En apariencia mejor elemento no pudieron conseguir los Panistas y sus aliados para denostar y posicionarse en la precampaña electoral; se trata de Javier Lozano Alarcón, a quienes algunos califican como el Donald Trump poblano, hombre de vivaz pensamiento, facilidad de palabra y marcada inclinación por la extrema derecha. Las carencias de Antonio Gali Fayad para ejercer defensa atacando serán subsanadas por el senador sin licencia Javier Lozano Alarcón, a quien no se le pudo presentar inmejorable ocasión para hacer su propia campaña, ligada ésta a sus futuras aspiraciones personales, es decir, la maxi gobernatura del estado.
La piedra en las zapatillas de Blanca Alcalá Ruiz, se llama Mario Plutarco Marín Torres, sin embargo, siendo el ex gobernador uno de los principales proveedores de zapatillas de doña Blanca, es claro que jamás negará su amistad con el leal priista al que sabido es el propio doctor Rafael Moreno Valle Rosas le procuró su resurgimiento. Ciertamente múltiples son las acusaciones con o sin sustento legal que pesan contra el mandatario poblano, sin embargo ninguna debidamente estructurada ante el órgano persecutor de los delitos, por ello que las afirmaciones de Lozano Alarcón contra el régimen Marinista chocan con la impunidad que fomentó el gobierno actual.
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El estigma que pesa sobre Mario Marín Torres, desde luego no es producto de la casualidad o de los entripados que aflora Javier Lozano Alarcón, es una corona labrada por todo un equipo y donde concertadamente se optó por romper el hilo en su parte más delgada, esto es, por dos secretarios del gobierno Marinista, episodio éste del dominio público, consecuentemente habrá que ver hasta dónde afecta a la precandidata Blanca Alcalá Ruiz, el activismo político del sedicente coordinador de campaña de Antonio Gali Fallad y actual presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República, quien por cierto bajo los lineamientos de inmunidad que le confiere el artículo 62 de la Constitución Política Mexicana, desarrolla como he dicho no solo precampaña en favor del abanderado Panista, sino por demás su propia campaña.
Es incuestionable que en la labor que citó últimamente el senador Lozano Alarcón podría estar contraviniendo lo preceptuado en el cardinal 10 del Reglamento del Senado de la República, pero en tanto Priista y Panistas con sus respectivas comparsas se enfrascan en dimes y diretes el jueves 3 de marzo a las quince horas en conocido restaurant de la colonia Huexotitla, Ana Teresa Aranda viuda de Orea, compartirá el pan y la sal con Jaime Rodríguez Calderón, conocido como el “Bronco” y el periodista Pedro Ferriz de Con, personajes éstos que han trazado ciertos lineamientos en las pretensiones de la aguerrida ex Panista, tratada hoy como ciudadana de segunda por una legislación electoral elaborada a modo y acomodo del mandatario estatal quien al parecer centrando su atención en la actividad electoral que habrá de tener verificativo en el estado ha descuidado considerable labores de seguridad que aquejan a la ciudadanía y que podrían generar graves consecuencias en sus aspiraciones políticas, pues no es lo mismo blindar una ley electoral local para evitar candidaturas independientes que blindar en materia de seguridad pública a los ciudadanos de un estado.
Para los alquimistas electorales la capital del estado representa el cuarenta por ciento del padrón electoral general, luego entonces las obras municipales en la ciudad no se han hecho esperar como parte de la tarea política encomendada al nuevo munícipe y por esta sencilla razón los poblanos celebran la llegada de procesos electorales que permiten aprovechar las migajas que caen de las bien servidas mesas donde solo se nutren unos cuantos.
Algunos Priistas celebran la llegada del diputado federal Charbel Jorge Estefan Chidiac, al Comité Directivo estatal de su partido, quien por sus nexos empresariales dicen puede sacar a flote la campaña de Blanca Alcalá Ruiz, pero sobre todo, es un personaje que conoce perfectamente la economía del estado, sin embargo, no espere inteligente lector que tal circunstancia nos permita que en un momento dado se evidencien las realidades económicas de nuestra entidad, pues los intereses de los políticos estarán siempre por encima de los intereses del ciudadano, por ello el también accionista de Val’quirico, puede representar un simple ilusionismo producto de un gran pacto. Será el venidero proceso electoral el montaje de un viejo circo que habitualmente atrae al ávido de una despensa, una camiseta, una gorra, un paraguas y el fugaz sueño de una mejor entidad.
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