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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El PRI, su descomposición y actores políticos

PRI: tendencia a la debacle. Alarcón, dualismo denigrante en la ética pública.

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Domingo, Febrero 26, 2017

Los partidos políticos son entidades de interés público, son por tanto sujetos de estudio, análisis y opiniones sobre sus resultados electorales, procesos y comportamientos políticos, por ello sus militantes, dirigentes y protagonistas políticos son también motivo de escrutinio público. Rumbo al 2018, el PRI, tiene una tendencia a la debacle electoral, diferentes interpretaciones adjudican esta situación a factores ampliamente documentados por analistas políticos e investigadores académicos -para el caso poblano- la falta de cohesión interna, deterioro del respeto a la disciplina y vida institucionalizada,  la exclusión y marginación de la pluralidad de grupos de interés, traiciones, promesas no cumplidas y especialmente la cooptación realizada por Rafael Moreno Valle, los ha llevado a una crisis interna que se expresa en una descomposición política, donde liderazgos y personalidades emblemáticas del pasado, asumen conductas pragmáticas en razón de sus muy particulares intereses, el pretexto es lo de menos,  para servir a otros objetivos ajenos a su condición de militantes del partido tricolor.

 

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Un caso emblemático del tricolor poblano, es el de José Porfirio Alarcón Hernández conocido en la clase política poblana como “Pepe Alarcón”, Licenciado en Economía por la entonces Universidad Autónoma de Puebla, con una formación académica destacada siendo becario de la OEA (Organización de los Estados Americanos), incursionando en  las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el estado de Puebla, instituto político del que fue dirigente y por el cual pudo insertarse en el ejercicio del poder público, como subsecretario de gobernación y de la Secretaría de Educación Pública, así como cuatro veces diputado tanto federal como local, además de ser delegado del PRI en diversas entidades federativas. Tricolor de estirpe, culto, prototipo de templanza, ínclito maestro.

 

 Como representante de este partido ante el Instituto Electoral del Estado de Puebla en el 2007, le fue asignada la tarea de defender los intereses de su partido en la elección municipal de Blanca Alcalá,  quien  años más tarde cuando fuera candidata a la mini gubernatura, pidiera su destitución como delegado de la SEP federal, posición que le fue dada por su entrañable e íntimo amigo Emilio Chuayffet Chemor en su condición de titular de la dependencia.  Después de su relevo en esta responsabilidad, fue rescatado por el ex gobernador Rafael Moreno Valle quien lo nombró como Presidente Honorífico de El Colegio de Puebla A.C.

 

En política nada es casual, “Don Pepe” se mantuvo en las filas del tricolor aunque su interacción e interlocución con los grupos políticos del partido y funcionarios de gobierno fueron demasiado superfluas, sólo por cumplir, pero sin lograr concretar compromisos políticos que le dieran pertenencia  o afinidad con algún personaje o grupo que le brindaran la protección y peso político necesarios… las razones muchas… diversas… desde la antipatía que creaba por decir cosas que incomodaban a la clase política priista poblana como por ejemplo, el deslinde y “avionazos” que recibió de conocidos personajes priistas por el “código rojo”, una versión comentada del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del estado de Puebla publicada en el 2007, donde se le “ocurrió” la idea de ventilar los padrinazgos políticos ligados a ex gobernadores priistas, ex presidentes del Tribunal Superior de Justicia en el estado y ex secretarios de estado, respecto al ungimiento de ex consejeros electorales, dando “pelos y señales” de cómo llegaron cada uno de los consejeros que formaron parte del Consejo General del órgano electoral, hecho que causó molestia e irritación en los actores involucrados, a esto se sumaron asesorías electorales obsoletas respecto a la realización de reformas electorales en el estado, su consecuencia, el cobro de facturas políticas de aquellas personas a las cuales traicionó, implicando un costo político y ajuste de cuentas para él, por parte de quienes  traiciono,  olvidó o ignoró en su paso por el poder, como suele suceder en los políticos profesionales.

