El día de ayer 23 de mayo se celebró el día del estudiante, en algunos lados lo establecen el 18 de febrero y en otros el 27 de octubre, sin embargo, sea la fecha que sea, este dato me generó una reflexión de que toda nuestra vida vamos aprendiendo, de una manera u otra, con la familia, en nuestro hogar, en la escuela, en nuestro trabajo y en la vida diaria no dejamos de aprender; y en verdad el dicho de que “Cada día se aprende algo nuevo” en real y se constata día a día.
Cada uno de nosotros en un momento de nuestras vidas pasamos por las aulas de clases, en la primaria, secundaria y a nivel superior; de aprender a leer y escribir en la primaria, nos fuimos desarrollando, pasando por la secundaria, el bachillerato hasta elegir la carrera que nos gusta, nos instruimos, nos formamos para ser hoy honrados ciudadanos y ciudadanas, ese el ciclo de todo ser humano con oportunidad de estudiar; pero a pesar de tener un título universitario, todavía seguimos siendo estudiantes, buscamos seguir creciendo, hoy optamos por maestrías, postgrados, doctorados, en fin cada día aprendemos algo nuevo. Además en el mundo globalizado en el que vivimos inmersos es importante estar en constante estudio.
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Las personas que han llegado muy lejos en la vida, lo han conseguido debido a que han construido un camino con verdades edificantes, hábitos sólidos y principios fuertes. Llegar lejos en la vida es un resultado directo entre las elecciones que tomas en el camino y el adquirir hábitos y costumbres sanas.
Por lo anterior, me permito compartir con ustedes esta pequeña reflexión, esperando sea de su agrado:
Un carpintero ya entrado en años estaba listo para retirarse. Le dijo a su Jefe de sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y disfrutar de su familia. Él iba a extrañar su cheque mensual, pero necesitaba en verdad dar el siguiente paso de retirarse; la empresa estaría extrañando a la persona pero se estaría superando de alguna manera. El Jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y le pidió que si podría construir una sola casa más, como un favor personal; el carpintero accedió, pero se veía fácilmente que no estaba poniendo el corazón en su trabajo, utilizaba materiales de inferior calidad y el trabajo era deficiente, estaba siendo una desafortunada manera de terminar su carrera.
Cuando el carpintero terminó su trabajo y su Jefe fue a inspeccionar la casa, el Jefe le extendió al carpintero las llaves de la puerta principal y le dijo: "Esta es tu casa, dijo, es mi regalo para ti”; qué tragedia! qué pena!, si solamente el carpintero hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, la hubiera hecho de manera totalmente diferente, ahora tendría que vivir en la casa que construyó "no muy bien" que digamos.
Así está en nosotros, podemos reflexionar si construimos nuestras vidas de una manera distraída, reaccionando cuando deberíamos de actuar; cuando deberíamos de estar dispuestos a poner en ello menos que lo mejor, en puntos importantes, ¿estamos poniendo lo mejor de nosotros en nuestro trabajo?, ¿en nuestra vida?. Piensen como si fueran el carpintero, piensen en su casa, cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construyamos con sabiduría y fortaleza, es la única vida que estamos construyendo; inclusive si solo la viven por un día más, ese día merece ser vivido con alegría y dignidad.
La placa en la pared nos dice: "La Vida es un proyecto de hágalo usted mismo".
José Enrique Ortiz Rosas
Licenciado en Administración de Empresas y
Especialista en Administración Pública y Planeación Estratégica