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Inseguridad pública encubierta | Pablo Rangel Sarrelangue
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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Inseguridad pública encubierta

Pablo Rangel Sarrelangue

Abogado por la Benemerita Universidad Autonoma de Puebla, Maestro en Derecho Penal por la Universidad Autonoma de Tlaxcala, Ex-Secretario de Juzgado de  Distrito de Tribunal Colegiado y Tribunal Unitario en el Poder Judicial de la Federacion

Lunes, Enero 25, 2016

La creciente inseguridad pública en el estado contrasta notoriamente con las cifras que nos maneja el gobierno de la entidad  por vía de los medios de comunicación que para tal efecto están a su alcance.

El corredor San Francisco Totimehuacan- Tecali, Tepeaca, Tecamachalco y Tehuacán son rutas perfectas de los señores agentes de seguridad pública no para montar vigilancia con sus retenes, sino para saquear al turista que visita el zoológico ubicado al inicio de ese corredor los fines de semana, así como para chantajear con su carga  al agricultor y comerciante que transita por razones obvias de su actividad.

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Lo anterior no es no es algo nuevo pues en este sexenio los agentes de vialidad y seguridad pública se han convertido en verdaderos enemigos del pueblo, algo que desde las alturas lugar donde sobrevuela el helicóptero Augusta, del señor gobernador por supuesto que no se percibe, como tampoco se percibe desde los vehículos blindados en que se traslada el presidente municipal.

Lo que resulta novedoso es que siendo constante el tránsito de patrullas policiacas por la zona a que me refiero, los levantones, robos de vehículo, (específicamente pipas) y asaltos son algo común, situación ésta que nos permite deducir el perfecto maridaje y complicidad que existe entre delincuentes y autoridad al grado tal que en días pasados más de cien transportistas de agua se manifestaron por las calles de la ciudad y aducen que en este sexenio les han sido robados más de cien pipas y que cuando estas son recuperadas en la Agencia del Ministerio Publico especializada en robo de vehículos les piden hasta ochenta mil pesos para recuperar sus unidades ello no obstante de acreditar debidamente la propiedad.

Esta misma situación se presenta en el “arco de inseguridad” Atlixco-Cholula, San Martín, dicho por pobladores de estas regiones quienes al ver una patrulla policiaca están seguros que minutos más tarde se cometerá un delito.

La inseguridad no solo afecta a un determinado conglomerado social y mucho menos es propia de las colonias marginadas o de extrema pobreza que rodean a la capital pues fraccionamientos como la Vista, Lomas de Algelopolis, la Calera, San Manuel, Universidades, entre otras, son presa del robo a casa habitación y mire inteligente lector, dicen que cuando el rio suena, agua lleva.

Bajo esta última expresión popular he de referir a la afirmación de muchos ciudadanos en el sentido de que ante la llegada de mandos policiacos provenientes de la capital del país, la delincuencia sentó sus reales en Puebla. De entre los escasos policías probos se advierte el hartazgo por las elevadas “cuotas” impuestas por sus mandos, sin considerar el pago de combustible que deben costear de su propio peculio.

En los momentos mismos en que la entidad entra a un proceso electoral el costo para los actores políticos con aspiraciones para seguir viviendo del presupuesto puede ser grave ya que  la seguridad publica pasa ahora propiamente a un tercer plano y corresponde al ciudadano extremar medidas no solo para librarse de la delincuencia, sino además de los futuros captadores del voto.

Por las colonias de la ciudad es común ver patrullas de policías municipales activando sus sirenas en señal de aviso total al delincuente sobre su presencia en determinada área lo cual garantiza a los amantes de lo ajeno el momento propicio para el atraco, situación ésta que corrobora la complicidad que refiero, ya que, de elemental táctica policiaca es que deba sorprenderse al delincuente y no informar el momento de la presencia policiaca.

Mucho alarde se hizo sobre la creación de una policía turística, la construcción incluso de un inmueble propio para dicha corporación, sin embargo sus elementos brillan por su ausencia en esta Puebla, tan embellecida pero llena de retenes prestos a recibir al visitante previa cuota de peaje.

