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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El temor que invade a México

Inseguridad y miedo invaden al país. Puebla, la percepción es igual: Cajeros y calles, insegurísimas

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Octubre 9, 2016

Antes se solía decir “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. La versión actual, más realista, dice “no hay peor sordo que el que no quiere ver”. Eso pasa en el país. Las cosas se ven con dos anteojos distintos. La clase política ve una nación color de rosa, en avance, por momentos casi idílica.

Juzgan pesimistas, amargados o contreras a quienes tienen una visión distinta. La realidad es lo que se siente. Y se siente un clima de temor, de preocupación, y en algunas zonas de la nación de miedo, de terror.

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Esto no  lo dicen los opositores  de oficio ni las  huestes lopezobradoristas, de antemano descalificadas. No, lo dice INEGI y los restriega en los ojos y oídos de los tres niveles del poder público en México. Presidente, gobernadores y alcaldes son destinatarios directos de la reciente radiografía de lo que percibe la gente.

Los datos son contundentes y concretos.

1.-Hay vastas zonas del país donde el 91 por ciento de la gente percibe inseguridad. Grandes porciones del DF, más Estado de México, Coatzacoalcos, Acapulco y Villahermosa.

2.-Sí, la tierra del presidente que nos dice que “lo bueno casi no se cuenta”, está en el mapa del miedo.

3.-El promedio del temor en todo el país  es del 71 por ciento, y va en aumento.

4.-La gente dice que los lugares más inseguros son: Cajero automático (79%), transporte público (71%), bancos (70%), calles y avenidas (62%), y mercados (56%).

5.-Y la sensación de la gente es en la misma dirección respeto del futuro. Un 69 por ciento cree que en los días por venir la situación de la delincuencia seguirá igual o peor.

Los datos de Puebla guardan simetría con las cifras nacionales. Aquí, según la misma encuesta el 79% de la gente se siente insegura al ir a los cajeros, el 71% en la vía pública, el 65% en los bancos y el 62% en las calles.

 

Esa es la radiografía del estado de salud de la nación y de Puebla como entidad.

Al paciente, sin embargo, le suministran millones de spots publicitarios vacuos y machacones, obras de relumbrón, declaraciones por radio y televisión (controlados con millonaria paga) demagógicas y autocomplacientes.

Con frecuencia queda la impresión que los cuantiosísimos presupuestos de seguridad en la nación, sólo sirven para cuerpos de seguridad que salvaguardan las  residencias, transportes y oficinas de la clase política. Más allá de este ámbito la gente está al amparo del hampa.

El poder reacciona con paliativos cuando un brote de violencia mayúsculo sacude una región. De esta manera, matan a 5 soldados y hieren a 12 y van varios batallones a Sinalóa para perseguir a los autores; desplazan mil soldados a la zona caliente de Michoacán cuando matan a 4 catequistas y un cura; va un par de piquetes  de soldados al centro de Puebla para mitigar la incontenible oleada de huachicoleros.

Son acciones reactivas que no responden a un plan de inteligencia ni sistemático.

Remedios circunstanciales que buscan atenuar los efectos, no las causas.

 

En Puebla, por ejemplo, un amigo me relata cómo innumerables gasolinerías de todo el corredor central del estado hacen negocios multimillonarios con gasolina barata comprada a los chupaductos.  Y  PEMEX, la PGR y todas las demás policías no tocan los intereses del fondo en esta compleja red de delincuencia.

¿Sordera espontanea…complicidad? Lo más seguro es que ambas cosas.

El deber elemental de un gobierno, se ha dicho hasta el cansancio, es garantizar una vida tranquila y segura al ciudadano en su casa, en la calle y en su trabajo. Esta obligación primaria cada vez está más lejos de la realidad. Lo prioritario de la clase gobernante es el negocio.

Hay pinceladas de simulación en materia de seguridad, pero esto no constituye una prioridad, no obstante que inseguridad, corrupción, desempleo e impunidad son los tumores que carcomen al país.

Ya nos pueden saturar ojos y oídos con publicidad hueca y barata  por todos los medios. Pero INEGI con los resultados de esta encuesta, le da un golpe frontal en la cara a los farsantes encaramados en todos los espacios de poder.

Esta es la realidad cruda. Y las cifras se lo gritan a los sordos y ciegos voluntarios de los tres niveles del poder de la nación.

xgt49@yahoo.com.mx

(Ya hay ejemplares de mi libro “DICHOS Y REFRANES DISFRAZADOS”, en el puesto de periódicos de Doña Mago, en el Portal Morelos y Juan de Palafox, frente al Salón de Protocolo).

 

 

 

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