La Leche es uno de esos restaurantes en los que con sólo entrar te sientes diferente. Un interesante espacio cuidado al máximo para cautivar tus sentidos. Su blanco total envuelve y te hace sentir especial, y si a esto añadimos los excelentes platillos y las exclusivas bebidas que los chefs-dueños ofrecen a sus comensales, la experiencia es total.
La Leche, situado en pleno corazón turístico de Puerto Vallarta, Jalisco, no es un restaurante para bolsillos pequeños. Una visita fácilmente te quitará de encima algunos miles de pesos, y hacer una reservación para el mismo día, ni hablar, es algo complicado.
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Los fines de semana suele abarrotarse con parejas pudientes de visita en el puerto, y también algunos residentes que saben agasajarse. Bueno, eso hasta este domingo, porque a partir de este lunes ya ni con el mejor plato gourmet o el mejor trago se puede estar seguro en ese lugar.
Cerca de las nueve de la noche, precisamente del domingo, una veintena de clientes VIP llegaron en media docena de autos de lujo —incluida una camioneta de escoltas—, y ocuparon una zona preferente al interior. Según versiones, hasta uno de los chefs dueños en algún momento salió a saludarlos para saber si su estancia era grata.
Así se la pasaron en amena charla y convivencia, pero cinco minutos después de las 01:00 horas de la madrugada, hombres armados irrumpieron en el lugar y secuestraron a punta de armas de alto calibre a 12 de esas personas, y dejaron en el lugar a ocho mujeres a quienes arrinconaron en el bar llamado La Nata, ubicado en la parte superior.
En cinco minutos, La Leche y La Nata pasaron de restaurante y bar exclusivo, a escena de crimen organizado y de posible tragedia; y en menos de 20 minutos el lugar quedó vacío, y su futuro de lugar seguro se esfumó.
Las autoridades estatales, normalmente solícitas cuando el crimen perturba lugares de cierto nivel económico, aseguraron que las personas secuestradas pertenecen a un grupo criminal, y el hecho ha llamado la atención internacional ya que Puerto Vallarta es lugar de residencia y de visita de extranjeros que, equivocadamente, buscan en los balnearios mexicanos una vida de tranquilidad.
Lo que no dijeron es que conforme pasan las horas cobra fuerza (la versión de) que los secuestrados estén relacionados con el Cártel de Sinaloa, y se confirmó que dos de ellos son empresarios de seguridad privada con negocios en Sinaloa y Nayarit.
¿El móvil? Se tienen dos teorías: la primera indica que es un ajuste de cuentas por las recientes incursiones que ha hecho el Cártel de Sinaloa en territorio del Cártel Jalisco Nueva Generación; y la segunda, que ese restaurante era frecuentado, y por ende exclusivo, por cabecillas del cártel jalisciense, y los sinaloenses lo “mancharon”. Así de simple.
Sea una u otra la verdadera, el crimen organizado sigue anulando del panorama internacional destinos turísticos en detrimento del comercio y empleos locales. Luego de esto, seguramente se endurecerán las alertas de viaje de Estados Unidos a esa zona, con todo lo que ello conlleva.
PARA EL REGISTRO Primera medalla de México en box, sinceramente hubiera sido el colmo no ganar algo en ese deporte, ¿no?; y hablando del asunto, ¿cuándo despedirán a Castillo de la CONADE? Armemos quiniela en mi twitter @betata75. Les comparto una frase tan atinada como lapidaria, tomada del muro del amigo Néstor Martínez, director de Comunicación Social de la UNAM: “El fracasototote en las olimpiadas no es culpa de Castillo, sino de quien lo puso ahí. Es como si a Paola Espinosa la nombraran al frente de la SEIDO, para atrapar narcos. Qué cada quien asuma su responsabilidad” Uff. Gracias.
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