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¿Votarán las mujeres por Trump? | Lucero Saldaña
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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Votarán las mujeres por Trump?

Lucero Saldaña

Senadora de la República por el Estado de Puebla, en la LXII y LXIII Legislatura. Actualmente es integrante de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Organismos No Gubernamentales e integrante de las comisiones de Derechos Humanos, Contra la Trata de Personas y Para la Igualdad de Género.

El Senado la designó Diputada constituyente de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Maestra en Género y Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona, y candidata a Doctora en Género y Derecho por el Instituto Universitario de Puebla.

Ha sido Diputada local en la LIX Legislatura del Congreso de Puebla. Diputada en las LIV y LVI Legislatura Federal, y Senadora en las LVIII y LIX Legislaturas.

Autora de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, reformas en materia de abuso sexual infantil, guarderías, educación sexual en la enseñanza básica y diversas iniciativas en materia laboral con enfoque de género. Asimismo, fue fundadora y autora de la Reforma para crear el Observatorio para la Igualdad en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y socia fundadora del Observatorio Ciudadano de la Cuota de Género.

Ha sido columnista, conductora y colaboradora en diversos medios de comunicación, y autora de cuatro libros:

El silencio que habla. Democracia, paridad y género

La espiral de Eva: las mujeres y la política de equidad de género

Poder, género y derecho. Igualdad entre mujeres y hombres en México

Reflejos legislativos con enfoque de género

Miércoles, Noviembre 2, 2016

A pesar de los mensajes de odio de Donald Trump contra mexicanos, migrantes, diferentes grupos raciales y personas en diversas condiciones, nada había logrado desestabilizar la campaña del republicano tanto como su recientemente exhibido comportamiento violento hacia las mujeres, al grado que algunos indicadores muestran que este tema podría convertirse en factor importante para dar a la demócrata Hillary Clinton el triunfo en las próximas elecciones presidenciales.

Tras dichas revelaciones, una reciente encuesta de Gallup publicó que 7 de cada 10 mujeres en Estados Unidos tiene una opinión desfavorable hacia Trump, y un análisis del sitio fivethirtyeight.com que compara doce encuestas hechas en octubre, mostró que la brecha de género entre los votantes favorece a la candidata demócrata en un promedio de 15 puntos porcentuales. Dicho en palabras del Director de este sitio: “parece justo decir que, si Trump pierde la elección, será porque las mujeres votaron contra él”.

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El análisis de dicho sitio observa cómo dividieron votos los hombres y mujeres cuatro años atrás: “En promedio, Mitt Romney vencía entonces al presidente Obama con 7% entre los hombres, algo similar al 5% que sostiene Trump actualmente. Pero Romney se defendía entre las mujeres perdiendo con 8% ante Obama, mientras que Trump pierde ante ellas con 15”, señala el sitio.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿las mujeres pueden efectivamente definir las elecciones en Estados Unidos? Y ¿qué es lo que ha provocado dicha inclinación?

Al parecer dos discursos pronunciados por la actual primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, se han convertido en factor crítico para posicionar el tema de la violencia contra las mujeres como un asunto definitorio en la decisión del voto.

En el primer discurso, pronunciado durante la Convención Demócrata en Julio, y con palabras que todos podemos comprender, nos hizo notar los grandes cambios que ha vivido su país y lo que aún falta para hablar de justicia social.

Uno de los momentos del mensaje que serán recordados para siempre fue cuando expresó que, a pesar de la historia de generaciones que sintieron los latigazos de la esclavitud y gracias a que ellas siguieron luchando, hoy podía levantarse cada mañana a ver a sus hijas, dos chicas negras inteligentes, jugando con sus perros en el césped de una Casa Blanca construida por esclavos negros. 

Contundente fue también el hecho de que señalara que es gracias a Hillary Clinton que los niños y niñas de Estados Unidos dan por hecho que una mujer puede ser Presidenta de dicho país.

Pero fue el reciente discurso pronunciado en New Hampshire por Michelle Obama el que ha posicionado con más fuerza el tema de género en la arena de la elección presidencial de Estados Unidos.

Algunos lo han calificado como un momento en que la primera dama salió a la defensa de la dignidad de todas las mujeres. Apelando a la sensibilidad en torno al tema, utiliza incluso la expresión “esto duele” para hacer referencia a las actitudes descubiertas del candidato republicano hacia las mujeres.

