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OPINIÓN

¿El PRI, la alternancia para un cambio de rumbo económico, político y social verdadero?

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Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Enero 28, 2016

Última parte

Uno de los aspectos sobresalientes del sistema político poblano es la sobrevivencia del régimen autoritario. La alternancia reciente de un partido a otro en el gobierno no ha significado el cambio político y transitar a un verdadero Estado de Derecho Democrático, se mantienen los cimientos del Avilacamachismo: la represión y anti democracia. Puebla necesita un Estado con democracia y justicia social, un pacto social para la construcción de un gobierno con vocación democrática, romper con la lógica del ejercicio del poder de cómo nos quieren gobernar, para hacer posible como nos queremos gobernar teniendo como eje central la participación ciudadana y acotamiento del autoritarismo y abuso del poder público, mediante compromisos amplios e incluyentes entre las distintas fuerzas políticas y con el escrutinio de la sociedad en su conjunto. Desarrollo económico regional integral e incluyente y un nuevo rediseño institucional de nuestro ordenamiento político en su conjunto con el fin de adecuarlo a una lógica de funcionamiento claramente democrático, es una deuda que se tiene con los poblanos.

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El PRI, en condiciones más favorables que en su pasado reciente, intentará la alternancia para dejar la oposición y ser nuevamente gobierno en el Estado, con la propuesta una “Puebla Mejor” o “El Estado que Queremos” con 10 temas de los que destacan: Gobernanza y participación ciudadana, Seguridad y justicia, Crecimiento económico, Educación, Medio ambiente, Oportunidades para la juventud, Desarrollo regional y Sociedad digital. El PRI, de manera enunciativa no propone un cambio de rumbo, un viraje de fondo, sino un nuevo arreglo con y entre los factores de poder, tiene la responsabilidad política y social de decir con quién y para quién piensa gobernar.

Oferta es el problema. El discurso desgastado y repetitivo no funciona ni con los acarreados y fieles de la torta, el refresco y la despensa. La corrupción y las formas que sigue el partido tricolor se ven, cada vez más absurdas, ofensivas a la dignidad de la persona frente a la modernidad electoral. ¿Existe alguna oferta y estrategia en sus propuestas? Esta es la pregunta clave que permitirá delimitar los alcances y limitaciones de los tricolores en la competencia electoral para ganar la minigubernatura.

Insistimos en esta perspectiva porque el estado de Puebla presenta indicadores poco halagadores para los próximos años, la caída puede ser vertiginosa. El sistema político permite la alternancia y la coexistencia del equilibrio de poderes. Los electores marcan las diferencias.

El eminente candidato del PAN, por convicción ha definido como propuesta la continuidad del proyecto de Rafael Moreno Valle, más de lo mismo.

En una situación de cambio y transformaciones en la que los electores son cada vez más reacios a votar y con complejas expectativas delimitadas por su situación personal en el empleo y seguridad en el lugar donde viven, hacen que sus demandas sean más que imposibles de poder satisfacer y pondrán a los potenciales candidatos en predicamentos con el discurso y oferta, más aun cuando el ejercicio del poder gubernamental será menor a dos años y con serios problemas presupuestales. La realidad irá acomodando a los candidatos una vez que confronten ideas y perspectivas específicas.

La visión de un candidato (a) es la visión de un estadista con visión de estado, claro, preciso y con capacidad de convocatoria. Esta visión no se expresa en los aspirantes tricolores hasta ahora, más bien parecen estar a la espera de un premio inesperado que, creen ganarán por el solo hecho de que la maquinaria tradicional priista funcione como en épocas anteriores con la suma de votos de sus aliados coyunturales.

Un candidato (a) es confiable desde el momento que externa su opinión y es propositivo, con visión de largo plazo y certeza de que esa visión se establece con acciones que en el corto plazo le abren expectativas factibles. Es el que marca una estrategia con metas y objetivos alcanzables, no solo de tipo personal sino de consolidación de lo económico y social. Cuando se carece de ideas y definición de soluciones solo se observan insufribles personajes haciendo esfuerzo sobrehumano por llamar la atención.

El electorado del estado de Puebla, como todo mercado al cual se pretende incidir con un producto que guste, es estratificado y cada vez más exigente. Obviamente mezclado con los conformistas y los permeables a la publicidad. Las condiciones electorales han cambiado incluso la indiferencia es uno de los principales factores a superar por parte de los partidos y sus candidatos.

Otro problema es el desfase entre la ideología y la realidad, la primera se ha extinguido como un cuerpo de principios de identidad para dar paso a la suprema vulgaridad del mensaje político. La repetición insistente y absurda de un leguaje banal, alejado de la realidad que le rodea lleva a aumentar aún más la desconfianza en el partido tricolor, especialmente de sus candidatos y representantes. No obstante, el problema continúa siendo que el discurso, acciones de los priistas no han variado- al menos ya no reiteran el lenguaje revolucionario- son incapaces de señalar los problemas estructurales del estado y proponer soluciones viables, factibles si asumen la conducción nuevamente del Estado de Puebla.

nish76@hotmail.com

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