Cuatro feminicidios más en Puebla, en sólo una semana estas historias llenaron de escalofrío la piel de las mujeres que observamos con terror los desafortunados acontecimientos. Son muertes que duelen, que llenan de impotencia y que obligan a gobiernos, organizaciones y sociedad civil, a tomar acciones desde todos los frentes.
De las cuatro muertes, en la de Tania Luna, se menciona el uso de una red social, Tinder, que propicia encuentros entre hombres y mujeres y se presume que uno de los sospechosos de su muerte, se acercó a Tania por este medio.
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En muchísimos casos más en el país las redes sociales son las herramientas que utilizan los asesinos para contactar a las víctimas, son útiles también para los secuestradores y con todo y eso mujeres y hombres seguimos exhibiendo datos clave que nos ponen en riesgo.
Es increíble pensar que a pesar de las campañas que alertan a las mujeres a que no contacten extraños en redes sociales, no compartan fotografías intimas con desconocidos, o que no establezcan amistades con personas sospechosas, las mujeres sigamos con estas prácticas, que muchas veces son tan peligrosas que nos pueden llevar a la muerte o a situaciones incomodas como la trata, por ejemplo.
Hay mucho que trabajar al respecto, si bien las redes sociales se han convertido en una herramienta poderosa de comunicación y acercamiento con amigos y familiares e incluso en el plano empresarial, debemos emprender acciones para fortalecer programas que impulsen la educación digital en el ámbito de seguridad para mujeres y para hombres, ambos estamos en riesgo, se tiene que trabajar en una cultura digital que nos haga conscientes de lo bueno y de lo malo de estas herramientas.
Y es que a veces en nuestro contexto, los adultos no siempre ponemos el ejemplo: La semana pasada me encontré con dos caso que me sorprendieron, sin decir nombres, a mi Whats App llegó una fotografía intima de una mujer que se equivocó de grupo, todos la conocemos, pero ahora la conocimos más, después de dar mil explicaciones pidió una disculpa y que borraramos la imagen, quiero suponer que todos lo hicimos. En la misma semana un grupo de amigas nos mostraron fotografías de otra mujer que por error también les había compartido fotografías todavía más íntimas, qué sorpresa, mujeres maduras tomándose este tipo de fotografías guardadas en el celular, no soy nadie para juzgar, pero si esas fotos llegan a manos equivocadas, la historia puede ser muy peligrosa, a la edad que sea.
Vale la pena tomar conciencia sobre la vida digital que estamos viviendo, de los riesgos que existen en estos espacios y de las herramientas y medidas que debemos tomar para evitar tantas tragedias propiciadas por el mal uso de las nuevas tecnologías, las mujeres en la era digital debemos redoblar esfuerzos, cuidarnos entre nosotras y contribuir a que exista más difusión de información y capacitación para el uso acertado de tecnologías en la era digital, configuración de redes sociales, apps, filtros de seguridad, todo lo que nos blinde en tiempos de feminicidios.