Y logra mostrarnos que esa sensación de dolor que se clava en nuestras entrañas, es algo que la mayoría de las mujeres hemos sentido o experimentado en momentos de nuestra vida cuando, por ejemplo, vamos caminando por la calle y algún hombre hace comentarios obscenos sobre nuestro cuerpo.

Es esa sensación a la que la primera dama apela, ese malestar que debe provocar en todas las mujeres la existencia de discursos y actitudes misóginas, de los actos en lo cotidiano, los que desde el poder se ejercen, los que expresan la exclusión y violencia.

En su mensaje hace evidente una realidad que debería ser impensable y que, no obstante, parece resumir actitudes misóginas aún permitidas en nuestras sociedades, pero inconcebibles para alguien que quiere ser un jefe de estado:

“…la semana pasada, vimos a este candidato presumiendo acerca de cómo ataca sexualmente a las mujeres. Y no puedo creer que estoy diciendo que un candidato a presidente de Estados Unidos se jacta de atacar sexualmente a las mujeres”

La empatía con este mensaje, se genera desde el momento en que nos habla desde una posición que muchas y muchos compartimos: sobre qué mundo estamos dejando a nuestras hijas e hijos, sobre cuál es nuestro legado hacia ellos. Y así nos aborda y nos conduce a pensar que el futuro de un país no es ajeno a nuestra vida diaria, a las relaciones que construimos cotidianamente, a los valores que proclamamos y vivimos. Estas expresiones de menosprecio no son algo que se pueda “barrer bajo la alfombra como si fuera una horrible nota de pie de página”, señaló Michelle Obama.

Deja claro que la elección de Trump como presidente validaría y apoyaría las actitudes misóginas del candidato, ya que estaríamos dando a nuestros hijos e hijas el mensaje de que “está bien humillar a las mujeres” y que la intolerancia y el abuso son aceptables.

Una voz, tradicionalmente mesurada, que se alza para decir: esto no es lo que quiero para mi país, para mi familia, para mis hijas; nos reencauza a lo que debemos aspirar como humanidad.

En esto hay una gran lección para todos los pueblos que estamos apostando por la igualdad de género. Este no puede ser un tema políticamente correcto, pero que en los pasillos y en la vida diaria no se respete. No puede ser que, sobre todo hombres en el poder, sigan actuando bajo los parámetros de que las mujeres valemos menos, que las violenten en lo público y lo privado.

En ese sentido, desde el Senado hemos hecho exhortos a diversos actores políticos, para que evitaran, se disculparan públicamente e, incluso, fueran sujetos de investigación por las Comisiones locales de Derechos Humanos, debido a múltiples manifestaciones de irrespeto hacia las mujeres[1].

Si somos capaces de convertir esas manifestaciones en un motor para la reflexión y la acción, como está sucediendo en nuestro vecino país, y que ello sea un factor para la decisión colectiva, las mujeres podríamos hacer la diferencia. El resultado de las elecciones en Estados Unidos podrían probarnos en próximos días que podemos ser capaces de ello. Y que aun muchos hombres pueden sumarse con enorme sensibilidad a esta causa. Que no es conveniente denostar la capacidad política de las mujeres como colectivo, si logramos sumarnos ante lo que nos articula, por encima de las diferencias. 

Recupero y me quedo con un mensaje que nos une como mujeres para exigir el respeto que merecemos, que clama por nuestra dignidad como mujeres. Al mismo tiempo, hago un llamado a quienes hoy ocupamos un cargo público o de elección a que nos exijamos una actuación privada y pública fundada en los derechos humanos y la igualdad de género. Igualmente, exhorto a que se lleve a cabo la tipificación de la violencia política en contra de las mujeres, propuesta que he impulsado desde el legislativo.

Es tiempo de que la ciudadanía base sus elecciones y nos exija, a todos los que estamos en la política, un estándar moral y ético superior ¡Es tiempo de que gobiernen también las mujeres! ¡Es tiempo de elecciones sin violencia política en contra de las mujeres!

Concluyo con una frase pronunciada por Michelle Obama en dicho discurso:

 “Hoy, las mujeres tenemos todo el poder que necesitamos para decidir los resultados de las elecciones.”

 

[1] Ver Dictamen de la Comisión para la Igualdad de Género, aprobado en sesión correspondiente al 21 de abril de 2015, por el que el Senado de la República condena los actos humillantes y las expresiones discriminatorias del alcalde del municipio de San Blas, Nayarit; y del gobernador de Baja California (http://www.senado.gob.mx/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=54133)

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