Se advirtió con oportunidad. Que después de las elecciones del 5 de junio se daría el ajuste económico. Nadie se llame a engaño.
Se cumplió la profecía, el momento del ajuste llegó, el Secretario de Hacienda, Luis de Videgaray, anunció desde Palacio Nacional el recorte presupuestal de 31.7 mil millones de pesos. Se argumenta que la medida obedece a la salida de Inglaterra de la Unión Europea,. El Brexit sólo es un pretexto para “camuflar” el ataque a la economía mexicana.
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Las causas del ajuste son resultado de las políticas regresivas, equívocas e inequitativas que aplicó la administración “peñista” y, a la vez, implican la causa-efecto del fracaso del “proyecto privatizador” de las reformas estructurales, en especial la desarticulación de Pemex y la desnacionalización del petróleo.
La profecía fue anunciada desde e-Consulta con insistencia, se dijo que una vez pasadas las elecciones del 5 de junio, el gobierno federal procedería a aplicar políticas de recorte y despidos y cancelación de obras. A pesar de ocultar sus decisiones ya tomadas, no se impidió que los electores castigaran en las urnas a los verdugos de la economía popular.
Al día siguiente de las elecciones pasadas, el 6 de junio, Videgaray anunció un severo ajuste al gasto federal que permita en 2018 obtener un superávit primario, mayor ingreso que gasto, y se ufanó de coincidir con la clase empresarial, el Consejo Coordinador Empresarial y el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado “decían que necesitamos profundizar en el ajuste al gasto”. Uno de los efectos de esta medida repercute en menor crecimiento.
La suspensión de obras, despidos, desempleo y menor actividad económica se dejarán sentir con mayor rigor que el manifestado hasta ahora en las condiciones de recesión en la que se ha sumergido el país desde hace casi cuarenta años.
El Secretario de Hacienda informó, sin la menor pena, que el recorte de 31.7 mil millones de pesos se deben a la salida de Inglaterra de la Unión Europea y añadió que el informe no incluye a Pemex, por lo que se estima una mayor pérdida de capacidad de financiamiento del gasto público.
El anuncio del Secretario de Hacienda concluye con pronunciamientos obvios, “no se afecta ni la cuenta corriente ni la balanza comercial”. Por supuesto, se trata de incrementos en el pago y en el manejo de la deuda, cuyos montos son para cubrir los déficits del presupuesto. Además, ofrece a los centros acreedores una disciplina irrestricta, se actuara con “responsabilidad en materia fiscal”, es decir política de déficit 0. Sólo obedecen las directrices del FMI.
Las autoridades bancarias enfrentarán la especulación monetaria del dólar, dice Videgaray, con los “distintos instrumentos a su disposición y con la línea de crédito flexible con que cuenta", o sea, el fondo de reservas de la nación a disposición del libre cambio en las horas cruciales de las turbulencias monetarias.
Los tecnócratas financieros de la actual administración federal son empleados subrogados del Fondo Monetario Internacional, a quien responden irrestrictamente bajo el esquema de un proyecto de globalización, el cual ha quedado “huérfano” con el abandono de Inglaterra de la Unión Europea.
El propio proyecto globalizador fue incapaz de cubrir las expectativas de seguridad y bienestar al Reino Unido, quien retornará muy posiblemente al viejo esquema del Commonwealth.
Por su parte el proyecto de integración espacial continental de Europa seguirá adelante con severas impugnaciones a la política comercial financiera de Alemania, la ilusión democrática será afectada por los reclamos radicales de derecha contra la migración, la cual no cesará de fluir desde el África subsahariana hasta la Asia menor. En el intento de regularla se cambió regresivamente el estatuto de refugiados para considerar a los migrantes como desplazados forzados.
Los proyectos de integración, así como los convenios de libre comercio, el TLC entre ellos, son impugnados con reclamos radicales de la derecha, tanto en Europa como en Estados Unidos. Trump considera un triunfo la separación británica.
La posibilidad de que el candidato republicano llegue a la Casa Blanca significará un revés a la ilusión de crecer de la mano de los Estados Unidos. Fueron equivocadas las políticas emigratorias, iniciadas con Zedillo, basadas más en promesas y falsos reconocimientos de derechos e incluso privilegios menores, que hoy se exhiben como un “cráneo hueco” perteneciente a alguien que merecía el respeto siempre.