Representan propiamente estas líneas un llamado de alerta al ciudadano inerme que hoy debe protegerse del delincuente común, del delincuente policiaco y del delincuente de cuello blanco que pronto, muy pronto le estará pidiendo su voto. La baja causada a la Policía Ministerial en recientes días es muestra precisa de la deficiente táctica policiaca a la que hago referencia y pone de manifiesto además que la academia de policía es propiamente un elefante blanco, pues no existe una sola muestra del aprendizaje recibido en la referida academia y si por el contrario, la evidencia clara de lo desprotegido que se encuentra la ciudadanía.

Las reuniones en el  llamado Consejo Estatal de Seguridad, de acuerdo con algunos de los asistentes son tediosas y en de ellas molesta a ciertos asistentes cuando escuchan a un representante de la Policía Ministerial afirmando que él se encuentra en Puebla, para “acostar a quien haya que acostar”. El agente al cual me refiero, según lo afirmado al autor de estas líneas, se le advierte “facha” propia de aquellos que delinque en la capital y muy alejado se encuentra de tener presencia como elemento de seguridad probo.

Las conclusiones que se obtienen en dicho Consejo pareciera que fluyen dinámicamente a la delincuencia lejos de rendir los esperados frutos, lo anterior consecuencia propia de que quienes concurren a la toma de acuerdos ni siquiera son elementos que hayan aprobado el cacaraqueado examen de confianza que para tal efecto marca la ley.

Relacionado con esto último que cito, se anunciaron cambios en la Fiscalía del estado, los que representan el reacomodo de una fuerza política, es decir nada vinculado al fortalecimiento de la seguridad pública, pues incluso se habla que ante una adversidad, es decir que el nombramiento de fiscal llegue a ser impugnado debidamente, existe ya para tal eventualidad la llegada del llamado fiscal anti corrupción y/o fiscal de delitos cometidos por servidores públicos, pero reitero, todo ello como parte del juego de intereses componendas, compadrazgos y compromisos.

En la cercanía de un proceso electoral, la seguridad pública es hasta ahora tarea inconclusa de nuestros gobernantes tan empecinados con la “continuidad” y por ello, en el pecado pueden cargar la penitencia.

De extrema gravedad resulta que quienes saquean los ductos de Petróleos Mexicanos y a los que en el argot delincuencial se les denomina “tlachiqueros”, obtengan propiamente su libertad de manera inmediata por la gestión de dos despachos jurídicos establecidos de manera ex profesa en el estado, desde donde operan en el ejercicio de la profesión incluso ex Agentes del Ministerio público del fuero común, los cuales han establecido puentes litigiosos con Agentes del Ministerio Público de la federación adscritos a la delegación PGR, Puebla y así tenemos que acogidos al Sistema Acusatorio Adversarial y que el estado mexicano lo presenta como “Nuevo Sistema de Justicia Penal” y/o la Panacea para los juicios orales; la mafia ha que me he referido está haciendo de las suyas ante las autoridades judiciales, situación ésta que incide notoriamente en el saqueo a la paraestatal mexicana que también se vuelve cómplice por vía de sus apoderados legales quienes reciben jugosas partidas económicas por dejar pasar dejar hacer.

La problemática de mérito reitero, es grave y hasta ahora los más perjudicados resultan los propietarios de auto transporte de agua que han resentido gravemente el robo de sus unidades, ello sin dejar de observar que la autopista Puebla-Orizaba es por hoy de las más inseguras en el país y si no pregunten a los auto transportistas, lo cual evidencia que los arcos de seguridad son elefantes blancos donde solo se detiene al turista que pasa por el estado, todo lo anterior sin dejar de consignar en esta entrega que tan solo en el mes de enero se reportan cuatro feminicidios en la entidad.

Amable lector, la Puebla de las grandes obras es hoy también la Puebla de las grandes mafias.

                                                jurídico_rangel@hotmail.com

 

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