Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Peña Nieto se agravia solo

El plagio de su tesis le quita calidad moral a EPN para plantear una reforma.

Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

Miércoles, Agosto 24, 2016

Sólo habían pasado algunas horas desde la sentencia de la secretaria general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carolina Monroy del Mazo, “[…] a partir de hoy no permitiremos un solo agravio más al señor Presidente de la República, cada ofensa tendrá respuesta. Cuente usted, señor presidente, con un ejército de aliados leales, cada uno seremos difusores de sus propósitos y logros, juntos asumiremos también los costos, usted no está solo, señor presidente”, cuando se hizo público el plagio de casi un tercio de la tesis de licenciatura de Enrique Peña Nieto, para obtener el grado de licenciado en derecho, por la Universidad Panamericana.

La copia de 197 párrafos de los 682 que integran el texto del trabajo El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón, denunciada por Aristegui Noticias (Aristeguinoticias.com), lejos de sumar un nuevo malestar ante la notoria falta de honestidad, corrupción y deficientes niveles intelectuales y académicos del mandatario mexicano, muestra la incapacidad de dirigir un Estado de manera democrática y de representar, bajo la lógica reverencial del presidencialismo, la propia figura de jefe del ejecutivo federal o del “mismísimo” señor presidente, instauradas en México por su propia ascendencia política.

Más artículos del autor

Además de las cualidades negativas, en su mayoría, de Enrique Peña Nieto y de su gobierno, como el presunto enriquecimiento ilícito, la violencia desmedida por parte de agentes del estado, como militares marinos y policías (a través de torturas, ejecuciones extrajudiciales o desapariciones forzadas) y por grupos paramilitares designados como narcotraficantes, desde su campaña presidencial dejó ver su nivel deficiente, por debajo del nivel básico, nivel I (así lo ubicarían las pruebas actuales estandarizadas), en conocimientos y habilidades elementales en los aprendizajes escolares.

Sin embargo, la denigración y el escarnio público parecen que no pasarán de ahí. Y es que, según la Constitución Política de los Estados Unidos, en el artículo 82, no se estipula la escolaridad con la que debe contar el representante del poder ejecutivo en México y sólo se menciona que debe ser ciudadano mexicano, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre o madre mexicano y haber residido en el país al menos durante 20 años, tener 35 años cumplidos al momento de la elección, haber residido en el país todo el año anterior a la elección, no pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de culto, no pertenecer de manera activa a las instituciones castrenses, no ser funcionario público en activo, y no haber ocupado el cargo anteriormente (artículo 83). En ningún momento afectaría que a Peña Nieto se le retirara el grado obtenido de forma ilegítima.

Asimismo, el artículo 427 de Código Penal Federal establece; “Se impondrá prisión de seis meses a seis años y de trescientos a tres mil días multa, a quien publique a sabiendas una obra sustituyendo el nombre del autor por otro nombre”, pero, en el caso de la artera copia hecha por Enrique Peña nieto, no hay sanción a menos que se interponga por los afectados, según lo estipulado por el artículo 429 del mismo código. De esta manera, se manifiesta que el plagio no es un delito. No obstante, puede ser considerada una falta administrativa, con base en lo dispuesto en el artículo 229 de la Ley Federal del Derecho de Autor, en cuya ley no se presenta la palabra plagio. Ante la denuncia de los autores plagiados, Enrique Peña Nieto sólo se haría, formalmente, acreedor a una multa, según el artículo 230 de la Ley Federal del Derecho de Autor, por haber violentado la fracción V del artículo 229, de la misma norma jurídica.

Bajo la mirada jurídica, preocupada por la comercialización de las obras y no por el robo de ideas y producción literaria o artística, no hay nada que reprocharle al jefe del ejecutivo. Sin embargo, moralmente Peña Nieto cometió plagio, es decir, copió “en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. El acto del presidente priista es sólo una muestra de un uso malintencionado, a modo, de la legalidad, pero no de legitimidad, es decir, de ser y actuar de modo cierto, probo, genuino y verdadero. Peña Nieto es un ladrón de ideas, de palabras, de texto, pero la ley positiva no castiga esa falta; la castiga la voluntad general y la memoria colectiva.

Sólo queda sancionar al mandatario con base en el Reglamento de Licenciatura de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana, con base en el artículo 20, el cual establece:

 Art. 20.- Cuando un alumno por cualquier medio incurra, intente, facilite o promueva la copia en los exámenes así como cualquier tipo de plagio en tareas o trabajos escolares estará cometiendo una falta de honestidad, y según la gravedad del caso, la sanción la aplicará el profesor de la asignatura previo acuerdo con el Jefe de Academia correspondiente y, si el caso lo amerita, será turnado al Comité de Dirección. Las sanciones, además de las señaladas en el artículo 54 podrán ser:

a) Calificar con cero el examen o tarea en cuestión.

b) Reprobar la asignatura.

La discusión del plagio o de la posesión de ideas es un tema para un debate profundo, en el que intervienen asuntos filosóficos intensos, como la construcción histórica del conocimiento, la propiedad privada, la originalidad y autenticidad. Sin embargo, lo realizado por Enrique Peña Nieto es totalmente sucio, vil, bajo, soez, despreciable, entre otros mejores calificativos, ya que evidencia su calidad moral y, por lo tanto, la autoridad moral y legítima de la que carece.

Uno preguntaría, ¿cómo pretende Peña Nieto evaluar la calidad académica de los docentes del país? ¿con qué calidad y autoridad moral?  ¿de qué lugar “retomó” los documentos de la Reforma Educativa?¿qué podría decir un jefe de Estado que no fue capaz de actuar de manera honesta para obtener un grado académico? 

No hace falta que alguien denigre al presidente de México, él lo hace solo; que se rememore en la opinión pública que no es capaz de recordar tres libros que leyó en su vida, ni siquiera los plagiados (quizá ni escribió el trabajo de titulación él), no es un acto de crueldad y saña, sólo de relatoría de hechos; que ante una nación sea un hazmerreir, una farsa, un producto gelatinoso de los medios de comunicación y mencionarlo, se ha convertido no sólo en un deber civil, sino en simple sentido del humor. Ante la historia del país, Peña Nieto pasará como uno de los peores mandatarios, será un tragicómico capítulo para el país, como el tercero de la tesis de licenciatura del “señor presidente”. Lo bueno es que tiene fuertes aliados que estarán con él “hasta la ignominia”, la cual se presentó desde hace un tiempo.

Picaporte

“La culpa, decía el doctor Algernon da Volpi, es un humus bilioso que fluye sin remedio en los espíritus burgueses, los cuales se quebrantan y torturan por las razones siguientes: primera, por no hallar en sitio alguno nuestro perdido Senso vitae; segunda, por negar nuestros deberes adquiridos desde siempre con el Inconsciente colectivo, y tercero, por guardar en el cerebro la reliquia de un designio cuyo mal término, por ser más grande que nuestro Ego, no nos avenimos a aceptar de todo punto en la flaqueza extremada de nuestros enfermos corazones” (Capítulo II, Si volviesen sus majestades). La noticia de un plagio ocultó la muerte de un creador, un manifestante de la generación del Crack: Ignacio Padilla.

Vistas: 1521
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs