Entre el principio de la Programación Neurolinguística (PNL) que dice que vivimos en una representación interna que hacemos del mundo, manipulado y distorsionado la información de acuerdo a nuestras creencias; luego, el de la realidad virtual cuyo principio es producir apariencias de realidad que permite tener la sensación de estar presente en ella y, después, el de las neuronas espejo cuyo principio es imitar las acciones del “otro”, donde el mismo observador está realizando la acción del observado, me estoy volviendo loca.
¿Qué es este juego del Pokemon go? Resulta que es una aplicación que instalas en tu celular. Al prenderla, los pokemon (muñequitos virtuales) se ubican en el territorio de tu materialidad que ves sólo a través de la imagen de tu celular y ahí se esconden. ¡Y se te va la vida en pretender encontrar algo que no existe!
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A ver: la realidad virtual de los muñequitos se esconde en una materialidad distorsionada por tus creencias, misma que ves a través de tu celular y se presenta en una imagen en representación plana de una forma esférica, que viene de los mapas virtuales que emite un satélite. Y los persigues activando tus neuronas espejo al imitar la acción del muñeco virtual pero en acción adelantada al querer adivinar dónde se esconderá.
Te conviertes en un muñeco virtual que persigue y quiere encontrar a otro que se esconde en un territorio emitido por un mapa virtual que ves a través de tu celular pero tu mirada es tu representación interna distorsionada por tus creencias, que te hacen creer, en un momento dado, que encuentras al muñeco que no existe pero tus neuronas espejo, en la virtualidad de la virtualidad, la meta-virtualidad, le otorga neuronas espejo al muñeco que ya no es el perseguido sino el perseguidor porque es tu misma actividad la perseguida. Yen tu representación interna distorsionada, realizas la acción de lo que observas, misma que se esconde en un territorio de supuesta materialidad y crees que encuentras al muñeco que es la pura apariencia de realidad. Todo es simular que encontramos un ser que no existe, estar ahí sin estar, en un mapa sin territorio.
¿Qué somos?
De repente todo se vuelve tan simple que asusta. Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje. Los demás, no importan. Abandonamos las certezas. No las hay ni estamos seguros de nada. Tampoco nos hacen falta. Vivimos de acuerdo a lo que sentimos aunque el sentir sea el producto de una virtualidad de la virtualidad (meta-virtualidad), al perseguir la nada entre nuestra percepción distorsionada y el espejo del espejo de nuestras neuronas espejo que ya no son de personas sino de muñecos virtuales que son nuestro espejo. No hay bien ni mal. Sino más bien la vida que elegimos cada uno. Ya nada es importante. Finalmente entendemos que todo lo que importa es vivir sin miedo, hacer lo que alegra el corazón en el momento. Nada más.
La pregunta: ¿Qué tan real es la realidad? Es ociosa.
alefonse@hotmail.com