El 4 de marzo el otrora partido hegemónico, cumplió un año más de vida. 88 años han transcurrido desde que Plutarco Elías Calles "institucionalizó" la revolución en 1929 a través de la fundación del Partido Nacional Revolucionario PNR que dio paso al PRM y que hoy conocemos como Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Partido que gobernó México por 71 años, y en el que por sus filas desfiló la clase dirigente que definió el rumbo de nuestra nación, social, política y económicamente. La gestión del PRI duró prácticamente todo el siglo XX. Desde entonces la vida y la historia política de México, no se pueden entender ni estudiar, sin tomar en cuenta las aportaciones del régimen priísta. El mismo sistema político mexicano desde sus primeros análisis como los realizados por Daniel Cosío Villegas está definido por la influencia del presidencialismo y del PRI. El presidente era y sigue siendo, el líder moral y político del partido. Sus poderes “metaconstitucionales” están revitalizados y hoy se prepara según lo dicho por Peña Nieto para refrendar su vocación de poder. Ganar está en la genética del PRI, dijo en el la ceremonia de aniversario.
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Sin embargo, el escenario político que hoy vivimos parece que no es del todo favorable para el presidente y su partido. Después de haber perdido la presidencia de la república en el año 2000, el peso político que se concentraba en el poder ejecutivo federal, empezó a caer en los hombros de los gobernadores priístas. Al PRI le costó mucho trabajo ser oposición y al gobierno panista, producto de la alternancia, le costó más saber gobernar, en la transición democrática en gestación. Fueron doce años de mediocres administraciones panistas, lo que les tomó regresar a la presidencia. Así nació el “nuevo PRI” y su nueva clase política, algunos de los cuales, sirvieron de ejemplo y hoy están prófugos de la justicia, al igual que otros panistas destacados, todos ellos exgobernadores. Eso resulta porque hoy el vértice del poder político y sus excesos lo asumen los gobernadores, derivado de la creación de la CONAGO en el gobierno de Fox.
La crisis que enfrentan los partidos políticos en México, también alcanzó al Revolucionario Institucional. La falta de credibilidad de los ciudadanos en estos institutos políticos, conlleva a niveles de participación menores al 50% en las elecciones. La sociedad mexicana ya no cree en los partidos, ni en quienes los representan. La crisis institucional que vive nuestra democracia también involucra y de manera importante al poder legislativo. Las y los diputados y senadores responden cada vez en menor medida al interés de sus electores y sirven sin vacilación alguna a los acuerdos cupulares que hoy definen la agenda parlamentaria.
El PRI aparte de enfrentar esta crisis de credibilidad, enfrenta un escenario económico adverso, a raíz del "gasolinazo", que se ha convertido en una de las principales consignas de los partidos de oposición. Aunado a los bajos índices de aprobación de la gestión presidencial. Pero a pesar de esto, la conmemoración de su 88 aniversario sirvió para que el primer priísta del país, asumiera no sólo los costos de sus decisiones en el gobierno, sino que dejó claro que "el PRI no pacta para dejarse derrotar". Ese podría considerarse el grito de guerra que será preludio de las elecciones en 2017 en las que destaca por su peso político electoral, la tierra del presidente, el Estado de México.
La crisis no fue parte del discurso presidencial, pero el discurso buscó en cada párrafo dejar claro que su partido saldrá fortalecido de ella. Sólo falta que sus correligionarios en todo el país asuman como suyo el ímpetu que Peña Nieto trató de inyectarles. En lo que tiene razón el presidente es que los partidos opositores, en lo individual no representan un riesgo en los futuros procesos electorales locales, pero sí lo son en la elección presidencial del 2018.
En este evento quedó de manifiesto que la simbiosis PRI presidente de la Republica, sigue viva y que, a pesar de los pesares, el fortalecimiento del partido depende de la figura presidencial, aunque el tiempo sigue su marcha y junio de 2018 se presenta como la fecha en la que podremos observar con más objetividad qué posibilidades reales tiene el partido en el gobierno para mantener el poder presidencial. Por lo pronto hoy se presentan como un partido ganador .