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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El lenguaje del cinismo del poder y opositores

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Julio 3, 2016

Un intento franco de reformas en el país y de entendimiento debiera empezar por las palabras. Sí, por el código de expresiones que se usan del poder hacia abajo y de la gente hacia el poder. Porque todos utilizan una terminología viciada que encubre hechos  y propósitos. Y eso genera  un clima de simulación y engaño.

Veamos el caso del conflicto que mantiene en vilo al país.

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La “reforma educativa” no tuvo ni la confección ni la hondura que el país reclama.  La falta  de formas  democráticas y  su explicación a la sociedad  hace que sea vista sólo como una reforma laboral, justa o injustamente.

La “oposición a la reforma educativa” de un grupo de varios miles de profesores, en buena medida manipulados por líderes que ven el fin de décadas de privilegios, vicios y riqueza fácil, en realidad disfraza de democrática una lucha violenta.

La “protesta magisterial y social” no tiene por qué ser con quema de docenas de autobuses y oficinas, bloqueo de autopistas, aeropuertos, centros comerciales y tomas de oficinas y radiodifusoras. Eso es delincuencia pura.

La “rebelión magisterial” no ha mostrado una sola bandera razonable que la gente conozca, valore, y que tenga que ver con un sensato, visionario o racional programa alternativo a la reforma que se rechaza y se busca anular de raíz.

El “no se permitirá ningún bloqueo de carreteras” que ha ofrecido y prometido hasta el cansancio el presidente y su gabinete, son palabras huecas. Y mientras, millones de habitantes de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, resienten pérdidas de todo orden como víctimas del desprecio, abuso irresponsabilidad de gobierno y opositores.

Eso de que “la ley no se negocia” es una bonita promesa que el gobierno ha usado como trapo lavado una y otra vez. Como ejemplos burdos y escandalosos están no sólo los retos que duran meses de estos grupos vandálicos, sino la impunidad de gobernadores podridos en corrupción como los Duarte, Borge y otra veintena de sátrapas. A estos, ni un pelo les toca el  pellejo, gozan del manto protector de Peña Nieto.

Aquello de “son grupos infiltrados” los autores de la violencia, son formas de encubrir a las bandas violentas. Con ese paño protector y justificador, se lavan cínicamente las manos tanto el gobierno como los instigadores de no tocar y meter a la cárcel a las hordas perfectamente identificables. La impunidad se enseñorea. El gobierno la usa para no cumplir con la ley, los liderzuelos para ganar impunidad.

El “investigaremos a fondo caiga quien caiga”, es la forma más estúpida y gastada con la que el gobierno de todos los niveles justifica su incompetencia y protección a policías, militares o delincuentes pseudo maestros que chantajean al país.

Y la retahíla de expresiones y conceptos tramposos es interminable. Con su uso constante, en declaraciones y boletines ante los medios de comunicación, el gobierno y los ultras violentos buscan lavarse la cara, pretendiendo engañar a una sociedad a la que tratan como formada por menores de edad o idiotas.

Los hechos hablan mejor que las palabras.

El presidente viaja a cada rato, coincidentemente cada vez que hay conflicto. Ello expone claramente dónde están sus intereses como gobernante. Y exhibe su irresponsabilidad frente a la sociedad.

Con este lenguaje tramposo, cínico, de hechos y de palabras, gobierno y grupos en conflicto muestran toda su vulgar catadura, frente a una nación harta de engaño y demagogia.

xgt49@yahoo.com.mx

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