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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Docencia e inclusión

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Fernanda López Mendiolea

Es doctora en Pedagogía por la UPAEP, tiene una maestría en Educación Especial en la UPAEP y la licenciatura en Psicología por la UDLAP, donde estuvo un año de intercambio en Salamanca, España y con mención honorífica “Cum Laude”.

Es directora y fundadora de A.M.A.D. (Asesoría para el Manejo Adecuado de la Discapacidad A.C.), especialista en inclusión educativa y social de personas con discapacidad intelectual.

Actualmente es miembro del Consejo Ciudadano para las personas con discapacidad del municipio de Puebla y fue en el periodo 2014-2015 Vicepresidenta de la RIA (Red por la Infancia y la Adolescencia en Puebla).

Ha recibido reconocimientos como la mención especial otorgada por Ayuntamiento de Puebla del Premio Compromiso por la inclusión de las personas con Discapacidad “María Eugenia Antúnez Farrugia”.

Cuenta con diez años de experiencia y ha impartido talleres y conferencias a nivel nacional e internacional.

Viernes, Mayo 20, 2016

Aprovecho este espacio para mostrar mi admiración por las y los docentes y sobre todo por quienes tienen valentía y se asumen la aventura de la inclusión y reciben a estudiantes con discapacidad en sus aulas. Y digo aventura, no en sentido figurado,  realmente los maestros  de escuelas inclusivas día a día se enfrentan a retos para los que nadie les puede preparar.

El rol del maestro, se ha modificado, hoy, el mundo global hace que tenga que tener una preparación más amplia y actualizarse contantemente, para atender al alumnado, sin embargo, la tarea no es sencilla, ya que en muchas ocasiones las condiciones son difíciles, en infraestructura, en lo laboral, en lo social e incluso en lo político.

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Aún así, hay quienes siguen su vocación y por ello, la profesión de maestro es considerada una de las carreras más nobles debido a que dedican su vida a enseñarle a otros y hay quienes además abren sus salones a la inclusión.

Como he mencionado en otras ocasiones,  la inclusión no se aprende en los libros, la inclusión se vive (#ViviendoLaInclusion), los maestros que por casualidad o por convicción trabajan con estudiantes con discapacidad, en la mayoría de los casos, se dan cuenta de lo importante que es valorar los logros de cada uno de sus alumnos.

Ya que en el caso de los niños con discapacidad, cada pequeño avance requiere de muchísimo esfuerzo, y el ser partícipe de la superación y logros de una persona es lo que motiva, en este caso al maestro a  seguir trabajando.

Definitivamente la inclusión de un niño con discapacidad al sistema educativo regular no es nada fácil, es un proceso que requiere  trabajo en equipo, se necesita un grupo de apoyo bien consolidando y con mucha comunicación.

La familia, los maestros y los especialistas necesitan trabajar conjuntamente para lograr un ambiente propicio para la inclusión, es responsabilidad de todos los involucrados, no sólo de los maestros.

Los años de experiencia en este campo me han convencido que el mejor entorno para un niño con discapacidad es la escuela regular, es por eso que pido a los maestros que tengan la certeza de que los esfuerzos que realicen en pro de sus alumnos con discapacidad no sólo beneficiarán a ellos, también los demás estudiantes entenderán lo importante que es aprender a convivir y saber que cada persona tiene distintas necesidades y diferentes procesos y que eso es parte de la diversidad humana.

Es importante señalar, que de acuerdo a la Convención de los derechos humanos para de las personas con discapacidad y a las recientes reformas que el poder legislativo de México, hizo, tienen el derecho de estar incluidas en una escuela regular buscando que no sólo pertenezcan sino que además como cualquier alumno puedan desarrollar todas sus capacidades y potencialidades, recayendo la responsabilidad de llevarlo a cabo en los maestros.

Si bien se sabe que es necesario realizar un trabajo en conjunto escuela y familia, las nuevas reformas exigen que los maestros se enfrenten a estos retos sin contar con los apoyos necesarios, uno de los sentimientos más comunes que los maestros llegan a sentir cuando se les dice que tendrán a un alumno con discapacidad en su grupo, es miedo, pero no al niño incluso tampoco a la condición sino más bien al no saber qué hacer, cómo tratarlo, y a qué y cómo puede aprender.

Es en sí al simple hecho de no saber, porque en muchos casos se les ha dejado toda la responsabilidad y se ha tenido la idea de que ellos son los que deben saber  y a veces hasta hacer de todo, enfrentarse entonces al no sé qué hacer es una situación que puede provocar mucho estrés.

Por ello la información acerca de la condición del alumno, de las fortalezas y áreas de oportunidad que tiene, reitero, así como contar con un apoyo constante de un grupo de personas del que la familia es la base, brinda tranquilidad a los maestros, es importante decirles, que todos aprendemos en el camino y que sólo se necesita de voluntad para lograr acompañar a sus alumnos en el proceso de enseñanza.

Para todo este acompañamiento, existen diversas asociaciones, quienes brindan apoyo a los docentes y a las escuelas para que puedan trabajar la diversidad en el aula, para hacer de la inclusión educativa, algo posible.

Y lo es, en Puebla, existen escuelas que lo hacen, y en este sentido, he sido testigo del esfuerzo maravilloso que los maestros realizan día con día, por el derecho a la educación que tienen todas las personas y de los resultados exitosos que obtienen.

El 15 de mayo se debe celebrar la dedicación, cariño, paciencia, empeño y amor, que unas personas que eligieron ser maestros les brindan a sus alumnos, a pesar de que en muchas ocasiones no cuentan con las condiciones óptimas para poder llevar a cabo su trabajo, logran aprender con sus alumnos y sacar lo mejor de cada uno, mejorando cada día como personas y como profesionales y haciendo de la inclusión educativa una realidad.

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