Estamos a casi 21 días de elegir gobernador o gobernadora en Puebla, y es francamente preocupante la apatía de los ciudadanos de a pie, que sin militancias, tal vez con alguna que otra simpatía, o simplemente sin haber decidido un voto, se enfrentan al escepticismo de ir a las urnas en un momento en que las propuestas políticas, adolecen de esos contenidos reales que tal vez los ciudadanos esperaban escuchar de los contendientes.
En un desgaste barato de guerra sucia y sin esos ejes rectores que marquen rumbos lúcidos de campañas electorales actuales, los equipos de los candidatos punteros (Tony Gali y Blanca Alcalá) se alistan para enfrentar la guerra de las estructuras.
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Mientras unos avanzan cobijados por esa enorme estructura azul desplegada por todo el estado, los adversarios priistas empiezan a intensificar los brotes de trifulcas o revientes que se usan cuando se busca la descalificación a través de la violencia.
El escenario para el día D es preocupante en cuanto a violencia en Puebla.
El priismo no ha ocultado ni ha dejado de lado esas estrategias intimidatorias que a la vieja usanza de sus huestes del tricolor, se usan en los momentos de mayor movilización.
Utilizar a los jóvenes como carne de cañón para emprender trifulcas o enfrentamientos que no ayudan a sus candidatos, ni sirven para desvanecer preferencias de sus adversarios, es un cartucho quemado y ampliamente conocido por los operadores electorales.
Es lamentable que el viejo estilo golpeador de uno que otro diputado porro quiera disfrazarse de “mecanismos de pánico” para contrarrestar lo que llaman una elección de Estado.
Las encuestas, los escándalos y las descalificaciones son los estigmas que persiguen a esta elección poblana, donde la medición de fuerzas, estará fuera de las urnas.
Garantizar la seguridad y tranquilidad en una elección no es un reto, es una obligación.
Y es que ante la debacle que algunos partidos ya vaticinan para sus propios candidatos, empezaron a trabajar pero en pro de los llamados “brazos violentos”, donde los sectores populares tienen que entrarle a como les toque.
Es decir, la apuesta ya no la hayan en una victoria a través del voto, sino más bien en la creación previa, durante y posterior de un clima de violencia para judicializar un proceso que a todas luces empiezan a reconocer se les fue de las manos.
“Silenciosa como una sombra. Tranquila como las aguas en calma. Rápida como una serpiente. Veloz como un ciervo. Fiera como un carcayú. El hombre que teme la derrota ya ha sido derrotado. El miedo hiere más que las espadas”. George R. R. Martin
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