El problema del poder y su ejercicio desde el estudio y análisis marxista, así mismo desde la perspectiva de la teoría de las elites, se vincula con el problema de la hegemonía de las clases gobernantes, las cuales establecen estrategias diversas para mantenerse en su status. En el caso de nuestro país, la configuración del Sistema de Partidos se ha relacionado con la historia de la constitución del Estado Mexicano, por lo que ambos comparten un proceso único o predominante, de ahí la emergencia del tan denominado partido de Estado, es decir, el partido que nació desde las entrañas del poder del Estado, del bloque hegemónico y su gobierno (González, 2010, pp. 96 y 97), como emergió el Partido Revolucionario Institucional.
De este modo tradicionalmente en la cultura política del grupo hegemónico en el poder, es algo natural y necesaria, la creación de instituciones políticas que les sirvan como instrumentos para mantenerse en el poder.
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En esta perspectiva y de acuerdo con la normatividad electoral en nuestro país en las entidades federativas pueden integrarse partidos políticos con registro político estatal, es decir, su procedimiento de registro y en primera instancia el otorgamiento del mismo es una facultad de los órganos electorales locales y al igual que un partido político con registro nacional, éstos pueden participar en las elecciones para obtener cargos de representación política.
En la reciente historia político-electoral en Puebla que podemos ubicar aproximadamente desde el 2007 a la fecha, tres partidos han solicitado y obtenido su registro como partido político estatal: Partido Esperanza Ciudadana en el 2006-2007, en el 2008 cuando inició como Movimiento Político Ciudadano para que el 2012 solicitará su registro como partido político estatal el Partido denominado Pacto Social de Integración y lo obtuviera en el 2013, y en el 2009-2010 también se constituyera como partido político Compromiso por Puebla.
¿Pero qué razones han motivado la existencia de estas organizaciones políticas? En el deber ser, podríamos contestar que obedecen a la búsqueda de la representación de la pluralidad de preferencias políticas en la lucha político-electoral y en el ejercicio del gobierno, un derecho legal y legítimo de acuerdo con las reglas electorales y del sistema de partidos, pero en realidad, la existencia de estos partidos se ha explicado por dos cuestiones: la necesidad de la clase gobernante para echar mano de la ingeniería electoral con el propósito de mantenerse en el poder, por tanto son partidos que nacen desde las entrañas del poder y la segunda por la concesión que ello significa para emprender un negocio familiar con complicidades.
Y es que si bien es cierto el Partido Esperanza Ciudadana (PEC), aunque le achacaron la paternidad al ex candidato a la gubernatura por el Partido Revolucionario Institucional Javier López Zavala, quien le “administró el changarro” fue Carlos Froylán Navarro Corro quien fungiera como presidente de ese partido y empezara un negocio familiar para beneficiarse de las prerrogativas del partido, así como un trampolín político para impulsar a quien sería nombrada como representante de ese partido ante el Instituto Electoral del Estado de Puebla Nadia Navarro Acevedo, quien asistía sin pena ni gloria a las sesiones del consejo general del órgano electoral y para recibir la remuneración económica que perciben los representantes de partido ante el órgano electoral, esto muy independiente del financiamiento público que reciben para su manutención y participación en los procesos electorales, el desenlace de ese partido político es que perdió el registro por no alcanzar el 2% de umbral electoral para mantener el registro.
Pero el descalabro electoral no desanimó a la familia Navarro a continuar en su lucha emprendedora, pues resurgieron en el escenario político primero con el Movimiento Político Ciudadano con la intención de formar una estructura de afiliados de papel, es decir elaborada desde un escritorio, para después convertirse en el Partido Pacto de Integración Social ( PSI) con el cual por fin Nadia Navarro logró ser regidora en el ayuntamiento de Puebla, su papá nuevamente fue el presidente del partido, y también ganaron algunos ayuntamientos en el interior del estado, esta vez el negocio con “experiencia acumulada y tenacidad” les salió mucho mejor que el experimento del Partido Esperanza Ciudadana, sin embargo, el negocio se vino a pique pues en cumplimiento de la sentencia con número de expediente SUP-JCR-341/2016 de la Sala Regional del Tribunal del Poder Judicial de la Federación se ordena el inicio del proceso de liquidación del PSI, por no haber mantenido el 3% de la votación en la elección pasada para sostener su registro.
Por otro lado el Partido Compromiso por Puebla, significó una estrategia del gobernador para poder postular candidaturas de los grupos afines a sus intereses políticos personales, pues para ello se realizó una reforma a la ley electoral en el estado para que este partido pudiera competir en los procesos electorales y a través de coalición sin problema alguno – por ser empollado en la incubadora del poder estatal- nació desde las entrañas del poder del gobernador Rafael Moreno Valle, para convertirlo en un instrumento de negociación y recompensas políticas a cambio de lealtad a los designios del mandatario estatal. No obstante, este partido al igual que el PSI no alcanzó el 3% de la votación para mantener su registro en la última elección, y en ambos casos el Partido Morena realizó las impugnaciones correspondientes ante las autoridades para que se les retirara el registro, en el caso del PSI si procedió a pesar de las omisiones del órgano electoral local, pero se ha señalado por analistas políticos que el Partido Compromiso por Puebla tal vez no corra el mismo riesgo porque desde el poder y con la venia de la institución electoral se esfumara la incertidumbre con la “magia” aplicada a los resultados electorales. Desde el poder autoritario todo se puede.
¿Pero a todo esto debemos afligirnos, llorar, entrar en crisis depresiva por la extinción de estas instituciones políticas partidarias, que sólo representan a los intereses de una persona y de unas familias?
Con el pragmatismo imperante en la clase política poblana se debe imponer una máxima “ todo vacio se llena”, con la nueva cultura “emprendedora” para “incubar negocios rentables”, hay que tomar “decisiones inmediatas” para crear una nueva franquicia electoral si cuenta con el número de potenciales electores como lo establece la normatividad electoral, para realizar asambleas con estos ciudadanos… será siempre recomendable tener algún patrocinador por ahí….con ello y acuerdos subterráneos donde el olor a podredumbre es lo de menos, puede obtener una concesión y emprender una negocio familiar llamado partido político local, el nombre es lo de menos.
En tiempos de crisis económica, la solución es sencilla…!! auto empléate, funda un nuevo partido político, obtén buenas ganancias creando una nueva fuente de trabajo e ingresos familiares !!…todos ganan desde las entrañas del poder….¿y los ciudadanos?
nish76@hotmail.com