Pasados los festejos de la Batalla del 5 de Mayo, queda claro que el PRI nunca ha estado tan cerca de su final como ahora. No significa que vaya a desparecer como tal, sino a que presenciamos la ruptura del paradigma liberal en México, en el cual se asentó desde su origen. No está ocurriendo en el terreno histórico y en buena medida tampoco en el doctrinal, aunque pudiese parecer lo contrario. El PRI surgió por motivos eminentemente pragmáticos y la situación actual se circunscribe en el mismo ámbito. Lo que les quiero decir es que la tercera etapa del Partido se agotó y su viabilidad y existencia dependerá de cómo lo afronten. La diferencia respecto a las otras etapas radica en que vivimos los tiempos de una sucesión adelantada y el forcejeo por el poder rebasa con mucho al PRI…
Desde que la corriente liberal se impuso en México, procedió a la creación de un paradigma simbólico que se completó con el paso de los años. Incluyó una especie de ‘santoral laico’ que acabó por deformar a los verdaderos personajes liberales, al grado de extraviar al sujeto histórico en cuestión. Tres fueron los puntales, acompañados de elementos de soporte: la Batalla del 5 de Mayo y el fracaso del Segundo Imperio, la obra emblemática de Benito Juárez y la Revolución Mexicana. Dos decimonónicos y uno del siglo XX. Pronto los hechos quedaron atrás y se convirtieron en referentes ideológicos para, finalmente, transformarse en formulaciones simbólicas. En ese contexto, nació el PRI. Hasta ahora, el paradigma y sus símbolos estaban insertados en el Partido. Hoy, ya no. Se desarrolla una confrontación por el poder, expresada en una carga simbólica fracturada…
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“La rasgadura liberal…”
Andrés Manuel López Obrador se ha apoderado del juarismo y así como en su momento se decía que “el triunfo de la oposición es moralmente imposible”, el de Tabasco lo ha reinterpretado: cree que su triunfo es moralmente válido y posible. No concibe a su propuesta como ‘oposición’, sino como opción legítima desterrada del poder por la élite gobernante. Por lo tanto, no piensa en elecciones presidenciales, aunque eventualmente las haya, sino del retorno del ‘legítimo heredero’. El mensaje a la vieja guardia liberal es evidente…
No podía ser de otro modo: la Batalla del 5 de Mayo quedó en manos de don Máximo, el gobernador de Puebla. De prestarle atención a sus líneas discursivas y al juego mediático, veremos que no hace un llamado al liberalismo de antaño propiamente. Lo suyo es una reinterpretación del sentido de tan festejado enfrentamiento. El rechazo a la invasión extranjera y el desplome del Imperio de Maximiliano, ocurrido más bien por el resultado de la guerra franco-prusiana, dieron paso a la República liberal y la superación del sistema monárquico. Ante el actual fracaso de restauración del poder presidencial (monarquía sexenal), don Máximo propone la creación de un nuevo pacto republicano. De suyo, sería un acuerdo posrevolucionario…
Tampoco había margen para más: al PRI sólo le quedó el referente revolucionario. Pero no hablamos de la Revolución encabezada por Madero, sino del nacionalismo revolucionario que suplantó a los ideales maderistas. Sin embargo, incumplieron la proclamada justicia social de la revolución, cayendo en una espiral de escándalos y señalamientos por corrupción en distintos niveles y aspectos, lo que explica que haya quedado en entredicho hasta el sistema de impartición de justicia. La violencia delictiva y la impunidad son lacerantes…
No hay duda, la bandera paradigmática del liberalismo se está rasgando en tres partes. Al margen de quién triunfe, el Partido de la Revolución está liquidado. La forma en que ganó Peña Nieto en 2012 y la erosión del consenso en torno suyo, lo confirman. Es algo más que ganar o perder el poder, pues pudo sobrevivir a la alternancia de 2000. La revolución poco o nada dice al ciudadano del siglo XXI y los indicadores electorales lo registran. El futuro del PRI apunta a ganar mediante la división del voto opositor o en inaugurar su cuarta etapa. El único que parece tener la visión fundacional es Manlio Fabio Beltrones, pero el Presidente y su Grupo Compacto no le quieren dar la candidatura presidencial. En tanto no surja otra posibilidad similar, cualquier cambio tendría que ser impuesto a contrapelo. En mi opinión, intentar triunfar dividiendo a los adversarios podría funcionar un tiempo, no para siempre. Sería un camino incierto. Es más: aunque el PRI retuviese el poder en 2018, no resolvería el asunto…
“Las correas de transmisión del poder…”
