“El que no a tenido y llega a tener loco se quiere volver”, reza un conocido refrán que aplica al personaje que detenta por primera ocasión el poder público y que sin tres bases fundamentales lo ejerce en beneficio propio, es decir, conocimientos, criterio y sentido común. En gran medida fueron estos tres aspectos los que llevaron a la debacle Priista en el estado, es decir personajes que tras haber saqueado el erario público se mofaron de la sociedad sabedores de que sus delitos quedarían impunes por un pacto que parece nuevamente refrendarse.
Aun cuando muchos hablan de traiciones al seno del PRI, nada de ello existe, todo está fríamente calculado y de no ser así juzgue usted lector, donde se encuentran los supuestos traicioneros, es decir detentando el poder sin el menor escrúpulo; algunos inmediatamente después de la derrota en el pasado proceso electoral corrieron a casa Puebla, para hacer antesala con portafolios llenos de ilusiones y supuestos informes requeridos por el nuevo virrey, los que resultaron útiles fueron re aglutinados en el actual gobierno algunos necesitaron dar más de diez vueltas en palacio de gobierno para ser escuchados y recibir anuencia para continuar en sus cargos, otros se aparecían por doquier al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, prestos a tirarse como tapetes y en este sentido hay quienes afirman categóricamente que en los mismos términos se condujo el ejecutivo del estado ante la llegada de Enrique Peña Nieto.
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Lo anterior nos permite llegar al conocimiento pleno de nuestra clase política y por tanto afirmar que en este proceso electoral, sorpresas no habrá, quizá una actitud más beligerante para quienes siempre hemos pensado diferente, sin embargo he aquí las palabras de un no muy viejo maestro “de todo ha de morir el hombre menos de parto”.
Claro está que el revolucionario institucional quiso, “en la misma ciudad y con la misma gente”, simular su intención de retomar el poder, no obstante lo anterior y como se comenta coloquialmente hablando con los colegas abogados, será “en su momento procesal oportuno”, cuando los mismos del PRI, enfrenten a la perra más brava del PAN, empero, ello desde luego, si la actual primera dama en el estado lo permite, por que habrá de saber la perra más brava del PAN, que “el prometer no empobrece, dar es lo que aniquila” y en ese contexto es factible una próxima “traición”.
El ambiente electoral note inteligente lector, lo han hecho tenso los candidatos del PRIAN y sus respectivas comparsas como si la dinámica fuese alejar al electorado del sufragio, sin embargo sus guerras frías deben dejar de ser parte de nuestro presente y por ello debemos impedir que en estas elecciones solo participen los grupos de acarreados que colmaron cierres de campañas debidamente premeditadas y costeadas con nuestros impuestos ya que la intensión siempre fue una, es decir “mucho ruido y pocas nueces”.
Antepongamos un deber cívico al malestar social que prevalece contra los dos grandes derrochadores de nuestros recursos, elijamos libre y razonadamente aun cuando claro me queda, tras el proceso electoral puede generarse una fuerte revuelta de un año ocho meses, porque el verdadero interés de la clase política no es tan efímero.
Considerando lo que cito últimamente, es claro que una descomposición en el gabinete del mini gobierno futuro, traería fatales consecuencias para quien lo ejerza y en este sentido no esperemos grandes cambios, sino únicamente en secretarias poco relevantes, pero previamente comprometidas como la de Educación Publica, Salud, Desarrollo Social e Infraestructura, no así en aquellas donde se requiere mantener absoluto control, pues estas seguirán siendo manejadas como garrote persecutor del actual gobernador, quien lo menos que permitiría que le pase es precisamente perder el control de un estado clave para sus persistentes aspiraciones políticas y sino… al tiempo.
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