debería aprovechar para generar un sistema de seguridad global liderado por él. Pero con el compromiso corresponsable de rusos y chinos. Desde este punto de vista, Trump debe recomponer su relación con China. Rusia no tiene tanto que ofrecer al gigante asiático pero Estados Unidos, sí. Entendiéndose con China, se podría obligar a Putin a entrar en ese sistema de seguridad global…
Interesante reflexión. ¿No te parece? Desde esta perspectiva es notoria la miopía del gobierno mexicano…
Hasta entonces…
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