Son las 6:30 de la mañana y lo primero que realiza David estando acostado en su cama, es tomar su celular y mirarlo por tres motivos, el primero para ver la hora y levantarse pronto para ir a la prepa, en un segundo instante para revisar algún mensaje de whatsapp y por último ver alguna notificación de Facebook o algún Snap de sus amigos. Al ver un mensaje en whats, no lo duda y lo revisa de forma inmediata para responder lo más pronto posible. Sus dedos tienen una gran habilidad para escribir de forma intuitiva y rápida, inclusive ya casi sin ver las letras del teclado touch screen. Llega a la primera clase de la escuela y el profesor pide copiar la idea principal de las diapositivas para poder estudiar, David solamente saca su celular y de forma instantánea le toma varias fotos a la presentación, de forma simultanea las imágenes se van subiendo a un grupo de Facebook que tiene con sus compañeros de clase y es todo lo que necesita para estudiar. Termina su jornada escolar y para regresar a su casa, a David ya lo espera afuera de su colegio en menos de 5 minutos un servicio de uber que solicitó mediante la aplicación de la compañía en su celular.
David a simple vista, es un joven millennial como todos sus pares, sin embargo para generaciones baby boomer como sus abuelos o inclusive más grandes, esta descripción parece anormal, y seguramente se preguntarán ¿qué caramba es todo eso?. En una conferencia acerca de la manera en la que vivían los príncipes o algunos tiranos a lo largo de la historia, tuve la oportunidad de escuchar la reflexión de que ninguno de ellos tuvo a su alcance tanto lujo y tantas herramientas como para lo que hoy las nuevas generaciones sin discriminar ningún estatus social, realizan sin mayor esfuerzo y al alcance de un botón, desde el hecho de contar con información actualizada desde el buscador de un teléfono inteligente hasta el hecho de transportarse de una manera rápida y eficiente, la queja constante de los baby boomer y algunos de la Generación X, hace referencia a “que antes las cosas uno se las ganaba a su tiempo y a base de esfuerzo”, “estamos promoviendo gente floja”.
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David llegó a su casa a comer de forma inmediata, en su plato solo hay atún, pasta y arroz pues dentro de unas horas tendrá que ir al novedoso Crossfit, y para mantener el cuerpo y condición que el desea, requiere de una dieta especial que así la cultura en este ámbito del ejercicio ha estipulado y que inclusive, es irrefutable. David termina en menos de media hora; claro sin dejar el celular fuera de su campo de visión a 10 centímetros de su plato, ya que mientras se atragantaba, estaba escuchando sus canciones favoritas en una de sus listas de reproducción en Spotify. David sale corriendo para subir a la mamavan, que es la última versión de la Toyota Sienna, la cual ya lo espera afuera de su casa con su mamá al volante y que lo transportará de manera inmediata a su clase de inglés, ya que este es el idioma universal que todo millennial tiene que dominar ante la globalización. No obstante, antes de llegar a la plaza en donde se encuentra su escuela de idiomas, la mamá hace una parada para dejar a la hermana pequeña de David a sus clases de ballet. Luego de esto David se empieza a alistar para bajar pronto, no sin antes un discurso de prohibiciones y bendiciones de su madre, con la que acuerda que pase por él después de su hora de entrenamiento, cerca de las 8 de la noche. David ya en su casa no deja de mandar mensajes por Facebook y whatsapp, de hecho, cuando se va a acostar por eso de las 11, apenas comienza su hora y media de conversaciones que tendrá durante la noche recostado en su cama, pues sus “amigos”, de manera indirecta le exigen responder inmediato, así como su vida. Y aquí quiero retomar otra queja común de las generaciones maestras: “Cuando quería hablar con un amigo, solo le llamaba por teléfono para decir en donde y a que hora nos veíamos, no como tu que ya ni los llegas a ver, entre puro y puro mensaje, se quedan encasillados y no fomentan el encuentro”.
David y sus padres, no tienen conciencia que esta rutina de todos los días entre diferentes actividades, lo está atiborrando de un estrés que a su corta edad se compara al de un adulto y en ocasiones hasta lo supera. David una vez que ingrese a la universidad, tendrá mayor “libertad” de moverse a plenitud y por lo mismo su carga de actividades e inmediatez de su vida será mayor y puede llegar a un punto de afectar su salud física, mental y emocional, detonando un punto de quiebre.
Hace unos días, me topé con un anuncio de una página de Facebook, la cual promovía el eslogan, “no quieres hacer la tarea, no te preocupes, nosotros la hacemos por ti, mándanos tu tarea”; evidentemente se trataba de un intento de empresa independiente que al revisar con detenimiento a sus seguidores, la gran mayoría eran alumnos de preparatoria de diferentes escuelas; este fue el motivo que me hizo detenerme a reflexionar, y no porque me espante y no sepa que exista, sino porque me hizo caer en la cuenta de la realidad de esta cultura “inmedialight” que a todos nos envuelve: “¿Te urge hablar inglés?, aprende en 6 meses”, “Haz tu prepa en año y medio”, “Baja de peso sin dieta con Slim-fast”, “no puedes faltar a trabajar, a la gripe dile next”, “Que no te deje un visto, descarga la última actualización de whatsapp”, “quieres ganar dinero en tus tiempos libres, descarga esta aplicación”, “compra tu coche, te lo entregamos de inmediato el mismo día”, “no destruyas tu vida en un segundo, usa condón”, “no pierdas el tiempo, ve una película desde tu Smartphone solo con Netflix”, y podría seguir…
Y es que entre la cultura ligth que promueve que todo debe ser más fácil y sin esfuerzo, y la cultura de la inmediatez en donde todo entre más rápido es mejor; el ser humano ha ido perdiendo su esencia de detenerse un momento a maravillarse de su entorno, de disfrutar de verdaderos momentos en la vida, de generar amistades loables, de esforzarse por lo que realmente vale la pena, de darse tiempo para si mismo y reflexionar cÓmo va su acontecer en el mundo, hoy, con los ojos cerrados, se invierte más tiempo a la impaciencia de un proyecto personal egoísta, y no un equilibrio en el que se procure el bienestar íntegro de la persona.
De forma especial a los jóvenes millennials, se les ha identificado con la bandera de estar a la vanguardia, siempre un paso adelante, tan avanzados en tecnología, en comunicaciones, en relaciones, que el contraste real de todo esto es que llegan a estar vacíos y sin un sentido de la vida, a consecuencia de la prontitud con la que se comieron el mundo que los envolvió, porque así como es rápido y fácil lo que consumen, así también es temporal y fugaz el disfrazado logro obtenido.
¿Conoces a algún David o a sus padres?
De millennial a millennial se los comparto.
Enhorabuena…
Información de apoyo: Baby boomer (Generación nacida de 1946-1964), Generación X (Generación nacida de 1964-1984), Millennial (Generación nacida de 1984-2000…), Crossfit (sistema de acondicionamiento físico basado en ejercicios constantemente variados, con movimientos funcionales, ejecutados a alta intensidad – el nuevo Gym), Whasapp (aplicación de celular con un sistema de mensajes instantáneos, vía plan de datos), Facebook (red social más popular en la web), SnapChat (aplicación de celular con un sistema de red social interactiva, vía plan de datos), Uber (aplicación de celular con un sistema de servicio de transporte privado, vía geolocalización y plan de datos). Light (Que carece de las cualidades esenciales o las ha perdido y resulta insulso o insustancial)