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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Publicidad y no debates

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Fidencio Aguilar Víquez

Es Doctor en Filosofía por la Universidad Panamericana. Autor de numerosos artículos especializados y periodísticos, así como de varios libros. Actualmente colabora en el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV).

Jueves, Abril 28, 2016

El mayor error es sucumbir al abatimiento;

todos los demás errores pueden repararse,

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éste no. Confucio (551-478/9 a. C.)

Me gusta mucho, ahora que la releo, Hannah Arendt, sobre todo esa premisa fundamental de la política: contar con el otro, el distinto, el que no piensa, ni siente, ni quiere lo mismo que yo y que, incluso, me ha declarado abiertamente que soy su enemigo político y que no descansará hasta borrar de la política toda incidencia mía. Eso es verdadero pluralismo. Obliga a los políticos a ser pensantes, a argumentar, a convencer y a negociar en el buen sentido, para lograr acuerdos, concensos y lograr avances en beneficio del bien común y no personal.

En La condición humana, desde el inicio, Arendt señala que la política es la plenitud humana, la verdadera educación, precisamente por el descubrimiento del otro y el aprendizaje de contar con él. Y más: que no hay que confundir la política con los propios intereses. La política es el conjunto y el arreglo de los intereses públicos, colectivos, y no el de las pretensiones privadas, como parece que ocurre en toda política que vemos y tocamos cotidianamente, más ahora que hay campaña política en un proceso electoral.

Ese proceso electoral nos muestra con harta frecuencia que estamos en medio de esa fusión y confusión de los intereses privados como si fueran públicos: no sólo esa confusión, sino la exclusión sistemática: los otros no cuentan, y no sólo eso, sino que además de anular, puedo hacer escarnio y discriminación de ellos. Sólo yo, luego yo y al último yo. Todo parece ser así, dada esa terrible sensación de la publicidad pagada y de medios que muestran a todas luces sus billeteras abultadas. En suma, el  "yoyismo"que todo lo controla.

Hoy, por ejemplo, según voces del personal que arreglaba el local del ente electoral, estará Lorenzo Córdova en el OPLE poblano. Ignoro cuál será la agenda que abordará, pero cabría la pregunta de si viene a decirles a los consejeros (o a la contumaz mayoría) que guarden la formas (al menos, ellos, en el INE, así lo hicieron). Ello sería una muestra de que no debe confundirse lo público con lo privado, el interés político con el interés privado, el interés económico (que por mucho que quiera, no deja de ser privado en su naturaleza, Aristóteles et Arendt dixerunt).

El otro tema, o entre otros temas, está el asunto, por obra y gracia de la ley electoral, de quien la diseñó, la autorizó, la ordenó y/o la aprobó, es el asunto del debate famoso entre los candidatos a la gubernatura. Antes de que se aprobara la ley vigente, la anterior hablaba de debates, así, en plural. Gracias a ello, en el 2010, tres consejeros electorales planteaban, pedían y exigían, que se cumpliera esa disposición legal y que, al menos, hubiera dos debates. La mayoría de aquel entonces se impuso y sólo hubo un debate. Sólo que, como se dice en el argot popular: el que las hace no las consiente. El que ayer pedía más de un debate, o los que ayer pedían más debates, hoy, con bombo y platillo, luego de haber diseñado un dispositivo legal para no modificar según exigían antes, no sólo no quieren más de un debate, sino que ni siquiera quieren debatir, o condicionan su participación con la peregrina idea de que “no quieren ataques o emboscadas a su candidato”. Ironía de la vida electoral. Puebla no está preparada para los debates, sino, como planteó el CCE, para puras “propuestas”.

Ahí es donde el epigrama de Confucio tiene sentido: aun así, hay que caminar, paso a paso, hacia una democracia donde el ritmo lo ponga la sociedad y no una entidad que no puede cobrar fisonomía propia.

En suma, no debates y sí mucha publicidad, carretadas de anuncios, de espectaculares, al fin y al cabo éstos sustituirán la discusión, el contraste, la réplica y la contrarréplica, y¿ dónde queda la sociedad pensante?, Por cierto, uno de esos espectaculares colocados en la Recta hacia Cholula, a favor del candidato multicolor, con frases enteramente racistas quiere “contrastar”: ¿prefieres un poblano para los poblanos o una tlaxcalteca? ¡Como si todo aquél que no haya nacido aquí y venga de otro lugar no aporte igual o más que los innatos aquí! No es el nacimiento lo que define el carácter, el talante y el talento de una persona, sino sus ideas, sus sentimientos y, sobre todo, sus decisiones y acciones. De verdad que esas muestras de desprecio no hacen más que darle un rostro infame a la política: el no contar con el otro, con los otros, con los demás; el negarse a la discusión, al debate, al cuestionamiento, a la crítica.

A pesar de todo lo anterior, no debemos desanimarnos ni abatirnos, hay una gran mayoría, una gran energía de muchos poblanos y de muchos no poblanos que aportan a Puebla, trabajan por ella y la quieren como se quiere a una patria. Eso es más que la publicidad. Y eso tiene mayor peso para el presente y para las generaciones futuras.

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