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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

APAGAR EL INCENDIO CON GASOLINA

inseguridad, desempleo, corrupción, un enemigo en la Casa Blanca…¡y viene lo de la gasolina!

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Enero 1, 2017

Nunca, que se recuerde, la gasolina ha sido lo mejor para apagar el fuego. Sin embargo en México, el gobierno hace la lucha para que así sea.

Por increíble que parezca, lo estamos viendo.

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Y es literal.  El país atraviesa por una terrible encrucijada. El coctel ya era explosivo: inseguridad, desempleo, corrupción, zonas fuera de control gubernamental, un poderoso enemigo en la Casa Blanca…¡y viene lo de la gasolina!

Como se ve, todos son conflictos de altísimo octanaje, para los cuales las autoridades no han tenido respuestas acertadas. Uno de los efectos directísimos es un presidente con una desaprobación del 70 por ciento, lo cual no tiene precedente en el país.

Lo más reciente, el gasolinazo, es realmente explosivo. Por sus dos consecuencias objetivas: la repercusión en cascada que eso tendrá en la economía general, y el mayor descrédito del gobierno en la percepción popular.

Hacienda y los estrategas gubernamentales han salido al paso para explicar el porqué y cómo de los aumentos al combustible. Pero, como ha resultado recurrente en este sexenio, las explicaciones son con un lenguaje tecnocrático y sin la mínima influencia en lo que la gente piensa o razona. Con una visión desde el poder, no desde la calle.

La comunicación gubernamental, se ha dicho, da al traste con algunas intenciones y explicaciones, que podrían ser parcialmente ciertas y certeras.

Pero lo que hoy ha estallado como una granada con daños severos, tiene antecedentes desde el principio del sexenio. Es verdad que la gota (de gasolina) que hoy derramó el tanque no es de ahora. Viene de al menos cuatro sexenios, con rasgos más graves en el de Calderón.

Y entonces surge la pregunta obvia: ¿por qué diablos el gobierno federal no arrancó ofreciendo explicaciones verídicas, creíbles, del país que recibía de la administración panista?

¿Por qué no puso en la mesa, frente a la mirada de toda la nación, la información completa del desastre y la perspectiva a corto y mediano plazo que ofrecería, en tales condiciones…?

Ahí se habrían sentado los cimientos de una credibilidad sólida para todo el sexenio. Pero no, es evidente que pudieron más los pactos de complicidad. Uno de ellos es el que se ha ventilado y documentado en fechas recientes: la forma en que Calderón somete a Vázquez Mota para allanar el camino a Peña.

El cuerpo del ahogado antes de siete días flota. Y algo así sucedió con el sexenio.

Ahora, estamos en el punto en que no hay credibilidad ni confianza. ¿Cómo se le pide a la gente que entienda y asimile, y justifique un aumento básicamente con sentido recaudatorio? . ¿Cómo demandar de la sociedad obediencia y sumisión, si desde las altas esferas del poder no se ha enviado en todo el sexenio la menor muestra de honestidad y pulcritud en la administración de empresas como Pemex?

Romero Dechamps y el sindicato petrolero no han sido tocados  ni con la tersura de una pluma; Emilio Lozoya es señalado de cobrar decenas de millones de dólares, vía moches,  a la constructora brasileña más grande, y se fue incólume de Pemex, para manejar desde Nueva York su consultora hoy en día. Y así, por donde la rasquen brota la corrupción.

Es como exhibir a una sexoservidora con una larga trayectoria de eficiencia amatoria con todo un pelotón militar, y luego pedirle al cura que le otorgue un certificado de honestidad para casarse de blanco.

Pero lo más grave es el segundo flanco de conflicto que toca a la puerta: la asunción del poder de Trump con sus nubarrones de tormenta. Con visión, un analista prestigioso sugería hace tres semanas (mucho antes del gasolinazo), ahora sí, la articulación de un pacto por México, con todas las fuerzas del país.

Hoy en día, después de la dentellada al bolsillo, ¿con qué autoridad moral desde el poder máximo del país se llamaría a formar un frente por los intereses de la nación? ¿Quién les va a creer…quién se va a sumar…?

Seamos claros,  hoy, lo visible en el horizonte para  el gobierno de Peña, es la gradual entrega del poder.

xgt49@yahoo.com.mx

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