“Enseñar exige seguridad,
capacidad profesional
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y generosidad”
P. Freire
Inicia el lunes el nuevo ciclo escolar 2016-2017. Grandes retos y entre ellos el anuncio de un nuevo modelo educativo.
Dentro de los documentos que lo fundamentan, se destaca que uno de sus propósitos fundamentales es que las niñas y los niños tengan la educación de calidad que les permita ser más libres y que puedan tener, a través de los conocimientos, un panorama más amplio de la vida y escoger qué hacer de su futuro. Nadie puede cuestionar la gran importancia que representa el contar con una educación de calidad.
Pero ¿Qué representa una educación de calidad? Definiciones hay muchas, pero si nos centramos en los cuestionamientos principales de dónde y con quién se aprende, cuándo se aprende, qué se aprende, para qué se aprende y cómo se aprende poniendo al centro al estudiante, podemos encontrar las pistas que nos permitan desarrollar el tipo de educación que necesitamos de acuerdo a nuestras realidades.
Una de las principales, que considero un acierto dentro del modelo, es el de entender y manejar las emociones, dado que en un contexto altamente motivado para mostrar “buenos resultados” en las evaluaciones realizadas, lo menos que se tomaba en cuenta eran las emociones. El establecer y alcanzar metas positivas, sentir y mostrar empatía hacia los demás, establecer y mantener relaciones colaborativas, tomar decisiones respetuosas y responsables en un ambiente positivo de aprendizaje fomentan la comunicación directa con y entre los alumnos.
Íntimamente relacionado con las emociones está lo que se denomina dentro del modelo educativo “La ética del cuidado”. El término “cuidado” se explica a través de la atención, el reconocimiento del otro y el aprecio por nuestros semejantes. Se fundamenta en que el servicio educativo lo ofrecen personas y también lo reciben personas, por lo que las relaciones interpersonales que se establecen al interior de la escuela será uno de los parámetros para valorar la calidad del servicio educativo.
Lo anterior requiere fomentar el interés por ayudar; actuar en el momento debido; comprender el mundo como una red de relaciones e impulsar los principios de solidaridad y tolerancia, en un clima escolar que genere sentido de pertenencia, que motiven procesos de inclusión. Menciona la responsabilidad de profesores, directivos y alumnos por lograr el bienestar de todos los miembros de la comunidad escolar y que se manifiesta en todos los intercambios que se realizan en la escuela. Cuando hay un mal clima escolar y no hay “ética del cuidado”, no se puede aspirar a una educación de calidad.
La propuesta no se logrará si no se realiza un replanteamiento de los proyectos educativos que se desarrollan en la escuela y particularmente de los modos de interacción de sus protagonistas. ¿Podrá esta propuesta cambiar el modo vertical de relaciones, ya no digamos al interior de las escuelas, también con los supervisores y demás autoridades educativas que permitan favorecer un buen ambiente de aprendizaje?
El reto pedagógico es el de hacer del contexto escolar un lugar social de conocimiento, en donde los alumnos se enfrenten a circunstancias “auténticas”. El aprendizaje basado en problemas reales es una metodología que promueve el aprendizaje situado que implica un giro total a lo que Rosa María Torres ha calificado como el “simulacro del aprendizaje”, referido al modelo tradicional en donde el rol del maestro es el representante del contenido frente a la exclusión sistemática del conocimiento y la experiencia de los alumnos, eliminando la posibilidad de elaboración propia del conocimiento.
Dentro de las investigaciones sobre aprendizaje situado, Lave y Wenger (2011, p. 29) encontraron que el proceso de aprendizaje no requiere una relación especial maestro-aprendiz…al descentrar la vista respecto a la relación maestro-aprendiz, estos autores encuentran que la tutoría (enseñanza) no reside en el maestro, sino en la organización de una comunidad de práctica, de la cual el maestro es sólo una parte.
Descentrar la visión del maestro, mueve el foco de análisis de la enseñanza hacia una intrincada estructura de recursos de una comunidad de aprendizaje y es aquí, sin duda, en dónde está el mayor reto pedagógico, dado que modificar los ambientes para el aprendizaje en la escuela, implicará modificar el medio físico, los recursos y materiales con los que se trabaja. Tarea nada fácil en escuelas que poco o nada tienen.
Desarrollo artístico, creatividad corporal y salud.
Ya hacía tiempo que se venía perfilando la inclusión de las manifestaciones artísticas y culturales así como la educación física como parte importante de la propuesta pedagógica para todos los niveles y modalidades. No encuentro grandes aportaciones en cuanto a los objetivos y temáticas relacionadas.
Trabajé durante un buen tiempo con la educación artística y educación física en los niveles de primaria y secundaria. Los compañeros maestros y maestras de esas materias y los que en algún momento estuvimos insertados en el programa PACAEP, sabemos que la exploración y disfrute de diversas manifestaciones artísticas, la creatividad humana y el desarrollo de espacios para que los alumnos exploren, experimenten y desarrollen habilidades de expresión y apreciación artística se han desarrollado con diferentes alcances en cada institución educativa.
En cuanto al área desarrollo corporal y salud que contribuye a la formación integral mediante aprendizajes que les permitan a todos los adquirir conciencia de sí (esquema corporal e imagen corporal), mejorar sus desempeños motores (disponibilidad corporal y autonomía motriz), establecer relaciones interpersonales (actitudes y valores en el juego y la vida diaria), canalizar su potencial creativo (pensamiento estratégico y resolución de problemas motores) han formado parte de los programas que se han desarrollado dentro del área de Educación Física.
Reconocer la importancia de conocer, aceptar y cuidar su cuerpo, asumir actitudes asertivas en el juego y la vida diaria para favorecer la convivencia, la inclusión y el respeto, valorando y apreciando las manifestaciones culturales como los juegos tradicionales, populares y autóctonos así como promover el cuidado del cuerpo a partir de los ejes de Corporeidad, Motricidad y Creatividad ha sido una tarea no reconocida realizada por muchos de nuestros amigos de la áreas de educación artística y física.
Ahora, esa tarea se hace visible y esperemos que cuente con el aprecio y apoyo en todas las escuelas, porque es indiscutible que realizarlas, provoca que nuestros niños, adolescentes y jóvenes se sientan plenos y felices.
Todo lo anterior me remite a motivar en este ciclo que inicia, a que cada maestro en cada escuela reflexione sobre lo que influye en la trayectoria escolar de cada uno de los alumnos que ahora tiene frente a sí en cada aula. La historia personal de cada niño, adolescente o joven constituyen muestras de las experiencias vividas durante la experiencia escolar, que han ido acumulando y construyendo en su recorrido que influyeron e influyen en la configuración de sus aprendizajes.
En esas pequeñas o grandes decisiones que toman, en el cómo realizan sus aprendizajes, con quienes y por quienes está condicionado, cómo se perciben a sí mismos en esa realidad de la que son partícipes, el modo de comprender su potencialidad, sus limitaciones y avatares vivenciados en la construcción cotidiana de sus aprendizajes es demasiado importante en su vida presente y futura.
En este ciclo escolar, los maestros tienen el reto de hacer realidad un nuevo modelo educativo; pero el reto mayor es comprender que tienen ante sí, la oportunidad de promover aprendizajes significativos en cada uno de sus alumnos para que sean felices, creativos y libres para encauzar un proyecto de vida que los lleve a la plenitud, en este mundo donde la incertidumbre y los retos siempre están presentes, consolidando así una auténtica educación de calidad.
¡Buen inicio de ciclo escolar y mucha suerte para todos!