Esta semana participé en la Reunión Regional de América Latina y el Caribe rumbo a Hábitat III, que se celebró en la ciudad de Toluca. Allí se sentaron las bases para detectar y comenzar a corregir los innumerables problemas de las metrópolis que, en un ejemplo muy visual, tienen de un lado de la calle a las zonas residenciales más exclusivas mientras que del otro se ubican los cinturones de miseria.
Pero estos significativos pasos que se han dado a favor de la equidad, la inclusión y el fortalecimiento del Derecho a la Ciudad nunca podrán concretarse si no se cuenta con un marco normativo que cumplamos todos y que establezca metas y plazos comunes que den celeridad a las propuestas que hoy se discuten en Toluca.
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Durante la Reunión Regional, expuse los avances que hemos tenido en Puebla y las propuestas que, en mi carácter de Presidente de la Comisión de Asuntos Metropolitanos del Congreso del Estado, y Coordinador del Grupo de Parlamentarios Poblanos por el Hábitat, he proyectado en la tribuna para que nuestra entidad se convierta en uno de los grandes pilares que sostendrán el proceso de reducción de desigualdades e inclusión de los más desfavorecidos al desarrollo urbano en la megalópolis.
De esta forma, junto con el CNJUR y ONU Hábitat México, hemos trabajado para destacar la importancia del marco legal en el desarrollo urbano sostenible del continente. Es preciso destacar que Hábitat III no significó un Acuerdo Vinculante en términos de Derecho Internacional, es decir, que no indica obligatoriedad a los países que intervengan en la misma.
Por lo anterior, ante legisladores de todo el continente realicé un planteamiento para motivar el inicio de un proceso de análisis y debate con el fin de proponer la creación de un Instrumento Internacional Vinculante en materia urbana para Latinoamérica.
Considero que este Instrumento Internacional Vinculante debe establecer los conceptos y principios comunes para el reconocimiento, garantía y respeto de los Derechos Humanos que conforman el Derecho a la Ciudad, además de marcar las regulaciones necesarias para la expedición de legislaciones locales con visión integral del territorio.
De esta manera, Hábitat III puede ser la oportunidad de generar un nuevo derecho urbanístico latinoamericano a partir de Acuerdos Vinculantes que fortalezcan al Ciudadano para hacer Ciudad.
Al término de la Reunión Regional rumbo a Hábitat III, se acordó fortalecer el programa ONU-Hábitat al dotarlo de mandato y recursos adecuados para trabajar eficaz y coordinadamente, así como ampliar las oportunidades de cooperación internacional y la movilización de recursos financieros.
Es así como los derechos humanos a la vivienda, el transporte y las vialidades dignas se han convertido en el reto de todos nosotros, desde nuestros países, nuestras ciudades, que debemos afrontar con decisión y compromiso. De nada servirá que celebremos Hábitat III o Hábitat X si no existe esa meta común que solo un marco normativo nos permitirá alcanzar.