La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), a través de Jaime Valls, secretario general ejecutivo de esta organización, informó hace un par de meses que el recorte presupuestal a la educación previsto para el 2017 no impactará en el número de espacios disponibles para los jóvenes en las instituciones educativas. En relación con esto, el secretario de educación Aurelio Nuño mencionó esta semana que “los recursos ordinarios de las instituciones públicas están garantizados… donde va a haber un mayor problema será en los recursos extraordinarios, pero finalmente son extraordinarios”.
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En el ámbito educativo, se entiende por recursos extraordinarios a la inversión que se hace tanto en personal complementario (como psicólogos, asesores pedagógicos y personal de salud) como en infraestructura (mobiliario, equipo de cómputo, materiales didácticos, etc.). La declaración del secretario me remite entonces a una realidad que tristemente viven a diario miles de docentes en nuestro país: hacer lo que pueden con lo que tienen.
En 2013, la revista Wired publicó un artículo titulado “Un nuevo método radical de aprendizaje podría desatar una generación de genios”, en donde se expone el caso de Sergio Juárez Correa, maestro de una pequeña escuela primaria ubicada en Matamoros, Tamaulipas, cuyos métodos de enseñanza ayudaron a que su alumna Paloma Noyola obtuviera el máximo puntaje en Matemáticas de la prueba ENLACE a nivel nacional. Además, consiguió un aumento del 40% en el promedio de su clase en esa materia y 30% en los resultados de español, destacando también que diez de sus alumnos consiguieron ubicarse en el porcentaje 99.99 en matemáticas de todo México, mientras que tres lograron el mismo resultado en la materia de español.
El logro conseguido por Juárez Correa es impresionante no sólo por el impacto que tuvo su trabajo en el aprendizaje de los niños, sino por el contexto en el que todos los días impartía sus clases. Según el artículo, la escuela donde trabaja está a un costado de un tiradero de basura, además de encontrarse en una zona donde las drogas y la violencia son parte de la vida cotidiana. El plantel contaba con energía eléctrica intermitente, una computadora, Internet limitado, y en muchas ocasiones a sus familias no les alcanzaba ni para comer. Dadas las circunstancias, el maestro Sergio tuvo que utilizar toda su creatividad e invertir él mismo en los recursos necesarios para que sus alumnos tuvieran acceso a una metodología basada en el trabajo de Sugata Mitra, quien en 2010 publicó un estudio que fue la base de su proyecto “Schools in the cloud”, animando a los niños a que estudien y exploren a través de la red, poniéndolos a cargo de su aprendizaje. Gracias a que los maestros desarrollan estrategias que buscan principalmente despertar en ellos su curiosidad por aprender, Mitra aplica los principios de pedagogos como Pestalozzi o Montessori, adaptándolos a las necesidades actuales de sus estudiantes.
En nuestro país, el Modelo Educativo 2016 plantea que se debe “considerar el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), no sólo con el fin de desarrollar la destreza técnica que implica su manejo con solvencia, sino sobre todo para su utilización con fines educativos”. En el modelo se menciona también que las TIC deben aprovecharse para acceder a una amplia gama de recursos educativos de calidad, con el fin de contribuir a que los alumnos participen activamente en un mundo cada vez más interconectado.
Para conseguir lo anterior, se menciona también la necesidad de que los maestros “cuenten con los apoyos necesarios para facilitar su quehacer como educadores... que tengan acceso a recursos pedagógicos innovadores, una formación continua y asesoría técnica–pedagógica para trabajar de manera planeada, actualizada y orientada al aprendizaje”. Todo esto se incluye en el rubro de recursos extraordinarios, por lo que, siguiendo las declaraciones de Nuño, es muy probable que en el 2017 estos objetivos planteados en el modelo educativo no se alcancen debido al inminente recorte presupuestal.
El caso de Sergio Juárez Correa, quien tuvo que conseguir una computadora usada para poner en práctica la estrategia de Mitra, es el reflejo de la situación de muchos docentes en el país, en donde además de cumplir con sus horas frente a grupo deben gestionar recursos y utilizar su tiempo libre para preparar clases, realizar trabajo administrativo, capacitarse y sortear las dificultades del contexto en el que viven, muchas veces plagado de violencia y marginación. Es una realidad histórica que la imagen del maestro mártir y abnegado que consigue dar sus clases a pesar de tantas carencias es la que oficialmente se ha perpetuado en el país, como una grosera justificación para no otorgarle al ámbito educativo los recursos que con tanta urgencia necesita. En el rubro Infraestructura y Equipamiento del Modelo Educativo 2016, por ejemplo, se menciona que “las escuelas deben hacer todo lo posible por disponer de espacios adecuados para la promoción de un aprendizaje activo y colaborativo de alumnos y docentes.” ¿Todo lo posible? ¿Qué “todo lo posible” no es lo que las escuelas han hecho hasta ahora?
Por lo pronto, y en contraste con lo realizado por el gobierno mexicano, son organismos internacionales los que han brindado algo de luz a este sombrío panorama. La revista Wired, tras las reacciones generadas por la publicación del reportaje, proporcionó equipamiento para la escuela del profesor Juárez Correa. También se encargó de difundir la iniciativa SOLE: How to Bring Self-Organized Learning Environments to Your Community, de la organización TED, para dar a conocer casos y actores educativos que requieran financiamiento para apoyar sus causas. El propio Sugata Mitra ha sido beneficiario de esta organización para replicar Schools in the cloud en diversas partes de la India, llevando recursos extraordinarios para que miles de estudiantes cuenten con la infraestructura y el apoyo suficiente para elevar la calidad de su educación.
Alguien debería decirle entonces a Nuño que los recursos extraordinarios no son sólo eso. Actualmente y contrario a sus declaraciones sin fundamento, estos recursos ya son necesarios.