El papa Francisco impulsó a cientos de miles de jóvenes reunidos en Brzegi, un poblado en las afueras de la ciudad sureña de Cracovia, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud 2016, para que participen en activismo social y en la polí-tica para crear un mundo más justo. Mensaje por supuesto que no sólo fue dirigido a los jóvenes ahí presentes sino a todo ser humano que sabe que la búsqueda del bien común nos hace ser una sociedad más fuerte.
El papa Francisco habló de una parálisis que proviene de simplemente buscar lo más cómodo, de confundir la felicidad con una forma de vida complaciente que podrí¬a derivar en que la gente pierda la capacidad de determinar su propio destino. "Queridos jóvenes, no venimos a este mundo a tomarnos las cosas con calma, a hacer de nuestra vida un cómodo sofá en el cual quedarnos dormidos. No, venimos por otra razón: para dejar una huella".
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"Seguir a Jesús exige una buena dosis de valor, una disposición a canjear el sofá por un par de zapatos para caminar y partir hacia nuevas rutas desconocidas", afirmó Francisco.
Motivó e invitó al mar de gente que lo escuchaba, sentados sobre mantas, a dejar su marca en el mundo al participar como "polí¬ticos, pensadores y activistas sociales", así como de ayudar a construir una economí¬a mundial "inspirada en la solidaridad".
El Papa habla fuerte y claro, pero también escucha como buen político, así lo hizo en Cracovia, donde oyó los conmovedores relatos de jóvenes sirios. Y ellos le preguntaban: "¿Dónde está Dios? Dios, si es que existes…" Pero Francisco respondió con otro mensaje: uno en contra del pánico, del odio. "No queremos vencer al odio con más odio", dijo.
Como un polí¬tico que anima a una multitud, el papa Francisco le gritó a su audiencia: "¿Quieren luchar por su futuro?", preguntó. La respuesta fue un claro y sonoro "¡Sí¬!".
"El Papa no nos ordena que hagamos cosas, nos alienta", dijo Szymon Werner, un hombre de 32 años de Cracovia que estaba en el prado, a The Associated Press. "Es cierto, hay muchas tentaciones, debilidades en la vida, y deberí¬amos intentar hacer algo acerca de ellas". "Le daré más atención a mi familia", prometió. "Anoche le di un aventón a unos peregrinos extranjeros que perdieron su autobús, así¬ que creo que la presencia del Papa está funcionando", mencionó Werner.
Así mismo, el papa Francisco pronunció una importante homilí¬a en un santuario dedicado a san Juan Pablo II, el pontí¬fice polaco cuya firme defensa de los derechos de los trabajadores en las décadas de 1970 y de 1980 desafió a los gobernantes socialistas de su nación en aquella época.
Bienvenidas las reflexiones del Papa, que caigan en tierra fértil y nos hagan pensar a todos, cristianos y no cristianos, en estos días que tanto se necesita de una ética, valores y política encaminada a la sociedad que haga la diferencia frente a tanta calamidad que nos rodea.
[El autor es licenciado en administración de empresas y especialista en administración pública y planeación estratégica].