Cuando escucho a Blanca Alcalá, candidata del PRI a la mini gubernatura del Estado de Puebla, me remonto años atrás, cuando también andaba en campaña política en pos de la presidencia municipal de la Angelópolis. El mismo estilo, las mismas propuestas y los mismos compromisos. Ganó la contienda electoral a la alcaldía, cumplió a medias y dejó muchos pendientes que ahora la ciudadanía poblana le reclama.
Ahora, en su caminar por barrios, colonias y juntas auxiliares de la ciudad de Puebla, la candidata priista lleva, como fardo en su espalda, las promesas incumplidas. Los poblanos tienen memoria y en cada momento y a la menor oportunidad, le reclaman compromisos que hizo como candidata y no cumplió como presidenta municipal.
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Las obras materiales “estelares” de Alcalá Ruiz durante su trienio: El mercado de Sabores, -a punto de convertirse en “elefante blanco”-, la laguna de Chapulco, -luce sucia y abandonada-, construcción de ciclo pistas y banquetas con guías para invidentes, que en realidad no son utilizadas por los débiles visuales, redujo espacios para el flujo vehicular, colocó postecillos que a la fecha están destruidos y remodeló el Paseo Bravo con cuantiosa inversión. Nada de que presumir.
La carismática y fotogénica candidata priista, en los pocos días de campaña por la geopolítica poblana ha realizado 37 propuestas, que dice que en caso de ganar las cumplirá. Habrá que darle el beneficio de la duda.
No da importancia a los señalamientos sobre sus escándalos patrimoniales, al nepotismo que practica y al desinterés de los delegados y funcionarios federales por apoyar su campaña. Ella continúa prácticamente sola su caminar, pero eso sí, con menos tranquilidad y más sobre saltos.
No hay nada novedoso en su campaña, ni se otea a lo lejos de los escenarios políticos, hechos espectaculares que prendan su campaña. Hasta el momento las agresiones han sido tolerables, al menos por parte de la candidata priista, porque por parte de los adversarios de enfrente, -panistas-, ha llovido candela pura, principalmente de parte del conflictivo Javier Lozano Alarcón quien a la primera provocación sale a los medios de comunicación a denostar y hasta insultar. Es su estilo y para ello se comprometió como buen fajador, lo malo es que cuando pierde, como en el asunto de Manuel Bartlett Díaz, no paga.
Los poblanos aún esperan escuchar de Alcalá Ruiz, señalamientos críticos sobre casos de corrupción y excesos del morenovallismo. ¿Será que están velando armas y solo esperan el tiempo de los debates…?
LA RUMOROSA
¡QUE PENA…! – El morenovallismo es: “farol de la calle y obscuridad de su casa”. Lo que sucede en la mayor parte de las agencias del Ministerio Público del fuero común, es verdaderamente patético. Para presentar una denuncia, el quejoso debe de llevar al menos 50 hojas de papel bond para que se levante su acta y tomar fotografías de los domicilios o negocios, donde se haya cometido el robo. Además, los agentes ministeriales adscritos al MP, recomiendan a los afectados, cuyos hurtos han sido recurrentes, contraten a personas, principalmente del medio rural y los armen para ahuyentar a los ladrones, porque perros y fortificadas cerraduras ya no son suficientes para detener el embate de la delincuencia. ¿Víctor Carrancá, Fiscal General, sabrá sobre esta penosa situación…? En caso de tener conocimiento y no actuar, estaría avalando los excesos del Gobierno del Estado que gasta mucho en otros rubros y no en dotar de lo necesario al personal para la impartición de justicia… ¿SERA…? Las malas lenguas aseguran que el ex Secretario General de Gobierno en los inicios de la administración morenovallista, Fernando Manzanilla Prieto, cobra como asesor de José Juan Espinosa Torres, Presidente Municipal de San Pedro Cholula. Dicen que es allí donde el familiar del mandatario estatal encontró oxigeno económico. El alcalde cholulteca debe admitir o desmentir el trascendido. SALUCITA DE LA BUENA.
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