Caminé ayer dos horas por el centro histórico de Puebla, y el aspecto de las calles es francamente cochino. Es vergonzoso que se ofrezca al turismo el centro como la joya de la corona cuando, cualquiera lo puede comprobar, es una asquerosidad.
A lo largo de la Reforma, desde el zócalo hasta al paseo Bravo, había papeles y desperdicios, sobre todo de comida rápida, por todos lados. Los depósitos de basura ahí colocados derramaban desperdicios. Eran las 9 de la mañana y no había la mínima señal de personal de limpia.
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¡Y esto ocurría en domingo, temprano, justo cuando llega la mayor cantidad de visitantes!
Alrededor del paseo Bravo el panorama no era distinto. Aquí, complementado con heces de perro por doquier, los prados secos, las plantas abandonadas.
Al regresar sobre la 3 poniente hacia el zócalo, a todo lo largo de estas calles, basura igualmente. En algunas esquinas olor penetrante a orines, sobre todo en algunas esquinas, zaguanes y en torno a puestos de periódicos.
El acabose fue en la entrada a Almacenes Rodríguez, a unos pasos del zócalo. Ahí, un pordiosero durmiendo entre cartones y cobijas raídas, en medio de un olor espantoso. Era como la pieza de un basurero precisamente en la entrada del almacén…¡ y a menos de cien metros de la catedral!
Los dueños de este centro comercial no podrán negarlo. La gente pasaba a esa hora y se quedaba asombrada de este asqueroso espectáculo.
A esa hora ya había una solitaria barrendera haciendo su labor en el zócalo, del lado de la catedral. Pero unos metros más adelante, en la esquina de El Sol de Puebla, los basureros derramando papeles, envases, cajas, ¡y más orines…!
Lo mismo se veía, y sufría, en varias arterias sobre la 2 Sur. En esa y otras calles del centro histórico abundan los baches, grandes espacios huecos, sin adoquines. Y están así hace semanas, sin que nadie repare las calles. Esto, a pesar de que el Palacio Municipal está a unas cuantas calles y sin duda es zona de paso obligado de los funcionarios.
Ni qué decir de la 5 de Mayo y las calles que convergen en esta: 2, 4, 6, 8, 10, 12 Poniente, etcétera. Olores nauseabundos a desechos humanos y desperdicios líquidos y sólidos.
La Avenida 43 Poniente, del Bulevar 5 de Mayo hasta la 9 sur, es otro “modelo” de la irresponsabilidad, abandono y falacias del ayuntamiento acerca de su preocupación por el centro de la ciudad. Esta arteria, a pesar de estar llena de restaurantes, cafés y comercios, está en el abandono total.
Secos los camellones, sucios, y la hilera de monumentos (bustos de personajes poblanos) dañados por el tiempo y las manos de los ladrones: se han robado las letras metálicas de las inscripciones, ante el silencio cómplice de la autoridad municipal.
Todo esto, es el ejemplo vivo del descuido de la autoridad municipal. Se llenan la boca el alcalde y la cáfila de colaboradores que le rodean, con discursos vacíos, llenos de falsedades.
Se les ve luciéndose con fotos, imágenes y discursos en los medios, con una retórica barata y ajena por completo a este tipo de deberes tan elementales y necesarios para la imagen de Puebla.
La vanidad, irresponsabilidad, demagogia y pedantería son el rostro diario de estos sujetos que tienen bajo su mando la administración de la ciudad.
¿De qué clase de eficiencia, modernidad y orgullo hablan, si tienen sucia, como auténtica porqueriza gran parte de la ciudad, empezando por el centro histórico..?
Pudiera decirse que esto no es del todo cierto. Queda ahí el reto: recorra usted mismo cualquier día las calles del centro, observe, tome nota y corrobore si lo que aquí se narra es falso.
Puebla, por sí sola (sin sus autoridades, o a pesar de ellas) es un polo de atracción por su arquitectura, historia, clima y gastronomía.
Pero qué reprobable es que su ayuntamiento la tenga sumida en una mar de incuria, que exhibe por todos lados su incompetencia, y que la usan sólo como trampolín para sus insaciables apetitos trepadores y de fortuna fácil.