A mediados del siglo XX, los especialistas vislumbraban el choque entre dos variables que entonces recién despuntaban: el mundo parecía tornarse cada vez más complejo y en la opinión pública internacional imperaba la inquietud de recuperar el sentido de la vida, perdido con motivo de la Segunda Guerra Mundial. La primera variable apuntaba al establecimiento de dictaduras tecnocráticas, ante una realidad cotidiana cada vez más tecnificada. La segunda, despertaba en la gente el deseo de participar tanto en las urnas como en la configuración del futuro. Tecnocracia contra participación, tal era el escenario de confrontación que oteaba en el horizonte cultural y político…
Lo que pocos avizoraron fueron los efectos de extraviar el sentido de la existencia. Porque al choque de tendencias había que agregar la ausencia de todo eje axiológico que orientase a unos y otros. Eso es lo que presenciamos en pleno siglo XXI. El impacto ha sido de tal calado que es difícil explicar los cambios actuales recurriendo a las teorías clásicas de las transiciones. No me refiero al hecho de que varios países incumplieron las etapas y requisitos del cambio político, sino a que se ha modificado la naturaleza de las tesis en cuestión…
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“Transiciones: el punto de partida…”
A mediados de los años ochenta del siglo pasado, se publicó: ‘Transiciones desde un gobierno autoritario’, obra coordinada por Whitehead, Schmitter y O’Donell. Se partía de superar el autoritarismo para implantar un sistema democrático y, durante mucho tiempo, sus cuatro tomos orientaron a los partidarios de la democracia. Lograron las alternancias, pero no todas fueron exitosas. La caída de los autoritarismos totalitarios de izquierdas, pareció proclamar triunfador al polo norteamericano. Pero no fue así…
El triunfo de Donald Trump ante Hillary Clinton, simboliza el fin de la élite ganadora de la Guerra Fría. Pero va acompañado de una crisis de carácter global: los sistemas, aun los democráticos, se ven rebasados por las tensiones sociales. Hay un vacío de liderazgo que podría ser la ocasión para el populismo. Partidos y políticos pierden credibilidad y confianza, permeados por la corrupción y los escándalos. La fragmentación del electorado clausura la era de los partidos ‘cerrados’. Los resultados electorales dependen cada vez más de alianzas transpartidistas, donde los poderes fácticos juegan un papel importante. En un escenario de contrapesos, las minorías y partidos pequeños resultan decisivos. Esto liquida el esquema de los proyectos ideológicos, a favor de una propuesta más identificada con las causas ciudadanas…
Si lo vemos bien, se trata de una crisis ética de dimensión global…
“El retorno del autoritarismo…”
La crisis ha generado tres vertientes que forcejean entre sí: hay una tendencia a la participación ciudadana, caracterizada por votar como premio/castigo ante la corrupción/impunidad); otra se decanta por la abstención como forma de cuestionar y deslegitimar un resultado a la élite; pero también hay una corriente de revalorización del autoritarismo ante el caos, la anarquía y la violencia delictiva. Se busca una salida autoritaria, ante autoridades pasmadas…
Las transiciones se formularon en oposición al autoritarismo, pero la alternancia en el poder no resolvió los problemas acuciantes. Parte del mundo pone su esperanza en las expresiones autoritarias como medida de supervivencia, sin sopesar los riesgos. Esto contaminó a las transiciones. Detrás de la polarización autoritarismo/democracia, se esconde un dilema ético…
Trump se montó sobre el reposicionamiento del autoritarismo y podría representar el desplome de las teorías globalizadoras en el siglo XXI…
“Ciudadanos y políticos: la dicotomía…”
La problemática ética desembocó en una dicotomía que va rumbo a la ruptura entre ‘ciudadanos’ y ‘políticos’. La corrupción identificada con los segundos, impacta a los primeros. Pero hablamos de una dicotomía inexistente de origen, porque son palabras sinónimas. Lo político designa a los que están en el poder y lo ciudadano a los que acotan y limitan a los anteriores. Distinto a lo esperado por los expertos de mediados del siglo XX, pero a la vez relacionado…
