Esta semana los usuarios de las redes sociales pudimos ser invitados de ojo a la fiesta que se auto celebró Diego Fernández de Cevallos en una de sus tantas propiedades, obtenidas todas al amparo del poder de los cargos públicos que ejerció, y que reunió a una gama de personajes despreciables para la gran mayoría de los mexicanos.
La filmación de Xóchitl Gálvez, nos permitió ver reunida a gente que presume ser "independiente" dígase Jorge Castañeda, o de la "izquierda" colaboracionista como Carlos Navarrete, quien confesó sin habérselo solicitado su sentir de culpabilidad al manifestar estar portándose bien, o a Felipe Calderón abrazados de los a Salinas de Gortari, o a empresarios beneficiados por el sistema como Carlos Slim y Olegario Vázquez Raña.
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Quedando despojados así de toda duda que pudiéramos tener acerca del pequeño círculo de personajes que conforman la oligarquía propietaria de México.
Desde luego la respuesta pública no se hizo esperar, y los comentarios variaron de la indignación al desprecio, sin faltar el "cotorreo" de jóvenes cuyo interés está lejano de los problemas sociales como resultado de la enajenación televisiva y de las experiencias nada estimulantes que enfrentan en su cotidianidad.
En sentido opuesto a esta reacción popular, emergieron las voces en defensa del derecho a la privacidad de los festivos participantes, convocando a la "tolerancia", "buen juicio", "liberalidad", pretendiendo que toda mentira de los susodichos, pase a segundo plano y olvidemos las fingidas desavenencias públicas, y aparentes discordancias ideológicas con el objeto de vendernos la idea de que en este país sus habitantes tienen la "libertad" de escoger la alternativa mejor presentándose ellos mismos como la única opción...¡vaya cinismo y descaro!
Y siguiendo el mismo formato de la mencionada fiesta, pero ahora en Puebla, nos enfrentamos a un proceso electoral donde los protagonistas principales están conformados por personajes que hoy son panistas pero que fueron priistas, priistas que apoyan a panistas, perredistas que colaboran con panistas y viceversa, ecologistas que son ex-priistas, panalistas que son panistas pero salieron del pri, petistas que se convierten en panistas... ¡vaya menjurje!
No cabe duda que este proceso es fiesta exclusiva de los políticos regionales, a la cual no estamos invitados los ciudadanos comunes, y estos personajes pretenden seguir gobernando a nuestro país... ¿cómo votar por algo así?