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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La confrontación autoritaria…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Marzo 14, 2016

Partidarios y críticos de Donald Trump enfrentándose dentro y fuera del lugar donde se iba a presentar en Chicago, lo que condujo a cancelar el acto de campaña. Un individuo irrumpiendo en el escenario en Dayton, Ohio, con la oportuna intervención de agentes del Servicio Secreto. Forcejeo de los bandos en pugna en Kansas, Misuri, donde la policía tuvo que imponerse. Todo eso sólo el viernes y sábado. Sin duda Trump es un autoritario, pero presentarlo como un émulo de Hitler nos distrae de lo que está en juego en el escenario global. Donald Trump no es el primero, pero simboliza el surgimiento de un tipo de autoritarismo distinto del que se aprecia en perspectiva histórica…

Trump despierta pasiones encontradas. Una visión superficial podría hacernos creer que es una mezcla de personalidad y experiencia empresarial. Sin negar lo anterior, lo cierto es que se trata de una estrategia calculada…

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“Las dos caras del autoritarismo…”         

Como lo hemos abordado en otras entregas, hay una confrontación entre el populismo autoritario y el autoritarismo tecnocrático. Algunos consideran al populismo como parte de la historia y cultura de Latinoamérica. Pero hay ejemplos en Europa, Oriente, África y Asia, al grado de constituir la única forma de hacer política. Es tan difuso que convive con distintas ideologías, aunque de unos años a la fecha a las izquierdas les ha dado por identificarse en exclusiva con él…

El populismo autoritario posee un carácter histórico, aunque sea una visión falsificada. Se legitima considerando al líder como la voz del pueblo y adhiriéndose a un proyecto. Frente a la globalización, el populismo se aferra al pasado…

La era global trajo aparejados retos que ponen en riesgo la viabilidad del populismo autoritario. O detiene el reloj o evoluciona. Es tan ambiguo que engloba a izquierdas contrapuestas. El fin de la lucha bipolar, la quiebra del Estado nacional y la superación de las clases sociales, lo cuestionan. La protesta por malos resultados lo prueba. Frente a ello, el autoritarismo tecnocrático quiere ser la opción y Trump es pieza clave…

La confrontación es geoestratégica. En América, el autoritarismo tecnocrático busca asentarse en la Casa Blanca y desde el Norte liderar la oleada continental y global…

“La nostalgia del pasado inmediato…”

El autoritarismo tecnocrático es ‘ahistórico’. Pretende ser inmune al tiempo, libre de la tradición y configurador e hilo conductor del futuro. No se declara ‘único intérprete del sentir del pueblo’, mucho menos se legitima con un proyecto ideológico. Trump se enfoca al ciudadano como individuo, propone una legitimidad basada en el pragmatismo de los resultados y por ‘pasado’ entiende la gloria reciente del poderío norteamericano. No desea remontarse a un origen mítico, como hizo la Modernidad, pues Estados Unidos se convirtió en potencia a partir de la Segunda Guerra Mundial. Va en pos del pasado inmediato y su discurso le ‘recuerda’ a los norteamericanos lo que recién fueron…

En los cartelones de sus seguidores se lee: “Trump haz a América grande otra vez”. Es la nostalgia del pasado inmediato, no de la Historia. Trump considera liquidada la teoría de la justicia de John Rawls y la del Estado mínimo de Robert Nozick. No quiere un ‘acuerdo inicial’ basado en la justicia y el ‘Estado’ norteamericano se ha ‘achicado’ demasiado en el escenario global como para mermarlo en casa. Esto nos da una idea del objetivo geoestratégico de Trump. Zbigniew Brzezinski anticipó que Estados Unidos, en cuanto potencia vencedora de la URSS, caería en la paradoja de no poder regir unilateralmente al mundo. Se formarían ‘archipiélagos de poder’ que le obligarían a consensar. Luego agregó que Estados Unidos debía decidir entre dominar o liderar. Trump cree que es posible recuperar lo primero…

Trump habla al elector de ‘peligros’ que acechan: la migración (con dedicatoria a México) y sus secuelas (narcotráfico, desempleo). Esto lo ha potenciado y explica las adhesiones de afroamericanos. Llevan años disputando empleos con ellos. Cae en contradicciones pero no le importa. Se enfoca a ‘vencer al enemigo’. El punto de unión con Hitler es el autoritarismo, no el nazismo, quien anhelaba el pasado glorioso del Reich pero en perspectiva histórica. Ahí reside una de las diferencias más notables…

Hitler llevaba la impronta de un origen fundacional traicionado. Trump no tiene como referente a los ‘Padres peregrinos’. El autoritarismo tecnocrático tiene simpatía por los utopistas de la sociedad racional, y la actitud de avizorar el futuro y realizarlo. Trae implícita la idea de que lo propuesto sobre todo por James Harrington puso las bases del poderío norteamericano y que es posible recuperarlo reinterpretándolo, antes que se vaya para siempre. Resulta seductor para los jóvenes que han llegado a la vida profesional cuando el esplendor se opacó…

