El trece de octubre del año próximo pasado, en mi entrega “sin atajos”, cuyo título fue igual al que ahora se lee, exigí como un ciudadano más a las autoridades locales una alerta de género ante la exacerbada violencia que están sufriendo las mujeres en el estado, pero cómo relacionar los feminicidios acaecidos con los vínculos sentimentales del género femenino ha dado resultados mediáticos a la Fiscalía General de la entidad, luego entonces, no cesa esta en utilizar los medios a su alcance para hacer ver a la sociedad que en todos los crímenes cometidos contra mujeres son ellas las causantes.
Considerando que en muchas ocasiones el desconocimiento de la ley y la verborrea utilizada por la policía ministerial con los familiares de las víctimas para apaciguarlas inciden en la impunidad, procuro en estas líneas evidenciar los mecanismos al alcance para activar una Alerta de Género. Atento a lo que cito últimamente expreso que la alerta de género se trata de una serie de acciones que el gobierno debe realizar para hacer frente a la violencia cuando se vuelve exacerbada por feminicidios y violación a los derechos de las mujeres; se solicita ante la Secretaría Técnica del Sistema Estatal para Prevenir y Erradicar la Violencia o directamente ante el Instituto Nacional de las Mujeres. El marco normativo para fundar la petición lo encontramos en la Ley Federal de acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, así como en el reglamento de dicha Ley.
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Son las Organizaciones de derechos humanos oficiales o no, así como la sociedad civil organizada y los organismos internacionales de similar naturaleza quienes pueden pedir dicha alerta. En el País de manera reciente, el estado de México y Morelos, han emitido Alerta de género en determinados municipios, por tanto, no deben las autoridades poblanas rasgase las vestiduras ante una petición de esa índole. Se trata pues no solo de activar a los órganos de seguridad, si no por demás de hacer conciencia en la célula de la sociedad sobre la vulnerabilidad de la mujer frente a lo que podría llamarse “relaciones peligrosas”.
Como bien lo expresa la comunicadora Patricia Estrada, la mayor alerta debe surgir desde el seno familiar para retomar una serie de valores que desafortunadamente se han venido perdiendo. Corresponde también a las escuelas, Universidades y entidades de educación sean públicas o privadas trasmitir protocolos de seguridad a las jóvenes y los jóvenes en el estado para salvaguardar su integridad y preservar ante todo respeto a la dignidad humana.
No obstante lo anterior por ningún motivo la sociedad debe perder de vista que por mandato constitucional la seguridad pública se encuentra entrega al estado y sus órganos correspondientes, pero tampoco pueden pasar por desapercibidas las pugnas que entre sí enfrenta la federación, estados y municipios por la aceptación o no de un mando único de seguridad pública por ello, en tanto nuestros políticos asumen acuerdos sobre este tópico, es fundamental que en la seguridad y salvaguarda de nuestros derechos humanos tomemos medidas, cuanto más ahora que el tema electoral pareciera eclipsar todo.
Si desde la fiscalía General se pretende dar paliativos para ocultar un padecimiento que puede agravarse es claro que la sociedad debe organizadamente conocer la verdad de cada crimen cometido contra las mujeres en la entidad escuchando no solo versiones oficiales si no desde luego, las de aquellas partes que intervienen en las investigaciones pues bajo el consabido sigilo que debe existir en las indagatorias se coarta también el derecho a conocer la verdad, aspecto éste que por razón de método aplican nuestras autoridades como una constante.
Quienes por razones propias de su encargo han participado en las necropsias practicadas a las víctimas de feminicidio encuentran una delgada línea de similitud en la mecánica utilizada para la comisión del ilícito y sobre ello, se exige absoluta discreción a médicos y peritos en criminalística, lo cual genera dudas en un sociedad de suyo incrédula con el actuar de nuestras autoridades. Espero inteligente lector no tener que ocupar nuevamente este espacio de libertad para volver a exigir ¡Alerta de genero ya!
jurídico_rangel@hotmail.com