A veces el país se parece a un río que uno contempla desde la orilla: corren en la superficie las aguas mansas, pero abajo la corriente es turbulenta y arrasadora.
del río a lo que pasa entre la gente de esta nación.
Más artículos del autor
Dígalo si no los hechos de la cotidianeidad. Una fiesta fenomenal de la élite del poder en la casa de Diego Fernández, donde chocan copas y vientres de la plutocracia mexicana. Donde cruzan brindis banqueros y ex presidentes, cardenales y políticos encumbrados, empresarios de los medios y opinócratas a modo, todos aquellos que forman la nata del poder mexicano.
El sarao reúne a lo más representativo de los que han llevado al país al punto donde está, mediante robos y componendas, simulaciones y complicidades, nepotismo, corrupción e impunidad. Supuestos adversarios se sientan a la misma mesa y disfrutan un país al que juzgan patrimonio suyo y que se resisten a dejar de tener bajo poderosas ataduras.
Más de cincuenta millones de mexicanos pobres y en pobreza extrema no están en el banquete del poder. Para los comensales ese México no existe, o es el trampolín que les sirve para encumbrarse ininterrumpidamente.
En otra parte de la escena está Humberto Moreira, el creso ex gobernador de Coahuila, que al quedar libre en España merced a los buenos oficios del gobierno mexicano, que paga con los impuestos de usted, alardea cinismo, poder y venganza. Truena contra los medios mexicanos y españoles y se regodea otra vez en la coraza de poder que le refrenda la federación. Los acusa de daño moral y lesionar su imagen. Sí, seguramente levantada con un recogedor de un estercolero…
Por aquí cerca el sátrapa de Veracruz. Duarte, el de la prominente barriga y más robusta que ésta la costra de cinismo. Impune y más que impune al paso de los días. A sus pies un estado saqueado por él y una cáfila de rufianes; encabezando la lista de los gobernadores más endeudados; con sangre en las manos por la represión y muerte de decenas de periodistas y líderes sociales.
Ejemplo vivo del cinismo contemporáneo, desvergüenza de la que hace poco hacía alarde, ufanándose de ser amigo y protegido del presidente Peña. Y el mandatario no lo ha desmentido ni con el pétalo de un boletín de prensa.
Luego el discurso del presidente ante el sector privado, señalando que en ese ámbito también se da la corrupción, y lo hace sin el menor rubor, con el mayúsculo candor. Obvio, sin duda a todos los presentes les pasó por la cabeza la fastuosa “Casa Blanca” y las demás residencias de los conspicuos miembros del gabinete, …con el fiel Virgilio cumpliendo su deber de tapadera.
En otro punto la inefable Elba Esther, sancionada por la prisión con olor a castigo personal, víctima ahora de la vida misma. Cruel que es la naturaleza, ahora le cobra en casa propia cercenándole el brazo ejecutor de sus operaciones sindicales y políticas sin miramiento alguno. La familia hubo de correr vergonzosamente a los dos acólitos (del sindicato magisterial y del PANAL) de la escena funeraria. La banda se desarticula por obra y gracia del poder superior…de Los Pinos, claro.
Y ella, prepara las maletas para regresar a casa a cumplir su “condena” dorada, porque la justicia mexicana tiene un precio para el mejor postor.
El espíritu de clase y la argamasa de camarilla conforman un cuerpo donde bien se combinan los cinismos de Salinas y Calderón, de Diego y Slim; las inconmensurables ambiciones de Martha Sahagún y Elba Esther; Navarrete y sus demás colegas perredistas portan los ciriales, y la piadosa bendición del cardenal Norberto Rivera conjura los demonios y ruega por la salvación de estas piadosas almas, que con carísimas viandas y alipuses certifican la bonanza del país y hacen votos por la prolongación de este orden divino per sécula seculorum.
Cómo estarán las cosas que hasta don Armando Fuentes Aguirre (“Catón”), censura acremente este aquelarre y destaca, que la ausencia de López Obrador de un cenáculo como este, marca una clara diferencia entre uno y otros, y augura por ello que el líder de Morena, con todos sus yerros, representa al otro México y al otro porvenir.
¡Y hasta Ciro Gómez Leyva!, de la corriente afín al anterior analista, aporta elementos suficientes para señalar que estos signos no hacen sino marcar la distancia entre los dos modelos de país y anticipar que, la plutocracia, con comilonas y reagrupamientos como el referido, le pavimentan firmemente a Andrés Manuel el camino a la presidencia en el 2018.
LIBRO.- A los gentiles lectores que me han preguntado, informo que ya está mi nuevo libro, “DICHOS Y REFRANES DISFRAZADOS”, en el puesto de periódicos de Doña Mago, en el portal, frente al Salón de Protocolo.