Esta semana comenzó la difusión del último informe del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien eligió como primera frase de estos anuncios “México necesita el cambio que en Puebla ya comenzó”. Vale la pena hacer una reflexión sobre ese “cambio” que se vivió en Puebla para ir pensando si efectivamente es el rumbo que debe tomar el país.
El primero de los 10 compromisos que hizo el mandatario con los poblanos –disponibles en http://www.ieepuebla.org.mx/archivos/pp/plataforma/PlataformaElectoralPuebla_2010_COMPROMISOxPUEBLA.pdf– fue impulsar y fortalecer el régimen democrático y la participación ciudadana. Un indicador para medir el grado de desarrollo democrático en un momento y lugar determinado es la fortaleza del árbitro electoral. Durante esta gestión se ha criticado fuertemente el comportamiento de los órganos electorales del estado, pues su actuar ha obedecido a los intereses del Ejecutivo.
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En este mismo rubro, la salud del régimen de partidos es ilustrativa. Un sistema de partidos sano, vigoroso, actuante, con opciones políticas libres, autónomas, responsables, diferentes y diferenciables, es un sistema propio de un régimen democrático. Un sistema de partidos corruptos, coptados por el poder, sin vida institucional propia, es lo más acorde a un régimen autoritario y es justo este escenario el que priva en la entidad.
Hablemos de transparencia y rendición de cuentas. Para que pueda considerarse un régimen como democrático, deben existir procedimientos claros y efectivos de acceso a la información pública y sobre todo, de rendición de cuentas.
Tan solo la integración del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Datos Personales de Puebla fue criticada por universidades y organizaciones no gubernamentales al incorporarse perfiles allegados al gobernador Moreno Valle, con nulo compromiso en defender y promover la transparencia.
El segundo compromiso, respecto al Estado de Derecho, hace mención al respeto a los derechos humanos. No hay democracia sin derechos humanos. En tanto se vivan y se respeten éstos, habrá aquella. El lamentable fallecimiento de José Luis Tehuatlie en San Bernardino Chalchihuapan, a causa de una bala de goma utilizada por la autoridad estatal durante una manifestación, puso al gobierno de Puebla en la mira en materia de Derechos Humanos.
Para responder a las observaciones que la Comisión Nacional de Derechos Humanos hizo por este caso, la administración recurrió a la dilación y su respuesta se conformó con lo mínimo, regateando los alcances y distrayendo la atención a lo accesorio en lugar de concentrarse en lo fundamental. Hoy hay coincidencia en observadores independientes sobre el deterioro grave en el respeto a los derechos humanos en el Estado.
El cuarto compromiso a la letra dice: “impulsar un conjunto de reformas institucionales que tengan como tarea crear un auténtico Régimen de División de Poderes, en donde el Poder Ejecutivo sea eficiente en la administración pública centralizada y descentralizada; el Poder Legislativo sea auténtica expresión popular, eficiente en sus tareas legislativas y de fiscalización de la administración de los recursos; y que al Poder Judicial se le imprima una profunda reforma que le permita administrar justicia con eficacia y calidad”. Al final de seis años afirmamos tajantemente: En Puebla no hay división de poderes.
El Congreso del Estado se ha dedicado a aprobar sin mayor análisis cada propuesta del Ejecutivo, incluso, dejando el decoro de lado, presta sus instalaciones para sendos eventos –organizados y controlados por el Gobierno del Estado- para la presentación de las iniciativas. No se asume como poder y menos como contrapoder.
De acuerdo con información publicada en el Sol de Puebla- https://www.elsoldepuebla.com.mx/local/mas-de-la-mitad-de-iniciativas-aprobadas-en-el-congreso-fueron-del-gobernador-, a casi tres años de que entró en funciones la actual legislatura en el Congreso del estado, cerca de la mitad de las iniciativas aprobadas por los diputados locales fueron a propuesta del Gobierno del estado, que hasta el mes de octubre del año pasado, sumaba 122 iniciativas aprobadas, 24 en trámite y ninguna rechazada.
En la siguiente entrega, más de este “cambio” que en Puebla ya comenzó, que más bien representa un peligro para México.
[El autor es regidor del H. Ayuntamiento de Puebla
juan.espina@pueblacapital.gob.mx
@juancespina
FB JuanCarlosEspina.90]