La ambición de dominio
es más ardiente que las demás pasiones
Tácito
Me he enterado que algunos dirigentes del PRI han montado en cólera contra mí y han decidido hurgar entre las disposiciones estatutarias para sancionarme.
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No se preocupen por mí, ni pierdan tiempo, si me consideran reo de muerte es asunto de ustedes, no mío.
Yo me considero militante del PRI, serví en él durante medio siglo. Ciertamente recibí cargos de representación y de servicio, pero también entregué alma, vida y corazón hasta el límite de mi capacidad.
Durante esas décadas, bastantes años, apenas recibí en recompensa el salario mínimo y otros muchos sufríamos porque no nos pagaban. Bueno, no teníamos contrato como en el gobierno y menos una plaza.
Al cambio de cada presidente, llegaban nuevos equipos y yo me pude sostener en las diversas responsabilidades.
Estoy agradecido con don Eduardo Cué Merlo. Lo acompañé en su campaña para presidente municipal. Durante su trienio tuve seis cargos en el ayuntamiento por la confianza que él me brindó. Para él, honor y gratitud.
Don Alfredo Toxqui, me brindó varias oportunidades, entre otras, acompañarlo en sus giras semanarias durante dos años mientras fue presidente del Comité Directivo Estatal. Entonces era senador. Como gobernador entre otras cosas me promovió para obtener una beca de la OEA.
En todo caso, le debo a Guillermo Jiménez Morales, me haya hecho diputado local por primera vez, a don Guillermo mil gracias.
Al gobernador Mariano Piña Olaya le agradezco infinitamente el que me haya nombrado subsecretario de Educación Superior, subsecretario de Gobernación, diputado local y diputado federal. A la doctora Patricia, su esposa, mi gratitud y admiración.
Al buen Melquiades Morales Flores, le agradezco el que me haya dado oportunidad de ser Secretario General primero y después presidente del Comité Directivo Estatal del PRI.
Él también me promovió para ser diputado federal la segunda vez.
A todos ellos y a muchos dirigentes, presidentes de comités municipales, diputados locales, federales, gracias por su amistad, su confianza y la oportunidad de servirlos.
Siempre procuré corresponder a pesar de los exiguos emolumentos en los cargos partidistas.
No me doy baños de pureza, nunca cobré por alguna candidatura, aun cuando fui testigo de esos casos bochornosos.
Entre los dirigentes, hoy como ayer, hay gente buena que estimo y no estará de acuerdo en esas conductas sancionadoras.
Tengo la consciencia tranquila, ahora quiero aportar como antes, aun cuando sea en forma minúscula, algo para lograr la pronta transformación de este país.
Entiendo bien sus enojos, me imagino que proceden del sanedrín que está buscando con sus conductas justificar desaciertos y derrotas.
Es tiempo de entender los acontecimientos que se están dando en todo el país por diversas causas. Hay descontento social que anuncia como en los años previos del inicio de la Revolución Mexicana, la necesidad urgente de cambios que nos acerquen más a la justicia y a la libertad.
Es bueno recordar que un día Martín Lutero se reveló contra el establishment iniciándose una lucha entre los reformistas y los dirigentes de la iglesia.
La corrupción y demás males envolvían a la iglesia, por eso la rebelión de Lutero y otros.
Al final mutuamente se excomulgaron.
Ahora el papa Francisco se ha reunido con los altos mandos de algunas de las otras iglesias y ha reconocido los errores que se cometieron de una y otra partes.
Las condenas, no son buenas y menos para los que las emiten, porque se ven como si se repitieran las acciones del sanedrín, que por cierto, contaba con algunas personas que entendían bien los acontecimientos, como fue el caso de José de Arimatea.
De mí no se ocupen, porque a mí no me preocupa la condena que dicten. Será inocua, con falta de legalidad y legitimidad.
No puede ser legal viniendo de una autoridad espuria e ilegítima. No puede darse la legitimidad cuando no se tiene autoridad.
Entiendo a los que me condenan porque están acostumbrados a que todos sean sus siervos, sus esclavos que cuidan sus intereses y no los del partido, no los de los militantes y simpatizantes.
Hay millones que atestiguan lo que digo, los acompaña la pobreza y las injusticias.
A los que me sancionan los entiendo, no los maldigo, no tengo autoridad, al final somos hermanitos porque provenimos de los mismos abuelos y bisabuelos, bueno, yo que siempre he sido de los desheredados, no de los porfirianos.
Ahora me recuerdo de otro personaje de la edad media, Girolamo Savonarola, que también en los tiempos de Martín Lutero, luchó contra la corrupción de muchos del alto clero.
Tengan cuidado, hay muchos que están en ese redil. Ocúpense de ellos que aún confían en ustedes.
Ahora ustedes como dirigentes del partido más poderoso de este país, resuelvan la inconformidad social generalizada.
Algunos de ustedes, puritanos, arrepiéntanse, vuelvan a las raíces que enarbolaron los revolucionarios de 1910.
Ahora inténtelo, para celebrar el aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917.
Envío un saludo afectuoso, y expreso mi agradecimiento a quienes me han enviado mensajes de solidaridad.
Gracias a todos, ningún enojo me invade.
¡Soy priista y Guadalupano!
Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx / vivereparvo45@hotmail.com