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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

UNA SUBVERSIÓN CÍVICA, AHÍ VIENE…

Ruptura gobierno – sociedad. Gabinete mediocre y corrupto. Pacto fallico. Trump amenazante. Cinismo

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Sábado, Enero 14, 2017

El gobierno federal está atorado, enredado en una madeja de hilo. Y no sabe cómo salir del embrollo. La ruptura brutal con la sociedad está lejos de haber concluido. Podría decirse que estamos apenas en el principio.

Prácticamente no han cesado los brotes de descontento. Algunos tardíos, otros inéditos, como la gigantesca  protesta latente en Mexicali.

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Y es que hay miopía grave en la visión del presidente y el gabinete acerca del problema.

El conflicto tiene hondas raíces y vienen de muy atrás.

Están confundiendo el rábano con las hojas.

Lo que vimos es el eslabón más reciente, no  el último. Y la reacción gubernamental da tumbos. Recurre a remedios viejos que han probado su caducidad repetidas veces.

Aflora la inexperiencia presidencial. Da la impresión que el presidente consumó una suerte de sueño juvenil al llegar al poder máximo del país. Y hasta ahí. Rodearse de un  gabinete mediocre y corrupto ha sido su peor lastre. De ese núcleo no surgió lo imaginado, lo deseable.

Él y su equipo quedaron muy por debajo de las más modestas expectativas. Para toda acción, o inacción, recurren a fórmulas del pasado. La sociedad muestra una dinámica que los rebasa todos los días. Del gabinete no se ven  estrategias, ni tácticas, ni previsiones.

El hecho de que el presidente y gran parte del gabinete estuvieran en un laaargo periodo vacacional de fin de año, sin reaccionar cuando estalló el conflicto derivado del gasolinazo, hace pensar que no midieron el escenario de las consecuencias. O más grave: que hicieron una lectura pésima y le dejaron la responsabilidad toda a Meade.

Ese es sólo el ejemplo más reciente del estilo de gobernar. Ir de fracaso en fracaso.

En el día a día proceden con visión muy corta, anticuada, provinciana. Quizá tuvo algún éxito en el estado de México, ahí con la democracia secuestrada y la transición proscrita.

La salida espantosamente fallida del famoso pacto es un modelo de lo que no se debe hacer. Fue mal armado en setenta y dos horas, con vetusto líderes y cascarones sindicales que no mueven ni a su parentela. Con desplegados añejos de los tiempos de Ruíz Cortínes y Díaz Ordaz. Con compromisos demagógicos, falsos e increíbles.

¡Y exhibido el presidente y su equipo por la Coparmex…!

Y la fase que está en marcha va por la misma suerte: mandar a los integrantes del gabinete a explicar lo inentendible e injustificable.

Lo dicho reiteradamente: no entienden que no entienden.

Francamente no se observan salidas exitosas al atolladero que vive el gobierno.

Y viene el arranque de Trump como una espada de Damocles.

Hay quienes subrayan lo erróneo de la comunicación gubernamental. Y es cierto, ese flanco ha sido desastroso en todo el sexenio. Pero no se puede sacar sangre de una piedra, ni melones de un manzano.

Si no hay sustancia en el quehacer gubernativo, la narrativa no tiene asideros.

Si el presidente, de origen, desdeña, o no sabe, o no puede, o no quiere comunicar, no hay materia prima. Su temor a enfrentar personalmente a los medios es más que evidente.

Y su equipo en esta área es sobradamente inútil.

Si el gobierno marcha de error en error, y ni reconoce ni rectifica ni cambia, entonces estamos frente a una montaña de incompetencia y soberbia.

Todo este conjunto de absurdos, aderezados con escandalosos casos de corrupción, derroches, de abusos en sueldos y bonos,  de negocios y moches desde el poder, de alianzas con negociantes para traficar con obras y comisiones, de violencia e inseguridad, de impunidad con aliados, de sociedades con delincuentes en todos los niveles de gobierno y un larguísimo etcétera, explican  con claridad cristalina los brotes de hartazgo.

Con el agregado: esta podredumbre no es privativa del gobierno federal. Tiene fidelísimos modelos reproducidos a imagen y semejanza en gubernaturas y alcaldías; en las cámaras y el poder judicial. Los sueldos de los ministros de la suprema corte son verdaderamente escandalosos en un país con 60 millones de miserables.

Parece todo una infernal competencia para ver quien irrita más al país.

La sociedad no es tonta. Estúpidos son las que así la juzgan.

Desde la atalaya del poder fingen  ceguera, pero la subversión cívica está  marchando, ahí va, ahí viene, ahí viene…

xgt49@yahoo.com.mx

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