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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

LOS NARCISISTAS Y EL PODER

Enfermos de poder lo han pervertido, en el globo y en Puebla a lo largo del tiempo.

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Febrero 26, 2017

El poder nunca ha sido ajeno a la enfermedad. En todos los tiempos, en todas las latitudes,  y en todos los niveles, nos han gobernado enfermos. No quiere decir que todos los gobernantes lo sean o hayan sido, pero sí un por porcentaje considerable. Aunque no se haya sabido o reconocido en su momento sino al paso del tiempo.

Hoy el comportamiento patológico del presidente Trump pone en el escenario el tema.

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Y este asunto se ahondará cada día. Ya empezó en los Estados Unidos, con análisis y opiniones de personajes e instituciones serias.

El diagnóstico más común sobre el mandatario es “Desorden de Personalidad Narcisista”.

El doctor Enrique Rojas, prestigiado Director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid, dice que quien sufre una personalidad narcisista, “cuida tanto la fachada, la apariencia y la imagen, que lleva a producir una idolatría de lo exterior… Narcisista es el que tiene un amor  y una preocupación desordenados hacia sí mismo.

“El narcisista reclama siempre elogios, admiración y reconocimiento. El patrón de conducta se vertebra en torno a la necesidad de reconocimiento por parte de la gente de su entorno.” Y describe: “asoma el complejo de superioridad, que es un sentimiento que hace que ese sujeto se vea muy por encima de quienes lo rodean. Hay una seguridad y una arrogancia enormes.

“El narcisista es vanidoso y sus afirmaciones son sentencias repletas de superioridad. Se trata de una persona muy pagada de sí misma que necesita cada vez más elogios y todo le parece poco en ese sentido; es una persona pretenciosa, creída, petulante…y cuando se le pregunta su opinión por alguien tiende a la descalificación inmediata y rotunda del otro.

“Muchos narcisistas se dan entre tipos hipermimados y superprotegidos, que están muy acostumbrados a recibirlo todo de palabra y de hecho, a no ser corregidos ni criticados por sus progenitores.

“Los criterios para diagnosticar un narcisista son: un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración por parte de los demás, falta de empatía con los demás y fantasía de éxitos excesivos. El narcisista es un ser fatuo, pedante y engreído, que siempre espera recibir un trato de favor especial y, si este no se da, decae su interés por esa o esas personas.

“Hay en él una autovaloración demasiado alta  y, además, una hipersensibilidad psicológica, de tal modo que acepta mal pasar inadvertido o que se le haga una crítica severa. En tal caso reacciona con desprecio cuando se le dice la verdad de su conducta…Muchos narcisistas descalifican a las personas cercanas o a personajes de la vida pública.

“Con el paso del tiempo se pueden quedar solos y los que permanecen cerca se pueden volver aduladores: dicen cosas positivas del otro con el fin de agradarle, pero pretendiendo sacar un beneficio de ello.”

El analista Jorge A. Meléndez, reproduce la opinión del DR. John D. Gardner, de la Universidad John Hopkins,  quien dice de Trump: “Es un enfermo no tratable, por el simple hecho de que nadie le puede decir que está equivocado”. Nos dice también que entre el 1 y 2 por ciento de la población puede ser catalogada como narcisista y que para diagnosticarlo el test de los siquiatras incluye 9 síntomas:

1.-Un sentido exagerado de su importancia. 2.-Le preocupan fantasías de éxito, poder o belleza limitada. 3.-Se cree especial y único y sólo puede relacionarse o ser comprendido por alguien igual de “especial”. 4.-Requiere admiración excesiva. 5.-Cree merecerlo todo. 6.-Explota a otros. 7.-No tiene empatía. 8.-Tiene envidia de otros o cree que otros lo envidian. 9.-Es arrogante.

Un grupo de especialistas en psiquiatría de los Estados Unidos, explica que la estabilidad mental del presidente de ese país incluye “grandiosidad, impulsividad, hipersensibilidad a cualquier asomo de crítica, y una aparente incapacidad para distinguir entre fantasía y realidad.”

La descripción intrínseca de este padecimiento patológico es sorprendente si lo tomamos como un  traje a la medida de la talla de Trump, pero también de gobernantes poblanos de los tiempos recientes.

En el caso específico del  presidente estadunidense, el periodista Raúl Rodríguez Cortés, después de preguntarse si durará un año en el poder, pronostica tres posibles escenarios: 1.-Lo sacan de la presidencia. 2.-Toma el control totalitario de ella. 3.-Se lleva la presidencia como hasta ahora, entre golpe y golpe.

Y desglosa: el último escenario es el menos probable porque sería absolutamente disfuncional. El segundo escenario implicaría una especie de golpe de estado, lo cual vulneraría una de las democracias más reconocidas del planeta. Y el primero, por lo tanto, es el que tendría más posibilidades.

Pero agrega, ¿de qué manera podrían sacarlo de la Casa Blanca?. Una es que se enferme o lo enfermen, pues se trata de un hombre de 70 años sometido a fortísimas presiones, (Su padre, Fred Trump, murió de Alzheimer) más aún con su política de confrontación. Otra es que lo destituyan mediante el impeachment o juicio político. Y una más que muera víctima de un atentado.

Esto último, no deseable para nadie, apunta el analista, es parte de la historia de los Estados Unidos: han sido asesinados 4 de 45 presidentes, uno de cada diez. El caso más antiguo es el de Abraham Lincoln, y el más reciente el de John F. Kennedy.

Como se puede colegir de este brevísimo recuento, enfermos en el poder lo han pervertido, y el tiempo ha sacado a la luz infinidad de casos igual dramáticos que escandalosos, de pequeños y grandes monstruos.

 Aquél dictador africano guardaba en refrigerador las cabezas de sus enemigos, un emperador romano “era el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres”, otro nombró cónsul a su caballo, Gonzalo N. Santos cazaba indígenas con arco y flecha, Maximino Ávila Camacho coleccionaba mujeres y fueteaba a colaboradores, así que…

Mire a su derredor, revise la historia universal y doméstica, y saque sus conclusiones…

xgt49@yahoo.com.mx

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