 

Ahora “Don Pepe” se convierte en representante del Partido Compromiso por Puebla, por todos sabido, creado desde el poder por su “mentor” Rafael Moreno Valle, con el propósito de hacer coaliciones electorales para aumentar los cargos de representación para alimentar su capital político y poder controlar las distintas fuerzas políticas en la entidad. Ironías de la vida política, el maestro se convirtió en párvulo.

 

En esta nueva encomienda, a pesar de la falta de actualización en las sofisticadas “técnicas de mapachería o ingeniería electoral” que tiene “Don Pepe Alarcón”, no debe negarse la experiencia política que tiene el “señor” como se dirigen a él sus colaboradores –apodos coloquiales aparte-,  aunado a la sagacidad de Moreno Valle y de sus asesores, quienes siempre se valen de las lagunas legales para hacer y deshacer dentro de la normatividad electoral -como se dice en la picaresca política- “trabajo bien hecho no admite reclamaciones” y es que “Don Pepe” señaló al tomar protesta como representante del Partido Compromiso por Puebla: “"No tengo porqué renunciar al PRI pues no pertenezco a Compromiso por Puebla y no pienso afiliarme. Seré priista toda mi vida y tampoco me preocupa que traten de iniciar un proceso de expulsión en mi contra", cuestión que él y los asesores lo previeron antes de dar este paso, pues de acuerdo con   los estatutos del PRI, la expulsión de un militante procede si el militante en cuestión se solidariza con la acción política de partidos o asociaciones políticas antagónicas al partido al que pertenece; en este caso “Don Pepe” al haber aceptado la representación legal y política de Compromiso por Puebla ante el órgano electoral, se podría tomar como un acción política en contra de los intereses del PRI, pero para que se inicie su proceso de expulsión  se requiere que otro militante lo solicite formalmente ante la Comisión de Justicia Partidaria del PRI, la cual analizaría el caso y emitiría la resolución correspondiente con base en lo dispuesto en el Código de Justicia Partidaria, pero mientras no se dé la solicitud formal de expulsión, o bien “Don Pepe” no presente su renuncia como militante, seguirá perteneciendo al PRI, esta dualidad, le permitirá ser representante de Compromiso por Puebla, para seguir sirviendo a Moreno Valle y reforzar la estrategia del nieto del general para asegurar la candidatura a la gubernatura de quien él disponga. Dualismo denigrante en la ética pública.

 

Es el nuevo patrón de comportamiento de diversos militantes, dirigentes y personalidades protagónicas y emblemáticas del PRI poblano, no cabe duda,  el pragmatismo racional es el signo distintivo de los nuevos tiempos, el asombro dejará de ser extraordinario para convertirse en algo normal para “servir a dos amos”. El pragmatismo es una tendencia de la nueva cultura política en nuestro sistema político mexicano, permitido por las ambigüedades legales, en el deber ser, habría que actualizar las normatividades partidistas para regular los nuevos comportamientos de los actores políticos, pero eso sólo le compete a los propios partidos políticos.

 

Por el comportamiento político de militantes “distinguidos” como lo es “Don Pepe Alarcón” y a pesar de las antipatías que tiene con los grupos priistas: ¿quién será el verdugo que se atreva a pedir su expulsión?, ¿ello es prioridad para el PRI, en este momento de inconsciencia que no puede dilucidar si va o viene, se va o se queda? ¿Qué hacer con sus militantes que amenazan con desbandada ante la falta de un vértice que signifique liderazgo y cohesión de los priistas?.

 

Para sobrevivir en la vorágine del desprestigio e incredulidad ante los ciudadanos por su propia vida interna,  amén de la corrupción como estigma social, es un asunto que le corresponde resolver exclusivamente a los tricolores, hoy empanizados, ojala metafóricamente dejen de ser “tortas de milanesa” que saborea RMV y sus ”pitufos tricolores”.

 

Nuevos tiempos y realidades. Los “dinosaurios” cambian de piel para renovarse en políticos pragmáticos para  no convertirse en cadáveres políticos… ¿es una nueva forma de la circulación de las élites?.

 

El siglo XXI, hay que vivirlo con sus nuevos paradigmas.

 

nish76@hotmail.com

 

 

 

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