Con la muerte de Luis H. Álvarez se cierra uno de los capítulos más significativos en la vida del PAN; y con él se van los ideales que alguna vez movieron a los panistas de pelear con dignidad contra el autoritarismo.
En la tumba del ex líder nacional del PAN también caben los principios que regían los comienzos del partido; hoy convertido en una fuerza política pragmática y atiborrada de egos.
Luis Héctor Álvarez Álvarez falleció el miércoles 18 de mayo en Guanajuato. Nació en la comunidad de Santa Rosa Lía de Camargo, en Chihuahua, el 25 de octubre de 1919. Miembro del PAN desde 1955. Candidato presidencial en 1958, Alcalde de Chihuahua en 1983 a 1986, entre otros cargos de relevancia.
Aunque fue cuestionado por las denominadas "concertacesiones" con Carlos Salinas de Gortari en el fraude electoral de 1988, nadie puede regatearle que pasó a la historia como uno de los ideólogos principales de la segunda mitad del siglo XX.
"Para luchar se necesita tener esperanza", decía un hombre querido entre los panistas que picaron piedra desde abajo y quienes en realidad sintieron su partida y agradecieron sus enseñanzas. Los demás, posaron para la foto durante su funeral.
Luis H. Álvarez era considerado un referente de la ética política dentro de Acción Nacional y no alcanzo a ver a otro panista, ni respetado ni querido, que pueda lograr el estatus de guía moral. El viejo PAN que perseguía objetivos de bien común ya es historia.
Don Luis vivió el surgimiento del PAN, las derrotas, los triunfos y hasta la división interna, y en uno de sus postulados lo advirtió: "La derrota nunca nos derrotó, que no nos derrote la victoria", como si hubiera tenido una bola de cristal respecto a lo que pasaría en años recientes.
Imagino que con su círculo más cercano lamentaba las traiciones y el estilo antidemocrático que fue anidándose en su partido; del sueño a la pesadilla: El PAN convertido en una réplica del PRI, sumergido en escándalos de corrupción, pactos de impunidad y conductas intolerantes.
El PAN dejó las movilizaciones de resistencia civil y las huelgas de hambre para amoldarse a los nuevos tiempos de campaña emulando los vicios que sus adversarios fraguaban desde el poder, aunque hay quienes consideran que los panistas superaron por mucho esas prácticas anquilosadas del PRI.
Lo dicho, son otros tiempos y Luis H. Álvarez buscó desde su trinchera con el apoyo de otro personaje central de la vida democrática del país, Manuel Gómez Morín formar una nueva ciudadanía; una pena que la ideología humanista haya quedado como solo un membrete de Acción Nacional.
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OPINIÓN
Panismo en orfandad
Patricia Estrada
Directora de noticias y conductora del noticiero de La Tropical Caliente 102.1 FM
Ex reportera de Ultranoticias, Radio Oro, Radio Tribuna y Momento Diario. Aprendizaje permanente del año 2001 a la fecha; egresada en Ciencias de la Comunicación UPAEP.
Lunes, Mayo 23, 2016