Este fin de semana comenzó en Francia el proceso electoral para elegir a su próximo presidente, en un novedoso método de selección de precandidatos donde, primero se presentan a una elección libre para después pasar a una segunda vuelta electoral.
En esta ocasión fue el turno de los aspirantes de centro-derecha para presentarse a las urnas, donde una vez más los resultados no fueron los que se preveían durante los últimos meses. Los tres principales participantes eran: los exministros François Fillon y Alain Juppé quienes se enfrentaban al expresidente Nicolas Sarkozy, que se vislumbraba como el favorito.
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Estas elecciones primarias tienen como característica que cualquier ciudadano puede votar por los candidatos de centro-derecha, por lo que simpatizantes de izquierda también pueden votar por llevar la contra y detener a quien podría tener la mayor ventaja el próximo año. La técnica para disminuir esta estrategia fue el cobro de 2 euros, así como la firma de adherencia a los valores de derecha. Aun así, se estima que más de 3 millones de ciudadanos franceses se volcaron a las urnas.
Los resultados no beneficiaron a Sarkozy al que todo el mundo daba como finalista, para el domingo 27 junto con Fillon. El expresidente francés sólo recibió el 21% de los votos; mientras que el ganador Fillon obtuvo el 44% y el segundo lugar lo ocupó Juppé con 28%, entre ellos se definiría el representante de la derecha.
Ante este escenario de una derecha fortalecida por las circunstancias a nivel europeo; todo indica que el actual presidente François Hollande de ideología socialista no va a postularse por un nuevo mandato. Los socialistas también tendrán sus primarias con el mismo método, seleccionar a través de una segunda vuelta a quien los represente.
Y es que l’effet Trump o el “efecto Trump” en Europa podría llevar al triunfo de la extrema derecha con Marie Le Pen, quien se ha caracterizado por sus propuestas radicales. Y puede ser que sólo los moderados de la derecha podrían contrarrestar este posible escenario.
Este proceso electoral confirma lo que hemos visto estos últimos meses, las encuestas no sirven como métodos de predicción del comportamiento electoral. Prueba de ello es el Brexit en Inglaterra que salió vencedor; así como los acuerdos de amnistía en Colombia, en los cuales la mayoría voto por el NO y apenas hace 15 días Trump gana las elecciones de EEUU, cuando las percepciones favorecían a la candidata demócrata Hillary Clinton.
Tal vez lo más significativo de este repunte de los gobiernos de derecha en Europa y en el continente americano, es el surgimiento de nuevos nacionalismos económicos en contraparte al modelo global del neoliberalismo mundial. Una vez más el viejo continente se convierte en el laboratorio de lo que esperamos suceda en otras partes del mundo. Sin duda la posible relación del recién electo presidente de EU y el presidente ruso marca un nuevo paradigma para la estabilidad global. La Unión Europea sin duda se enfrenta a un nuevo desafío de actuar como Confederación en un momento en que al parecer cada país buscará cómo jugar sus cartas de manera autónoma. Lo más significativo será observar cómo el concepto de soberanía recobra importancia en la actualidad.