Con buena parte del país padeciendo el flagelo de la corrupción, la violencia delictiva y la impunidad, no creo que el Partido en el poder pueda rehacer la base del consenso. Al menos no en el corto plazo. Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y hasta zonas que no tendrán elecciones son ‘focos rojos’ (Guerrero, por ejemplo). La elección en Tlaxcala se le ha ido complicando y no digamos la de Aguascalientes, donde el PAN le ganó mucho terreno en la Capital y área metropolitana (ahí radica la mayoría del padrón). Pero el punto delicado sigue siendo Puebla. No son elecciones concurrentes y la gubernatura será de menos de dos años. Es difícil para el PRI generar interés y el resultado se decidirá mediante choque de estructuras y redes electorales. Por lo general, en un panorama así lleva ventaja el que tiene el poder. En otras circunstancias, sería idóneo para Beltrones “echar toda la carne al asador” buscando derrotar a don Máximo. No ser del agrado del grupo presidencial, resta incentivos al sonorense. En otro plano, la maquinaria de Gali es impresionante. Si de último momento Manlio Fabio diese un zarpazo, sería síntoma de haberse echado de antemano la candidatura de 2018 en la bolsa. Apostar por ganarle al ‘gallo’ de don Máximo pasa por la derrota, en privado, de la baraja sucesoria del Presidente. Las tres cartas principales de Peña Nieto en este momento son: Osorio Chong, Eruviel y Rosario Robles…
En el plano internacional, el escenario es difícil para el Presidente. Los medios de comunicación en Estados Unidos y la UE dan cuenta del jaloneo alrededor del caso del ‘Chapo’, recientemente mudado de prisión. Todos, incluyendo rusos, sostienen que la extradición a Estados Unidos implicaría un pacto del ‘Chapo’ para purgar pocos años a cambio de información. Asimismo, se avecina la elección en Estados Unidos. De resultar Trump presidente, el choque sería frontal. Si fuese Hilary Clinton, les recuerdo que recién le advirtió a Peña Nieto que debe respetar los derechos humanos…
Falta ver si Mancera se consolida como vertiente ‘constituyente’ y las posibilidades de Cuauhtémoc Cárdenas desde la perspectiva fundacional ciudadana. ‘El Bronco’ se mantiene a medio camino entre grupos liberales y el pragmatismo independiente. Impulsado por una rama del otrora Grupo Atlacomulco ligado a empresarios, no ha podido retomar el camino luego de la vapuleada recibida…
Margarita Zavala va por una nueva alternancia en la Presidencia, retomando las raíces maderistas del PAN. La versión de que el PAN es ajeno a la Revolución no se sostiene históricamente. En su fundación estuvieron zapatistas y maderistas. Pero enfrenta el problema de que el ideario original de la Revolución mexicana, surgido de ambos grupos, ha sido superado. En todo caso, sería un ideal democrático. Por eso lo mezcla con propuestas de la democracia participativa. Las encuestas indican que no le han hecho mella los señalamientos por las decisiones de Calderón al confrontarse con la delincuencia organizada. Es la opción más importante fuera del espectro liberal y no faltan los que tratan de potenciarla para que choque frontalmente con don Máximo. Su estrategia mediática ha sido oportuna: vean el suplemento de Milenio sobre el Día de las Madres y la encontrarán en portada junto a Mariana ‘Barby’ Juárez…
De un modo u otro, los principales proyectos rumbo al 2018 tienen algo de viable y algo de obsoleto. Lo paradójico es que la tercera etapa del PRI ronde su final estando en el poder, cuando muchos auguraban en 2000 que perder la Presidencia anunciaba su etapa terminal. ¿Inaugurará su cuarta etapa o se sentará a esperar pacientemente la debacle? De ser lo primero, ¿de la mano de quién lo hará? Si fuese lo segundo, ¿será refundado desde afuera por don Máximo o López Obrador? ¿Sucumbirá a manos de Margarita? En el medio intelectual, también hay una confrontación, aunque disimulada. Tan es cierta la rasgadura liberal que los partidarios del régimen evitan escribir o hablar de Juárez o de la Batalla del 5 de Mayo. Los sustituyen por expresiones como ‘los liberales’ y ‘el Segundo Imperio’. La lucha simbólica es fuerte. Hay otra vertiente abocada a revalorar la vida y obra de Porfirio Díaz, que fuera pieza clave en lo ocurrido en Puebla. Mediáticamente se intentó posicionar el 5 de Mayo borrando toda referencia a don Máximo en lo nacional. El juarismo es el que ha perdido mucho espacio, quedando supeditado a los sucesos poblanos. Vamos hacia una sucesión presidencial altamente compleja…
Hasta entonces…
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