Este es el año del Bicentenario del Periquillo Sarniento, obra literaria del insigne periodista, pilar fundacional del periodismo mexicano; Don José Joaquín Fernández de Lizardi, quien fue precursor de la libertad de expresión por la que tuvo que enfrentar al Virrey Juan Ruíz de Apodaca, en los años de la lucha de Independencia.
En el ejercicio de la libre expresión sufrió la represión que lo llevaría en diversas ocasiones a prisión, además de castigos severos por su empecinamiento de revelar la verdad social sin que jamás claudicara.
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Fernández de Lizardi nació en Tepozotlán, Estado de México el 15 de noviembre de 1776 y murió en la Ciudad de México el 21 de junio de 1827. Su obra como periodista es valiosa por su copiosa diversidad entre la que destaca su periódico: El Pensador Mexicano. Además publicó otros diez periódicos, entre 1812 y 1827, y solamente en el periodo comprendido de 1811 a 1824 llegó a escribir ciento noventa y cuatro folletos; a los que se refería como 'papeluchos' y 'boberas
El decreto de la libertad de imprenta había sido promulgado desde 1810, sin embargo, las autoridades virreinales retrasaron su aplicación dos años en México, También en 1812 fue proclamada la Constitución de la Monarquía Española, el 19 de marzo; jurada en México ,hasta el 30 de octubre del mismo año. Fernández de Lizardi dedicó los dos primeros números de su periódico El Pensador Mexicano a aplaudir la libertad de imprenta;
Se conmemora de manera especial el Bicentenario de la obra literaria más trascendente de Lizardi: El Periquillo Sarniento, convertida al correr del tiempo en uno de los clásicos literario y obligada referencia cuando se desea conocer la complejidad de la sociedad mexicana de fines de la Colonia, donde se liga una reflexión sobre el “ser” de lo mexicano.
Se apela a su capacidad para “retratar” costumbres, lenguajes y tipos populares, para colocarlo como pieza clave en el engranaje de la rueda de nuestra identidad nacional.
El “Periquillo Sarniento” es la primera novela de la América española, portadora de los heraldos de la modernidad en ella se retrata la sociedad de la época que tan difícil como imposible había sido describir en los derechos ciudadanos de la Constitución de Cádiz.
La obra que hoy recordamos, es una escritura picaresca con fines didácticos y moralizantes donde se liga a valores de orden jerárquico, canon eclesiástico, o bien correspondería al ímpetu de la nueva sociedad que ya se advierte.
Lo interesante es situar el Periquillo con su discurso adyacente, la de la crítica del poder, más en sentido hacia adelante, hacia la sociedad que emerge, que como recuento de aquella que fenece, los riesgos del afianzamiento, como lamentablemente ocurrió, de ese poder avasallador que se expresa contumaz en el ámbito de la aplicación de las leyes.
Hoy que la Ciudad que hizo y quiso, se encuentra columbrando un nuevo orden político en las ideas de un nuevo constituyente, conviene revisar la obra magistral del Padre del periodismo libre de México, y rescatar de la memoria transmitida, el sortilegio de su Constitución para una República Imaginaria, una obra concebida en forma de diálogo entre el Payo y el Sacristán.
¿Hasta dónde los diseñadores del nuevo modelo constitucional de la Ciudad de México dimensionaron la voz crítica y racional de Lizardi, como el Primer Constituyente de nuestra Ciudad? No se advierte aún huella alguna de reconocimiento, en cambio los poderes y los partidos abrazaron sitiales como dueños de majestad
Por eso : hay que leer a Fernández de Lizardi.
Lizardi es hombre actual, a la vez que Bicentenario, es la razón, sentimiento, relato periodístico y crónica parlamentaria que no fenece, es el discurrir de todos quienes de alguna manera hacemos la voz del Congreso y la transmitimos en su amplitud nacional. Porque la crónica del Congreso que aquí ustedes elaboran y difunden, es el relato de la lucha de las ideas, en tanto la crónica política es la difusión de la lucha entre los hombres por el poder.
El Pensador Mexicano nos llama a mantener la alerta, no olvidar a los periodistas asesinados en nombre del combate al narcotráfico, a no aceptar que el recurso de incriminar la labor del informador sea pretexto para el relevo de la investigación y castigo a los culpables.
Seguir luchando diariamente por la libertad de prensa, desde el más modesto periódico de provincia que sufre hostigamiento, sí como el ataque, amenaza y agresión homicida contra cualquier compañero es nuestro deber defenderlo sin tregua.
Palabras pronunciadas en el Recinto Legislativo
Acto de conmemoración bicentenaria del “Periquillo Sarniento”
27 de abril de 2016