El perfil de la sociedad actual ha sido llamado por los franceses: ‘Despolitización’. Implica que ciudadanos y élite gobernante son atrapados por los imperativos de los plazos cortos, aparece la sociedad acéntrica y los peligros de las fuerzas centrífugas explican la propensión al autoritarismo. La ruptura del consenso es palpable en varios países y se cae en la tentación de recurrir a una ‘mano dura’ que se imponga…
“Confrontados por Eurasia…”
Son muchas las dudas internacionales sobre la composición del gabinete de Trump y el cumplimiento de sus promesas. Se encamina a una confrontación global con China en el ámbito comercial, pero el acercamiento con Rusia hace temer a la UE que Putin se convierta en el dueño de Eurasia. Trump no ignora el riesgo. Pero su deseo de relevar a la élite gobernante, anticipa su estrategia de impulsar políticos que bordean los linderos del ultranacionalismo atomizador. Paradójicamente, sería oponer paneslavismo y paneuropeísmo, que podría desgarrar al espacio euroasiático…
Las primeras decisiones de Trump anticipan su interés en Inglaterra, Alemania y Francia. Apuesta a controlar los resortes del poder europeo con Neil Farage, Frauke Petry y Marine Le Pen. En lo inmediato, el interés se centra en Francia, donde el domingo la derecha celebró primarias para escoger un candidato que competirá con Le Pen, y Alemania, donde Merkel anunció que va por la reelección. El proyecto de Trump va más allá de los Estados Unidos. Encabeza una variable autoritaria y pragmática que desea replantear el sistema global…
“El eco de una Revolución…”
El domingo, México celebró el aniversario de la Revolución mexicana de 1910. Se trató de la primera revolución social triunfante, a la que seguiría la de China en 1911 y la de Rusia en 1917. Liderada por Francisco I. Madero, se conquistó el poder pero no se cumplieron los ideales. Por la muerte de su hermano mayor, siendo un niño, a él le pusieron el mismo nombre y se aficionó al espiritismo, pretendiendo comunicarse con el difunto. Afirmó que el alma Benito Juárez lo contactaba, ordenándole derribar la dictadura de Porfirio Díaz. Lo consiguió, pero su gobierno terminó en naufragio. A su muerte se desató una sangrienta guerra de caciques y caudillos, hasta prevalecer el grupo de los sonorenses…
Entre 1917 y 1929, se eliminaron los ideales maderistas y zapatistas, quedando sólo para los discursos. Fueron sustituidos por los postulados del nacionalismo revolucionario, difundidos por Manabendra Nath Roy durante su estancia en México. Roy se adhirió a la estrategia de Lenin y los sonorenses, sobre todo Plutarco Elías Calles, no deseaban orbitar en el marxismo internacional. Por eso se asumió sólo la parte pragmática del nacionalismo revolucionario. El posterior enfrentamiento entre Stalin y Trotsky, hizo que se viese con buenos ojos el arribo de los anarquistas perseguidos. Aquí se inserta la apertura a los exiliados españoles durante la guerra civil y el asilo al propio Trotsky…
Hay vínculos del nacionalismo revolucionario con el populismo latinoamericano reciente, como lo reconoció el propio Hugo Chávez. Su eco se aprecia hasta en las tensiones del Mercosur por el futuro venezolano…
A la muerte de Trotsky, se agudizó el enfrentamiento entre las izquierdas con efectos en varios países, entre ellos Estados Unidos. Hubo dos vertientes con raíces europeas. Una, cercana a la nomenclatura comunista de Europa Central y del Este, que emigró a la parte occidental, a Canadá y a Estados Unidos. Otra, provino de los marginados en la Cortina de Hierro, que huyeron en la misma dirección. Los hijos de la primera, estudiaron en las mejores universidades (sobre todo Harvard). Los de la segunda, tuvieron acceso a una buena educación gracias al proyecto de crear el City College de Nueva York…
De ambos lados, surgieron muchos de los consejeros más destacados tanto de los demócratas como de los republicanos. Asesoraron al gobierno norteamericano en la derrota del polo soviético. Forman parte de esa misma élite que, hoy, Donald Trump quiere eliminar. Vamos a presenciar una confrontación geoestratégica a escala global…
Hasta entonces…
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