Junto con su círculo cercano, piensa que el populismo autoritario es cosa del pasado. Ya no encaja en la política ni en el sistema económico-financiero global. Hilary Clinton coincide con Brzezinski, mientras Trump piensa que a los líderes populistas hay que pegarles frontalmente y echarlos del poder. No quiere una América cercana sino dominada, aunque deba construir murallas. Pese a todo, adopta la estrategia chavista de alta polarización para ganar. Sabe que viene de atrás y que las medidas audaces de Obama le ganaron puntos, siendo Hilary la que podría capitalizarlos. No está loco. Es un megalómano, como dice Krauze, pero su plan es deliberado: Crispar para obligar al deslinde y ganar seguidores. Hilary Clinton representa la imagen de justicia y apertura hacia las mujeres, más en sintonía con las ideas de Ralws y la igualdad de resultados. Para Trump, la clave del futuro no está en poner a una mujer en la Casa Blanca, sino en recuperar lo que fueron apenas ayer…

“Los tres contendientes…”

Muchos están inquietos porque, de ganar Trump, su actitud autoritaria conduciría a un endurecimiento de su país en el ámbito internacional. El autoritarismo se fortalece porque enfrente tiene a una sociedad harta de los problemas que le aquejan. En algunos países como México, los satisfechos con la democracia oscilan entre el 20 y el 30%, mientras en Brasil, Chile y Venezuela, por citar algunos, hay una crisis de credibilidad que afecta a las instituciones. Precisamente la bancarrota política es aprovechada por políticos duros que prometen resolver las cosas. En el caso de Venezuela, el ala dura del chavismo busca entronizarse aunque tenga que sacrificar a Maduro…

Es interesante comparar a España y Chile. En realidad Pablo Iglesias se ha plantado ante Pedro Sánchez con dos propuestas: en la mano derecha tiene la relativa a reformas y espacios en el gobierno, empezando por la vicepresidencia más importante; en la otra, las reformas mediante movilizaciones en las calles. En Chile, Izquierda Autónoma quiere la ruta directa a las calles, como la protesta estudiantil en 2011. En un intento por remontar, Michelle Bachelet recuerda la trágica muerte de su padre, con el deseo de que las izquierdas se le sumen. En ambos casos, los sectores más izquierdistas quieren les entreguen el poder y legitimarse en futuras elecciones. En Iglesias es muy evidente: lo que pide implica controlar el poder de facto. De tal modo que de ser Sánchez presidente, lo sea sólo de nombre. Tendría el control en lo que se fortalece y hace un lado al socialista. Sánchez y Albert Rivera apuntan a que el PP se desgaste de haber otras elecciones. Hay toda una guerra de propaganda y torpedeo de encuestas…

En Brasil, Dilma no logra superar los escándalos de Lula, que dijo respondería mediante movilizaciones callejeras. Es la misma actitud de Izquierda Autónoma, pero se ha revertido y es la ciudadanía, harta de los desatinos de gobierno, la que salió a la calle exigiendo la renuncia de Dilma. En Venezuela, la situación del chavismo se ha agravado. Por si no bastase con la oleada de crímenes y asaltos, y el desabasto, los ciudadanos se decantan por la destitución de Nicolás Maduro, firmando la petición de revocatorio. En algunos lugares, la pérdida de control en seguridad pública es total, quedando la ciudadanía a merced de la delincuencia y de las autoridades corruptas. No creo que asumir la presidencia de UNASUR, hoy en manos de Uruguay, ayude en algo al chavismo. Lo que resulta peligroso es la idea de confrontarse con Colombia y la información vertida por la televisora Caracol es un duro golpe: La Constitución de dicho país considera como nacional a todo aquel cuyo padre o madre sea colombiano y la madre de Nicolás lo es. La de Venezuela, exige que el presidente sea sólo venezolano. Maduro se tambalea en el poder…

Globalmente hay una confrontación entre tres contendientes, cada uno aglutinando diversas corrientes: el populismo autoritario, el autoritarismo tecnocrático y la vertiente de la participación democrática…

“La otra confrontación…”

De ganar Trump, sería una mala noticia para varios de los que aspiran a la Presidencia de México en 2018. El idóneo sería Videgaray pero su posición mediática es insuficiente. Aunque por vía del autoritarismo Andrés Manuel López Obrador tendría margen, su fascinación por el populismo le llevaría a polarizarse con Trump. Buena parte de la élite política y empresarial de Estados Unidos tienen los ojos puestos en el gobernador de Puebla como alternativa al populismo. Aquí se insertan las relaciones que los Hank y los Del Mazo han tejido con él. Si el PRI fuese desfondado, tanto por el tabasqueño como por el debilitamiento de Peña Nieto, don Máximo estaría en condiciones de aglutinar a muchos en una alianza transpartidista. Sobre todo, sopesan el cambio geopolítico en la Capital (del centro novohispano al CIS) que implica una visión de futuro global…

Un eventual triunfo de Hilary Clinton pondría en aprietos a todos los del PRI, porque se valorarían las posibilidades de Rosario Robles para aprovechar la lógica oleada femenina que se produciría en otros países. De paso, ella podría fracturar a la izquierda en torno a MORENA y atraer al PDR. Los partidarios de Margarita Zavala ya maniobran para empatar con Hilary y desplazar a don Máximo dentro del PAN. El riesgo estriba en que el panismo tradicional tienda a identificar a Trump con el ‘mal’ y a Clinton con el ‘bien’, lo que de facto conduciría al maniqueísmo. Competir con dos mujeres a la vez ha inquietado al círculo íntimo de López Obrador…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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