Ya son tres generaciones de poblanos que viven en Estados Unidos. Desde mediados del siglo pasado comenzó la migración de nuestros paisanos preponderantemente a Nueva York y California para trabajar en la industria restaurantera y el campo, entre otras actividades.
Tras haber partido en su mayoría desde la Mixteca, más de un millón y medio de poblanos trabajan y envían dólares a sus familias que permanecen en nuestro territorio estatal.
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Tan solo el año anterior, el municipio de Puebla registró 341 millones de dólares de remesas al ubicarse como el segundo de todo el país que más dinero recibió, de un total de 32 mil millones de dólares que captó México.
A nivel estatal, Puebla es la cuarta entidad que más remesas atrajo en 2015 al traducirse en 5.5% de total mencionado que, de hecho, equivale al 60% de la inversión extranjera directa que ingresa a nuestro país.
Este importante recuento económico cobra una relevancia a gran escala tras los resultados en la elección presidencial del país vecino, pues con la permanente promesa de campaña de su ahora presidente electo, Donald Trump, de poner en marcha diversas estrategias que no beneficiarán en absoluto a nuestros connacionales radicados en Estados Unidos, se avisora un panorama incierto para millones de familias poblanas a ambos lados de la frontera.
No nos debe parecer ajeno el esquema económico y político que se presentará a partir de enero de 2017 con la nueva administración norteamericana, por lo que es nuestra responsabilidad refrendar el compromiso que se tiene con quienes sacrifican la cercanía de sus familiares y todos los días realizan un arduo trabajo en un país muy diferente, que a partir de ahora se les mostrará aún más hostil.
En este momento, cuando millones de poblanos radicados a miles de kilómetros de distancia de su patria apenas empiezan a asimilar las consecuencias del resultado electoral, y que únicamente piensan en el bienestar de sus seres queridos, resulta prioritario actuar de acuerdo con nuestras obligaciones.
El papel de los mexicanos y poblanos tiene que ser el de la unión, el del trabajo y el de la seguridad de que nuestro futuro se proyectará con solidez y progreso si lo que hacemos diario aporta a la conciliación, al desarrollo y a la inclusión, de manera que el escenario internacional pueda convertirse en una oportunidad de crecimiento.
Requerimos apoyar a nuestro gobierno y brindarle el respaldo necesario para continuar por el camino de la consolidación de una nación que puede superar todos los obstáculos y ser garante de los derechos de todos sus ciudadanos, tanto dentro como fuera de su territorio.
Hoy más que nunca, nuestros paisanos deben sentirse arropados y defendidos por quienes reciben los beneficios de su estancia en Estados Unidos, así como por su gobierno y sus representantes legislativos, pues ellos han demostrado durante más de medio siglo que el esfuerzo realizado significa un gran apoyo para México, y por ello debemos trabajar en consecuencia y ser solidarios con los poblanos que están lejos de su hogar.