Los reproches y condenas entre la familia priista poblana, luego de la estrepitosa derrota electoral de Blanca Alcalá, reflejan que durante la campaña nunca hubo unidad; jamás se pusieron de acuerdo los responsables de conducir a buen puerto a la candidata y que las simulaciones y traiciones fueron veneno puro para la tlaxcalteca.
La derrota electoral, aún no la pueden digerir los priistas y ahora recurren a los enfrentamientos verbales, que lejos de abonar a la maltrecha unidad, provocan que se ahonden más los problemas. Ejemplo: Leobardo Soto Martínez, sempiterno líder de la FTP CTM y Juan Manuel Vega Rayet, delegado de la Sedesol, -dicen que por unas semanas más-, exigen la renuncia de Jorge Estefan Chidiac como presidente del CDE del PRI.
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Creemos que ambos políticos no tienen calidad moral para solicitar la renuncia de Estefan Chidiac, así como tampoco la tiene Alejandro Armenta Mier, quien culpa de la debacle priista al mismísimo Enrique Peña Nieto y a Miguel Angel Osorio Chong. Duros señalamientos, pero si lo dice, algo ha de saber.
Lo que sí es un hecho es que los errores presidenciales, que han llevado al Presidente de México a la más baja imagen de popularidad, desde que arrancó su sexenio, así como las medidas excluyentes del PRI y los pendientes que dejó Blanca Alcalá durante su caminar como Presidenta Municipal, fue la gota que derramó el vaso para que el electorado, no sólo de Puebla, sino del país, manifestara en las urnas su hartazgo priista.
PRESENTIMIENTOS HECHOS REALIDAD
Las premoniciones de Blanca Alcalá, semanas antes de que aceptara su postulación a la mini gubernatura, eran ciertas y por ello se resistía a dar el “sí” a la invitación. Sabía que las condiciones para el priismo no eran las adecuadas y que los momentos no auguraban nada bueno para su carrera política, que ahora se vio frenada, sin embargo, se disciplinó y aceptó la candidatura con todos los riesgos que ahora asume y que por supuesto duelen.
Si a todo ello se le agrega que durante su “destape” los lobos, dinosaurios, coyotes y toda la fauna priista poblana se fue a la yugular de Alcalá Ruiz, poniendo condiciones y exigiendo respeto para sus parcela de poder, como si el PRI fuera de su propiedad. La candidata priista en los escasos dos meses de campaña, conoció y sufrió las deslealtades y traiciones de los priistas; las simulaciones y los engaños.
Pero sin duda, el cruel puntillazo a Blanca Alcalà, fue asestado por su líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, Presidente del CEN del PRI, quien desde antes de que se dieron a conocer los resultados preliminares, se apresuró a salir a los medios de comunicación para declarar que los resultados no eran favorables para la candidata del tricolor. En ese instante todo se derrumbó para el priismo poblano.
¿Habrá tiempos mejores para el priismo poblano….?
LA RUMOROSA
NO POS ASÍ, NI HABLAR.-Muy cómoda posición tomó el inefable Juan Carlos Lastiri quien durante la campaña de Blanca Alcalá, simplemente nadó de a “muertito”. Ahora jura y perjura que nunca traicionó y que tampoco fue un elemento estático durante el fragor de la batalla. Condicionó su intervención a no salir en los medios y que su participación se haría de manera soterrada. Las malas compañías aseguran que el originario de Zacatlán se alejó de la campaña de manera comodina para cuidar el cargo de Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda y prepararse para el 2018. Soñar no cuesta nada….DEBUT Y DESPEDIDA.-Fueron escasos 4 meses de probar las mieles que otorga el poder. Ahora María del Carmen Izaguirre, mejor conocida como Carmenchu, devolverá la curul en el Senado de la República a Blanca Alcalá, titular del escaño, luego de su derrota electoral. Lo preocupante para la tehuacanera es que se enfrentará a la triste realidad: Ya no regresará como delegada de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Puebla, cargo que ocupa Santiago Bárcena Alvarez, por recomendación de su protector político Javier López Zavala. SALUCITA DE LA BUENA.
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