El juego de miradas se manifiesta en todo ser vivo que tiene ojos, por igual humanos que animales. De ellos surge la mirada que vemos que nos ve, o nos ve que lo vemos, cuestión que abre la puerta a la comunicación tanto con el otro, como consigo mismo.
Tres momentos deliciosos de tres autores que son una referencia obligada, que pusieron en palabras lo insondable:
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Jean Paul Sartre, uno de los más grandes existencialistas del siglo pasado, de origen francés, decía en su obra “El Ser y la Nada” que nos construimos en la mirada del otro. Es decir, la mirada del otro nos da identidad; a través de ella tenemos constancia de que existimos, por lo que la mirada es una proyección interior del ser y la existencia, experiencia fundamental en la comunicación. Abarca, la mirada de los animales irracionales y racionales.
El “veo que me ves”, crea consciencia; el “veo que me ves que te veo”, crea autoconsciencia.
Antonio Machado, poeta español de la Generación del 98, escribió: “El ojo que ves, no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve.”
Y Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, en su Libro de los Abrazos, narró en su exquisito estilo:
“Me lo contó Rosa María Mateo, una de las figuras más populares de la televisión española. Una mujer le había escrito una carta, desde algún pueblito perdido, pidiéndole que por favor le dijera la verdad:
– Cuando yo la miro, ¿usted me mira?”
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