El próximo 5 de junio se llevarán a cabo elecciones para ayuntamientos, diputaciones, “constituyentes” y gobernadores en algunos estados del país. Las entidades de la república donde se llevará a cabo esta jornada electoral serán: Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Estado de México, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. En 12 de estas entidades se elegirán gobernadores, situación que llama la atención en los medios de comunicación, los cuales, con base en encuestadoras, ya hablan de estados donde se podría presentar un intercambio en los personajes en el poder ejecutivo estatales. ¿Cambio de rostros o beneficios para la ciudadanía? Tal parece que los resultados electorales poco beneficiarán a los hombres y las mujeres gobernados y sólo engordarán los bolsillos de los partidos políticos.
Tras seis semanas de campañas electorales que intentan, primero invitar al voto 36.7 millones de electores y, posteriormente, obtener la supuesta “mayoría” de la minoría votante para obtener un cargo de elección popular, el descontento social y la falta de credibilidad en partidos políticos e institutos electorales dejan ver poca participación.
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El abstencionismo será una posición política importante ante un sistema electoral que cada vez se muestra más endeble y contradictorio, así como con menor fiabilidad y verosimilitud. Se cree que los votantes que asistirán a las urnas serán sólo entre 20% y 30% de quienes podrían ejercer este derecho. Algunos partidos políticos suspiran porque el escenario de abstención sea alto, como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Ciudad de México, donde los caciques amarillos usarán a sus acarrreados para tener el control del constituyente. Los bejaranos (Izquierda Democrática Nacional, IDN), chuchos (Nueva Izquierda, NI), bautistas (Alternativa Democrática nacional, ADN) y manceristas (Vanguardia Progresista), ya se lamen los bigotes por el electorado no asistirá a las urnas.
En otros lugares, la propaganda ha construido un escenario de competencia cerrada para que, tal como en las carreras de caballos, los electores se involucren y salgan a las urnas, bajo el imaginario de que su voto era decisivo y darían el triunfo a uno u otro candidato. El sistema electoral se ha valido del manejo de los datos de las encuestadoras para crear la ilusión en la ciudadanía de una competencia real y realmente competitiva. Imaginario que favorece a una pirinola, en la cual todas sus caras dicen Todos ponen, todos pierden.
Otro elemento propagandístico es la alternancia en el poder, o sea, la misma gata, nada más que… Entidades como Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, Veracruz y Oaxaca podrían cambiar de partido en el poder. En algunos casos, el cinismo es tan grande que los mismos apellidos aparecerán en la boleta electoral, tal y como un juego en el que los hermanos se reparten el destino de un estado, tal y como ocurre en Veracruz, con los Yunes. O quizá, una historia de cacicazgo político priista, como el caso de Oaxaca, con Alejandro Murat Hinojosa.
Circo electoral y ganancia política y económica para unos cuantos, en eso se ha convertido el usufructo de partidos políticos ante una realidad mexicana cargada de pobreza, marginación, desesperanza, violación de derechos humanos, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, feminicidios, y males que aquejan al país y, que son resultado de esos mismos que gobiernan o pretenden gobernar. Herencias malditas para un país cada vez más sumido en lo que menos dignifica a las personas.
Cierto es que el despilfarro económico en las contiendas electorales en el país y en las entidades son altamente benéficas para los propios partidos políticos y los medios de comunicación. Topes de campaña siempre violados, falta de información de gastos de campaña y alteraciones que serán publicadas en los próximos años, sin efecto alguno (como el caso Monex con Enrique Peña Nieto), así como financiamiento del narcotráfico, serán una constante en estas elecciones.
Circo, maroma y teatro; pan y circo para el pueblo. Sin embargo, los grupos políticos, cualquiera que sea el partido político, dan alones para comerse la pechuga. Las elecciones en México son solo el cambio de poder y dinero de un bolsillo a otro, mientras que el fraude no es para los candidatos, sino para todos aquellos que debemos padecer el ultraje a las y los ciudadanos de este país cada tres o seis años.
Picaporte
Obviamente, el gobierno de Manuel Velasco Coello, en Chiapas, usa todas las artimañas posibles para ocultar la crisis política que enfrenta. Infiltrados rapando a quien, ni un gesto, una expresión de resistencia o una lágrima lloran. La escena más parecía pose para la fotografía que sirviera como ofensiva mediática ante la organización de diversos sectores populares en el estado que respaldan al magisterio disidente.