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OPINIÓN

¿Y después de las elecciones?

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Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

Jueves, Junio 9, 2016

Han pasado los comicios electorales en varios estados de la república, así como la conformación del constituyente para la Ciudad de México. Millones en gastos de propaganda, topes de campaña rebasados, acusaciones fundadas e infundadas, amenazas y asesinatos de candidatos, simpatizantes, declaraciones de triunfos anticipados, impugnaciones mediáticas. Ese es el espectáculo electoral en México, aquel que prefiere despilfarrar cualquier cantidad de dinero, que enfocarse en la pobreza, violaciones de los derechos humanos, feminicidios, desapariciones forzadas, periodistas asesinados, tortura, fosas clandestinas, un sinfín de problemas que vive México y que son prioridad atender.

Más de veinte periodistas asesinados, sin contar los desaparecidos; 55.3 millones de pobres, además de los 11.4 millones de personas en el país que carecen de todo, que viven sin poder comer, no tres veces al día, sino por días; 1,900 mujeres asesinadas, reportadas, por el sólo hecho de ser mujeres; 27,659 desaparecidos en el país, según el gobierno, cuando se conoce que esta cifra es inferior a la realidad. Sin embargo, estos temas no fueron centrales en las campañas electorales de ninguno de los partidos políticos: los de ultraderecha, los de derecha y los de izquierda institucional.

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No obstante, los 8,520 millones de pesos gastados para repartirse el botín entre los mismos grupos políticos al servicio de los intereses de otras naciones, de instituciones financieras y grandes corporaciones transnacionales, no sólo no se traduce en una repartición justa de las riquezas construidas por las y los trabajadores, sino que son utilizados para legitimar las políticas que lesionan la dignidad humana y, por lo tanto, los derechos y libertades fundamentales de cualquier ciudadano, de cualquier pueblo. $611 pesos gastados en un voto para hacer lo que solicita el gran capital, no el votante. Derecho político ignorado por la aplastante brutalidad del interés económico y político.

Los derechos humanos no fueron temas de campaña en general. Los derechos de niñas, niños, adolescentes, personas de la tercera edad y con discapacidad. Los derechos de las mujeres lejos de ser un tema central del discurso político electoral, se anularon para dar pie a los cuerpos pintados, a los senos verde aliancistas; espectáculo de lo grotesco, bajo el argumento de los derechos de mostrar los torsos desnudos de las exponentes. Pero no sólo el partido de Elba Esther Gordillo y su familia continuó con la misoginia, también fueron motivos electorales con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quienes enarbolan su compromiso histórico con las causas justas. El primer paso para un feminicidio es cosificar el cuerpo de las mujeres y, ellos, lo hicieron para ganar unos cuantos votos masturbatorios. Los derechos de ellas y ellos, sólo un capital político más.

Ahora bien, ni qué decir del uso faccioso por los diferentes partidos políticos de la mal llamada “reforma educativa”, o la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. En el primero de los dos casos, el gobierno federal y su cancerbero, Aurelio Nuño, mostraron el autoritarismo estatal ante el magisterio disidente en periodo electoral. Sumado a ellos, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, mostró su falta de legitimidad al emplear la fuerza pública contra los maestros, al grado de violar la libertad de tránsito a los docentes. En el segundo de los casos le pesó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero tampoco fue abordado con la responsabilidad y el deber histórico por los otros partidos políticos.  Para obtener votos resulta tan inmoral asesinar como olvidar el tema.

Se dice que los grandes perdedores de los procesos electorales fueron el PRI y el PRD. En la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera y el PRD. Sin embargo, tal parece que los únicos perdedores reales siguen siendo los mismos: el pueblo de México. ¿Soluciones a los problemas de las entidades donde se llevaron a cabo comicios? Parece que no, sólo una insípida rotación de partidos en el poder.

Picaporte

Mientras se declaraban vencedores verdes, amarillos, azules y morenos, la moneda mexicana se devalúa: 19 pesos por un dólar. Además, anuncios oficiales de la próxima crisis económica en el país. Se cumple la promesa de este gobierno federal, están moviendo a México. El problema es para dónde.

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