A semejanza de encender el fuego olímpico, así se inauguró el debate sobre el uso de la marihuana, con el brillo del gran espectáculo pero sin la emoción de la sorpresa de quien saldrá vencedor sino en un ambiente moderado, de tenue tolerancia y cautela muy ajena a la especulación. Los resultados son esperados desde su origen condicionado. La frontera de la discusión se fija entre el Capitolio de Washington y Los Pinos en México.
Los ámbitos de los poderes Legislativo y Ejecutivo se dieron a la tarea de abrir la discusión de legalizar los enervantes.
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En el Palacio de San Lázaro los Presidentes de las cámaras federales, el senador Roberto Gil Zuarth y el diputado Jesús Zambrano Grijalva, encabezaron las mesas de trabajo, siendo el senador quien recomienda su regulación sensata a partir de estudios científicos y la valoración de los daños esperados; en tanto el segundo se enfocó a los efectos derivados del mercado ilegal del estupefaciente.
Por su parte el Gobierno Federal, inició la serie de los cinco Foros sobre la posibilidad de la despenalización de la marihuana. Desde Cancún, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, inauguró el Foro sobre “prevención y salud pública”; admite su uso terapéutico y promete respetar la opinión mayoritaria; la conferencia magistral sobre la política de las drogas corrió a cargo de Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos.
El tema de la marihuana es plenamente estudiado, el Instituto Belisario Domínguez (El Financiero; 25 enero 2016) confiere la vastedad de 270 estudios elaborados con rigor científico tanto en el marco nacional como en el internacionales sobre el uso de la mariguana para dar pie a un debate informado sobre la legalización de la cannabis en México. El examen comparativo abarca a 14 países con una relación de 70 leyes; 23 documentos de derechos humanos, otros 15 de seguridad y justicia, así como 10 de salud, además de 4 de cadenas productivas y la bibliografía. Los efectos en la salud se muestran en 129 documentos donde se da cuenta de los trastornos mentales, finalmente un mapa interactivo de la regulación en el mundo.
El Presidente Enrique Peña Nieto admite el debate sobre las drogas pero ha advertido que su posición “es contraria”. Un mensaje significativo que restringe las posibilidades del reconocimiento de admitir políticas alternativas que procuren aliviar los flagelos que ocasiona su mercadeo, sus efectos sociales con la violencia y el impacto en la salud.
En un país presidencialista como México, la voz del jefe del ejecutivo se traduce en una orden de obligado cumplimiento. Una voz que despierta del sueño.